El Washington Post aseguró que hay una «cultura de la inflación» en el país

El Washington Post aseguró que hay una «cultura de la inflación» en el país

El artículo señala que esta realidad constante inspiró a las personas a idear una serie de estrategias para limitar el daño.


Este jueves 27 de enero, el Washington Post publicó un artículo en donde titularon que para los argentinos la inflación era un estilo de vida. En la nota, el periodista comienza diciendo que la suba en el índice de precios transforma la forma en que las personas gastan, ahorran y piensan y que eso se empieza a observar en algunas personas en los Estados Unidos luego de que el 2021 cerrara con un 7%, el valor más alto en los últimos 40 años.

Sin embargo, señala que esta es la realidad de Argentina durante décadas. Incluso, menciona que la inflación terminó por arriba del 50% el año pasado y se estima que en 2022 también sea alta.  Asimismo, subraya que esta » marcha larga y obstinada del aumento de los precios en esta nación sudamericana ha inspirado una serie de estrategias para limitar el daño.»

En ese sentido, cita ejemplos de distintas personas que aseguran que compran tanta comida como puedan para almacenar, o que van a los mercados mayoristas porque eso es un mejor negocio que ahorrar.

De acuerdo con uno de los analistas entrevistados por el medio hay una «cultura de la inflación» en Argentina en la que existe «una sensación constante de estar cayendo». Además, opina que la gran mayoría pierde contra la suba de precios por lo que la gente siempre está en estado de alerta.

Por otro lado, el periodista destaca que «los estadounidenses están familiarizados con los pagos mensuales de viviendas, automóviles y electrodomésticos. En Argentina, las cuotas se aplican a casi todo.» Incluso nombra a Sergio González, un financiero que compró un producto el mes pasado por 300 pesos, en 12 cuotas fijas.

El artículo resalta que en el país «los cheques de pago generalmente se gastan rápidamente o los pesos se cambian a moneda extranjera lo más rápido posible.» «Hay una larga tradición aquí de comprar dólares estadounidenses como cobertura. Pero en una economía de alta inflación, el mayor desafío podría ser hacer coincidir los ingresos con el aumento de los precios. Algunos trabajadores aquí renegocian los salarios trimestralmente, y cualquier aumento por debajo de la tasa de inflación es efectivamente un recorte salarial. Es un conflicto habitual en países con índices altos de economía informal», agrega.

La nota asegura que «uno de los efectos más duraderos de la alta inflación crónica es la pérdida del sentido del valor». «Por eso Cuando los clientes encuentran un producto a un precio que perciben como barato, lo acaparan», asevera.

Para terminar, señala que «las empresas también se adaptan para sobrevivir.» «El desorden de precios puede dar lugar a tácticas comerciales rentables: descuentos permanentes, en los que las tiendas suben los precios periódicamente para luego ofrecer rebajas. Eso deja a los argentinos marcando los días en el calendario por los descuentos que habrá», concluye.

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