Ley Ómnibus: Milei supervisa desde Olivos y desconfía de los dialoguistas

Ley Ómnibus: Milei supervisa desde Olivos y desconfía de los dialoguistas

El Presidente está acompañado por su hermana y no se descarta que reciba a alguno de sus ministros.


Los miércoles -por decisión propia- a Javier Milei le toca quedarse en la residencia en Olivos, y no hizo la excepción, a pesar de que en el Congreso empezó a transcurrir la esperada y controvertida sesión impulsada por el Gobierno para debatir la Ley Ómnibus, su proyecto troncal y primer mojón de sus capacidades para negociar.

El Presidente seguía la discusión vital, para el futuro político inmediato de su gestión desde la mañana, acompañado por su hermana Karina, a través de los informes de sus asesores que lo mantenían al tanto del cambiante recuento de voluntades. Y no se descarta que alguno de ellos o bien lo visiten, o vayan al Parlamento.

En paralelo a las exposiciones iniciales de los diputados en el hemiciclo, entre la sede del Gobierno y Olivos se imponía un clima de incertidumbre. “No confiamos. Veremos”, dijeron cerca del Presidente. Si bien estiman que la ley será aprobada en general, cuestionan de antemano la fidelidad de los aliados y de los gobernadores sobre los ejes que se volvieron polémicos en los últimos días, después de las intrigas de las últimas dos semanas por las retenciones y la movilidad jubilatoria.

Pasado el mediodía, cuando la sesión se calentaba después de apenas dos horas de discusión, el jefe de Estado publicó un picante mensaje para exhortar a la tropa de diputados aliados a respaldar su iniciativa: “Hoy la política tiene la oportunidad de empezar a revertir el daño que le ha causado al pueblo argentino”, dijo desde la cuenta de X de la Oficina del Presidente. Es la línea que había planeado con sus asesores frente a las reticencias planteadas por las otras bancadas, orientada a “exponerlas” frente a la opinión pública como los responsables de la “continuidad de la decadencia” del país.

El Presidente resolvió eliminar aquellas diferencias con la quita del capítulo fiscal completo. Lo cual, como era lógico, generó aún más rispideces, porque también borraba herramientas de recaudación para las dependientes economías del interior. Y, los puntos más problemáticos son las privatizaciones (la oposición reclama que cada empresa pase por el Congreso con una ley propia); la liquidación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES (el Gobierno quieren transferirla al Tesoro, los gobernadores utilizarla para compensar las deudas de las cajas provinciales, los radicales no quieren transferir en absoluto); y la cantidad y tipo de facultades delegadas que se exigen para el Ejecutivo.

El Presidente recibía sus informes de parte del ministro del Interior, Guillermo Francos y de su asesor, Santiago Caputo, que se encontraban en sus oficinas en Casa Rosada y podrían ir más tarde al Congreso, aunque por ahora esta opción no está decidida.

En Balcarce 50 también se encontraba desde la mañana el asesor y redactor de la parte de desregulación de la Ley Ómnibus, Federico Sturzenegger, junto a su colaborador, el economista Lucas Llach, ex vicepresidente del Banco Central y del Banco Nación durante el macrismo. En la Nación negaron que estuvieran trabajando en cambios sobre tablas. “Lo que se mandó es lo que se vota. No hay más modificaciones posibles”, sostuvieron en Rosada.

También intervenía el secretario de relaciones con el Parlamento, Omar de Marchi, que tiene su centro de operaciones en una oficina extra muros, en el microcentro. Y el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, que enfrenta por primera vez la coordinación de una sesión donde se trata un proyecto del Ejecutivo (hasta ahora sólo se había convocado para la designación de autoridades).

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