La CGT también rechaza un cierre de la economía

La CGT también rechaza un cierre de la economía

Para la central obrera no hay margen para un cierre total. Sin embargo, la circulación y las actividades recreativas.


Ante el rebrote de contagios y la posibilidad de que se implementen nuevas restricciones, la cúpula de la CGT se reunirá en la tarde de este martes en la sede de UPCN. En la agenda, se debatirá sobre las eventuales restricciones que podrían imponerse ante la segunda ola de coronavirus. En la CGT hay una postura casi unánime: no hay margen para un cierre total. Sin embargo, admiten en la cúpula que las medidas restrictivas deberían apuntar a limitar el uso del transporte público y a cancelar las actividades de recreación.

Dentro de los temas a discutir aparecen la marcha de las paritarias 2021 y más lejos de la prioridades al menos por el momento, está el próximo Consejo Nacional del Salario (CNS) cuya convocatoria no fue oficializada todavía.

Fuentes de Azopardo reseñaron a BAE Negocios que ante la segunda ola del Coronavirus «la cual todavía no alcanzó impacto máximo» el incremento de precios sostenido y sobre todo algunas decisiones gubernamentales «preocupan y mucho» a esa central obrera. De allí que por encima de la alternativa del CNS, donde se fijará el nuevo piso salarial del año, los dirigentes de mayor peso en la CGT, que se reunirán en UPCN coincidan en que «a esta altura inflación presupuestada en un 29% aparece como una meta aspiracional».

Semanas después de haber almorzado con el ministro de Economía, Martín Guzmán, consideran que al compás del incremento de precios, las cifras sobre contagios y muertes en el país por Covid permiten deducir que «cualquier medida de restricción de actividades sin asistencia como el IFE o los ATP agravará la crisis que de hecho ya estamos atravesando».

Se instala en ese marco de preocupación cegetista, como caso testigo, el conflicto de los trabajadores de Sanidad que justamente comanda Daer. Una pulseada por salarios 2020, bajo emergencia sanitaria y con conciliación obligatoria en curso. No obstante durante el lunes los delegados de Fatsa y ATSA debatieron sobre los pasos a seguir si no hay avances para acceder a la mejora salarial del año pasado. Los síntomas de preocupación y malestar más allá de moderadas declaraciones públicas y la adhesión declamada a medidas del oficialismo también aparecen por ejemplo en cuanto a la modificación del impuesto a las Ganancias. Esa decisión, dentro del núcleo de Azopardo menos afín a la Casa Rosada, se la considera de «relativo impacto/beneficio» sobre los adherentes al Gobierno y «que terminará beneficiando a los que nunca votarán al peronismo»

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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