La izquierda quiere disputar espacio con el kirchnerismo: ¿compartirán agenda?

La izquierda quiere disputar espacio con el kirchnerismo: ¿compartirán agenda?

El cuestionamiento al acuerdo con el FMI y el acto del 24 de marzo son hitos que la izquierda considera propios, en disputa con los K.


Cuando todos los flashes de la política apuntan hacia la interna del oficialismo como una disputa entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner -cada uno con sus grupos de apoyo-, desde el “exterior” otro sector enciende un alerta: la izquierda opositora, la que hoy mayoritariamente se concentra en el FIT-Unidad, pero que tiene desprendimientos como el Nuevo Mas o el Polo Obrero Tendencia, advierte que la radicalización del kirchnerismo los corre hacia su misma agenda. Y temen un impacto en su propio espacio.

Parte de este debate ya se había dado con la creación del Frente para la Victoria, que a partir de la asunción de Néstor Kirchner en 2003 transformó como propias reivindicaciones históricas de la izquierda, vinculadas a derechos humanos, el Fondo Monetario Internacional o, más adelante, el aborto.

Ahora, las disputas ideológicas entre ambos grupos se pueden rastrear en las encendidas intervenciones en la Cámara de Diputados, en redes sociales y en las calles, como ocurrió en el tratamiento del acuerdo con el FMI.

Fuera el FMI

Mucho antes de la aprobación del “Acuerdo para el Refinanciamiento de la Deuda entre la República Argentina y el Fondo Monetario Internacional” había pocas certezas. Pero una de ellas era que los cuatro diputados del Frente de Izquierda Unidad, Romina Del Plá, Myriam Bregman, Nicolás del Caño y Alejandro Vilca iban a votar en contra y que la militancia se iba a movilizar al Congreso para repudiar el refinanciamiento de la deuda de unos 45.000 millones de dólares, en línea con la histórica postura de la izquierda contra el FMI.

Sin embargo, algo que no se sabía con certeza era que la iniciativa iba a provocar una “grieta” dentro del Frente de Todos. Como respuesta al acuerdo, Máximo Kirchner renunció a la presidencia del bloque de la cámara Baja del oficialismo y 27 diputados y 13 senadores del FdT lo acompañaron, votando en contra del proyecto.

Además, la agrupación Soberanxs, liderada por Amado Boudou, salió a la calle junto a otras organizaciones, que hasta incluían a Claudio Lozano, director del Banco Nación, para repudiar el proyecto de acuerdo e incluso llevarlo a una instancia judicial. El funcionario, junto a 150 personas de partidos políticos cercanos al oficialismo, sindicatos y organizaciones civiles presentaron en la Justicia Federal una acción de amparo para que sea declarada la “inconstitucionalidad y nulidad insanable” de la deuda.

Hasta la propia vicepresidenta Cristina Kirchner aprovechó para pegarle al Fondo, luego del ataque a su despacho, con un video en el que recordó que fue ella quien “mantuvo afuera del país al FMI, cumpliendo el legado” de Néstor Kirchner. La referencia es a la decisión tomada en 2005 por el entonces Presidente de cancelar toda la deuda con el FMI, que en ese momento era de 9.810 millones de dólares.

Pese a este posicionamiento claro, desde la izquierda apuntan a aquel hito del kirchnerismo señalando como “pagadores seriales” del organismo a esa organización. Y durante el último debate parlamentario en torno a la deuda con el organismo crediticio, criticaron la ausencia de La Cámpora en las calles para manifestarse en contra del FMI.

En diciembre de 2021, con la consigna «fuera el Fondo, no al pago de la deuda” las agrupaciones de izquierda marcharon a Plaza de Mayo. Lo hicieron días después de que el presidente Alberto Fernández ratificara que iba a cumplir con el FMI “sin realizar un ajuste” y con su vicepresidenta sugiriendo que se pague con los dólares que «están afuera».

En febrero de este año volvieron a protestar para expresarse contra el acuerdo del Gobierno con el organismo crediticio internacional y por el “no pago de la estafa de la deuda externa”. En marzo, durante el tratamiento de la iniciativa del acuerdo, volvieron a manifestarse y le reprocharon al kirchnerismo no tener un “correlato” en la práctica con la postura parlamentaria de rechazo al acuerdo.

24 de marzo

Durante las movilizaciones de cada año para conmemorar el Día de la Memoria, año tras año vuelven a quedar a la intemperie los puntos de acuerdo y las diferencias entre los distintos sectores. Para la marcha que se realizará el jueves, la izquierda sostiene que el pacto con el FMI “va a dividir aguas” y que los sectores kirchneristas van aprovechar la jornada para dirimir fuerzas en la disputa interna. Al tiempo que denunciaron maniobras para “no permitir el acto” convocado por el Encuentro Memoria Verdad y Justicia.

Todos los 24 de marzo, los K aprovechan también para conmemorar otro hito ocurrido en 2004, cuando el entonces presidente Kirchner encabezó un acto en la ex Escuela de Mecánica de la Armada y ordenó al entonces titular del Ejército, el general Roberto Bendini, bajar de una de las galerías del Colegio Militar los cuadros de Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone, ambos exdictadores y exdirectores de esa institución de formación castrense.

«Nunca más utilizar el terrorismo de Estado y las armas contra el pueblo argentino», diría el mandatario luego en un discurso calificado de “histórico” para sus seguidores. El acto en la ex ESMA, su alineamiento con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, la agrupación HIJOS y la promoción de los juicios por la vedad, convirtieron al Gobierno K en un emblema moderno de los derechos humanos.

Pero la desaparición de Julio López en 2006 antes de ir a declarar en una causa en La Plata por delitos de lesa humanidad contra Miguel Etchecolatz, el pedido permanente de apertura de archivos de la dictadura y la denuncia de cooptación del Estado de organismos de Derechos Humanos, son algunas de las razones por las que nunca confluyen en un mismo acto con la izquierda.

Este año, las organizaciones K irán desde la ex ESMA a Plaza de Mayo con la consigna “30.000 razones para movilizar”. Allí habrá un escenario donde estarán dirigentes políticos, intendentes, diputados, senadores, Máximo Kirchner y donde no se descarta la presencia de Cristina. La movilización será una demostración de fuerza en el terreno de los Derechos Humanos, con un mensaje hacia el albertismo, en medio de la crisis que atraviesa el Frente de Todos.

Desde el Espacio Memoria, Verdad y Justicia, junto a las organizaciones de izquierda, irán a la Plaza para realizar un acto al que califican como “independiente de todas las fracciones” del oficialismo, que se realizará más temprano para evitar que las disputas internas del Gobierno terminen “usurpando la Plaza de Mayo”.

Además de la reivindicación por el Día de la Memoria y los desaparecidos durante la última dictadura militar, el documento consensuado tendrá un párrafo dedicado a denunciar el pacto con el FMI y el “ajuste” que el Gobierno del FdT aplica a la clase trabajadora.

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