Las vacunas argentinas están en EE.UU.: ¿volverán?

Las vacunas argentinas están en EE.UU.: ¿volverán?

Por Horacio Ríos

Ante la inoperancia del laboratorio mexicano Biomont, encargado de envasarlas, fueron enviadas a una filial en Ohio. 


En el momento en que en nuestro país son más necesarias que nunca las vacunas contra el Covid-19, una situación relacionada con la elaboración del antígeno que se fabrica en Argentina preocupa a las autoridades.

El 18 de enero, el laboratorio mAbxience comenzó a enviar al laboratorio mexicano Liomont el principio activo de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y patentada por la Big Pharma anglo sueca AstraZeneca, que debía ser envasado por la empresa mexicana. Hasta el momento, en México –o en ese país y en los EEUU, como relataremos a continuación- hay material suficiente como para envasar más de 12 millones de vacunas.

En principio, el producto iba a ser distribuido en Argentina desde los primeros días de marzo, pero Liomont no envió ni un solo frasco del producto a Buenos Aires. ¿La razón que esgrime la empresa? Hay escasez de filtros, bolsas estériles y viales, es decir, los insumos que se utilizan para envasar la vacuna. En realidad, la escasez no es porque no se fabriquen, sino porque los proveedores de esos productos son norteamericanos y el State Department no permite su exportación mientras no esté cubierta su propia demanda.

Como paliativo, AstraZeneca ofreció entregar el producto que  produce su laboratorio asociado Serum Institute en la India. De esa manera llegaron el 17 de febrero último a Ezeiza 580 mil dosis, en un vuelo de Qatar Airlines y en una semana o dos llegaría otro embarque similar.

De todas maneras, las cifras que ya deberían haber llegado a nuestro país deberían haber sido sensiblemente mayores, de haberse mantenido incólumes los acuerdos con AstraZeneca y el multimillonario mexicano Carlos Slim.

De todos modos, existen algunos hechos puntuales que es necesario destacar. El primero, es que el laboratorio Drugmex, ubicado en Querétaro, ya elaboró el primer millón de dosis de la vacuna CanSinoBio, cuya Fase 3 se estaba desarrollando en Argentina y en otros países, entre ellos, México. Este anuncio, realizado el 22 de marzo, desmiente de alguna manera las quejas de Biomont, que aducía no poder conseguir los mismos insumos que Drugmex parece no tener inconvenientes en obtener.

El segundo hecho es que, ante la impotencia de Liomont, el empresario Hugo Sigman, propietario de mAbxience, envió ya una partida del principio activo necesario para elaborar 6.400.000 dosis a la planta que posee AstraZeneca en Chester, Ohio, en Estados Unidos y se disponía en estos días a enviar allí mismo otro lote de similar volumen.

El tercer suceso, más allá de los problemas diplomáticos que se puedan suscitar con la autorización que debe extender el país del norte para que las vacunas que envió Argentina puedan ser reenviadas a nuestro país y a otros de Latinoamérica, es que en los primeros días de abril esta vacuna sería autorizada en EEUU, cuya cancillería se mostró generosa enviando a México un millón y medio de dosis de AstraZeneca en calidad de “préstamo”. Una pregunta capciosa: ¿no serán éstas parte del envío argentino, convenientemente envasadas en un país en el que, aparentemente, no hay problemas de filtros, bolsas estériles y viales?

El último suceso –los planetas se alinean también para las malas noticias, no sólo para las buenas- es que en México la campaña de vacunación está muy demorada y hasta ahora inoculó solamente a cinco de sus 117 millones de habitantes. Este hecho podría dificultar la llegada de más dosis a nuestro país.

Al fin y al cabo, en los pasillos de la política se suele argumentar con frecuencia que los acuerdos están hechos para ser violados.

La feroz guerra comercial que se desató contra las vacunas de AstraZeneca y Sputnik V no parece tener fin y el que le toca a nuestro país no será el último capítulo. Las vacunas elaboradas por mAbxience están en estos momentos estacionadas en Chester, Ohio, Estados Unidos de Norteamérica. Es difícil saber de qué manera evolucionará la situación hasta que éstas estén en condiciones de regresar al país.

La diplomacia habla un lenguaje imperceptible para la mayoría de los mortales.

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