La publicidad turística que ofrece visitar Buenos Aires la describe como una metrópoli que ofrece una vida cultural que no tiene nada que envidiar a las urbes más importantes del planeta. Para los analistas de los temas sociales, Buenos Aires es una ciudad en la que la clase media argentina goza de un nivel de vida que tiene una escasa correlación con sus congéneres de cualquier ciudad de cualquiera de los países en vías de desarrollo, al nivel de cualquier megalópolis del mundo.
Pero el que conoce un poco más profundamente sus numerosos recovecos sabe que esto es solo un espejismo, o mejor dicho, apenas una parte de la realidad. Que basta con salir de los circuitos que traza la rutina ?o los guías turísticos? para que asome su rostro lacerante la miseria, el trabajo infantil, la gente que vive en la calle y las familias que revuelven la basura en busca de un mendrugo en las bolsas de comida que tiran los restaurantes.
Si se les pregunta a los funcionarios del Gobierno porteño, dirán ?y es cierto? que existen ?los programas alimentarios Ciudadanía Porteña y Ticket Social, que brindan cobertura a 92 mil hogares?. Añadirán además que ?los programas Estudiar es Trabajar y el de Formación e Inclusión para el Trabajo brindan posibilidades concretas de inclusión a jóvenes y adultos. Se busca la igualdad de oportunidades a través de programas como Centros de Primera Infancia, Atención Integral a la Niñez y Adolescencia, Atención a la Violencia de Género, Promoción de Derechos de Adultos Mayores y el Plan de Igualdad de Oportunidades, que depende de la Dirección de la Mujer. Se asiste a la emergencia desde programas como Atención a la Situación de Calle y desde el área de Adicciones, entre otros?.
Las fuentes del Ministerio de Desarrollo Social consultadas informaron a Noticias Urbanas que en sus planes y programas se ?trabaja con todo tipo de personas o grupos de personas que se encuentren en situación de vulnerabilidad social: con niños, niñas, adolescentes, adultos, mujeres, familias, adultos mayores y toda persona o grupo de personas que encuentre sus derechos amenazados o vulnerados. En todos los casos, tanto con políticas de asistencia como de inclusión y restitución de derechos?.
En el censo realizado en diciembre de 2011 a la gente en situación de calle, los funcionarios del ministerio detectaron a 876 personas en esa condición, un 32 por ciento menos que un año antes. La mayoría de los sin techo viven en los barrios más céntricos de la Ciudad, en especial en las comunas 1 (Constitución, Monserrat, Retiro, San Nicolás, San Telmo y Puerto Madero); 3 (Balvanera y San Cristóbal) y 7 (Flores y Parque Chacabuco).
Como un paradigma de los sucesivos quiebres que sufrió nuestro país, el 85 por ciento de los expulsados son hombres solos, la mayoría de ellos comprendidos en un rango de edad que va de los 31 a los 59 años. Apenas el cuatro por ciento de los casos involucra a grupos familiares.
Pero existe otro paradigma que habla de una dignidad irrenunciable de esa gente que se cayó del sistema. El 87 por ciento de ellos realiza alguna actividad laboral para conseguir el sustento. De ellos, el 67,5 por ciento recoge basura para reciclar o realiza changas, pequeños trabajos para sobrevivir.
Por otra parte, cientos de personas deben ser alojadas por distintas carencias en los cuestionados paradores que posee el Gobierno. En distintas ocasiones los indigentes se han quejado por las deficiencias con las que deben convivir a la hora de pedir albergue.
De todos modos, el Gobierno comunicó que ha incrementado la oferta de alojamiento para los desalojados, que pasó de 800 a 1.700 camas, y que ampliaron el horario de atención, que ahora incluye las 24 horas del día. También se creó el parador para familias, que permite que los grupos no se disgreguen al ser alojados.
María de Seguro: ?Los chicos merecen una chance?
María Emilia Rodríguez de Seguro es paraguaya, referente de la Villa 3, Barrio Fátima, donde dirige el Centro de Primera Infancia ?Estrellita?. Relata: ?Hace 30 años que estamos trabajando con los chicos del barrio. Primero creamos un comedor, pero luego vimos que las mamás se tenían que ir a trabajar y no tenían con quien dejar a los chicos, y eso nos preocupó tanto que decidimos armar una guardería comunitaria?.
?Cuando llegó María Eugenia Vidal al ministerio nos propusieron crear los Centros de Primera Infancia (CPI). Así se armó un lugar digno para los chicos, que funciona de 8 a 16. Hoy podemos decir que esta fue una experiencia fabulosa. Son lugares en los que los chicos están en contacto con trabajadores sociales, maestros, asistentes sociales, psicopedagogas, psicomotricistas y profesores de gimnasia?.
?Antes ?prosigue María?, las madres que podían conseguir una vacante para el jardín de infantes tenían que caminar cerca de diez cuadras para llevarlos, en cambio ahora lo tienen en el barrio, más cerquita?, se alegra.
Finalmente, la mujer se esperanza con que ?ojalá que este programa de los CPI, que ya son 23, siga en el tiempo. Es una experiencia muy interesante, porque hay que darles una oportunidad a los chicos?.
Lito Borello: ?Hay que subvertir al Estado?
Ángel ?Lito? Borello comenzó su militancia social por la vivienda en las Bodegas Giol, en la tormentosa década del 80. Desalojados finalmente del lugar, con sus compañeros se trasladaron al barrio de la Boca, adonde crearon el comedor Los Pibes y una serie de emprendimientos laborales que dan empleo a 50 personas.
Es el más politizado de los líderes sociales entrevistados, por eso plantea una unidad de acción con otras organizaciones, recuerda su experiencia como funcionario y termina hablando de ?subvertir el Estado?.
?Nosotros, en el comedor Los Pibes de la Boca, venimos apostando desde hace muchos años a profundizar la organización popular, porque estamos en la Ciudad frente a un Estado que coopta y que no respeta a las organizaciones sociales. Para la etapa que viene, la derecha va a intentar todo para frenar este auge de la organización del pueblo, que es insustituible en un proceso como el que estamos viviendo.?
?Alguna vez ?se ríe mientras habla, recordando seguramente alguna cara de asombro que provocaron sus palabras? estuve en la función pública y planteé que había que subvertir el Estado, porque este es el Estado de los 90.?
?Este es un gobierno puro en el terreno ideológico. Macri es un paladar negro de su clase social y sus decisiones son coherentes con su paradigma político. Él necesita unificar al bloque de la derecha, para lo cual no necesita ganar elecciones, porque ellos son poderosos todos los días en el mundo empresarial.?
?Si la derecha logra vertebrarse ?advierte el dirigente social? va a ir por la destitución, y si no lo logran, van a tratar de desgastar al Gobierno nacional. En síntesis, si no pueden ganar elecciones, van a ir por otra cosa que ya todos sabemos qué es.?
?En los últimos años se profundizaron las diferencias entre los sectores de mayores y de menores ingresos; son ahora tan abismales que derivan en un insulto a la humanidad. Es intolerable el contraste entre la opulencia de Puerto Madero y la miseria que se puede ver a solo algunos pasos de esos edificios tan lujosos. El Estado debe preocuparse por achicar esa brecha, porque no puede ser que en Puerto Madero existan decenas de edificios que por la noche están a oscuras porque nadie vive allí.?
Frente al futuro, Borello se muestra ?preocupado por el destino de los sectores más pobres, porque este es un gobierno que decidió ir contra los más humildes. Por eso, en los organismos sociales, debe haber un proceso de unidad y organización para contrarrestar esta lógica que en todo el mundo trajo muerte y miseria. Confrontar este paradigma que encarna Macri es una actitud patriótica?.
Salvatierra: ?El GCBA ofrece soluciones a medias?
Alejandro ?Pitu? Salvatierra se hizo conocer en los días finales de 2010, cuando se convirtió en uno de los voceros de los miles de indigentes que se lanzaron sobre un pastizal para construir una vivienda, que defendieron con uñas y dientes. Finalmente, después de tres muertos, una dura represión y algunas expresiones poco felices de Macri en los medios de comunicación, los ocupantes del Parque Indoamericano fueron desalojados.
Salvatierra reconoce las dificultades que deben sortear los funcionarios que tratan con los marginados. ?Me parece ver buena voluntad de algunos funcionarios para resolver algunos problemas, pero a veces los frena la política de sus superiores, que no les permiten cumplir con lo prometido.?
Lo mismo, aclara el referente social, ?en algunas ocasiones han cumplido. Cuando fue el incendio en el Elefante Blanco (un gran edificio, similar al albergue Warnes, que se erige en la Villa 15 de Villa Lugano), se entregó alguna cuota del subsidio habitacional, pero como siempre la solución del Gobierno porteño fue una solución a medias?. ?El problema que existe después ?describe al borde de la indignación? es que se entrega la primera cuota del subsidio para familias numerosas, que es de hasta 1.200 pesos, y luego, para cobrar las seis restantes, los beneficiarios tienen que conseguir un certificado legal de alquiler con valor AFIP, pero eso en la villa es imposible de conseguir. Aquí no existen recibos oficiales ni contratos sellados, por lo que los desalojados se quedan sin posibilidades de cobrar el resto del subsidio.?
Salvatierra menciona especialmente al subsecretario de Fortalecimiento Familiar y Comunitario, Santiago López Medrano, ?que demostró interés y buena voluntad en solucionar los problemas surgidos después del fuego?, pero luego aclaró que ?en general, las políticas sociales están ausentes por la ideología de los funcionarios del Gobierno, que son el último bastión del neoliberalismo?.
El dirigente social cuestiona, de todos modos, la ausencia de planes que ataquen los problemas de fondo de sus compañeros. ?Como Macri no tiene políticas de vivienda, la calidad de vida de nuestra gente es cada vez peor. Para dar una idea, la Villa 20 nunca se urbanizó, a pesar de que existe una ley que lo exige. Ninguna villa de la Ciudad tiene cloacas ni agua corriente, por eso sigue existiendo gente que tiene que caminar hasta cinco o seis cuadras para llevar agua en baldes para su casa, caminando junto a las zanjas a cielo abierto, por donde corren las aguas servidas.?
Pero la crítica de fondo que realiza Salvatierra tiene que ver con un concepto de marginación que, entiende, subyace en las políticas del Gobierno porteño relacionadas con la pobreza. ?Todas las políticas de Macri atentan contra la gente. Ellos hablan de que no hacen asistencialismo, pero en realidad no dicen lo que realmente piensan. Lo que ellos realmente piensan es que si desarrollaran buenas políticas sociales, vendría más gente a Buenos Aires. Y ellos quieren que esa gente trabaje en sus empresas, pero no que use sus hospitales y escuelas. Por eso Macri habló alguna vez de que las fronteras son un colador por las que entra cualquiera.?
?De esta manera, el Pro se desliga de sus responsabilidades de gobierno y considera que los conflictos que ocurren en la Ciudad son conflictos externos. Así, cuando se incendió el Elefante Blanco, un funcionario del Gobierno porteño dijo que en realidad a ellos no les correspondía actuar porque el edificio, que están acondicionando las Madres de Plaza de Mayo, tiene un comodato con el Gobierno nacional. Ese es el nivel de conciencia que tienen.?