El Factor Vidal

El Factor Vidal

Opinión.


El 30 de junio, si el cronograma electoral siguiera su curso pre pandémico, cerraría la posibilidad de inscribir candidatos para las Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias (PASO) y ese sería el límite para todas las especulaciones que se vienen tejiendo acerca de quiénes serán los representantes más relevantes de los distintos partidos y coaliciones.

Obviamente todos los distritos están atentos a ver qué pasa con el devenir del COVID 19 y esta segunda ola ha puesto a la defensiva nuevamente el sistema y quizás –según las propias palabras de la ministra Carla Vizzoti- es el peor momento de la misma. El retraso del calendario electoral es una posibilidad muy concreta y el futuro es absolutamente imprevisible para casi todo el planeta, a partir de las distintas nuevas cepas, la escasez de vacunas para muchos y las cuestiones estacionales.

Volviendo al panorama político local son muchas las incógnitas que se van a ir develando en los próximos días o semanas, pero algunos casos generan más expectativa por distintos motivos, y causan más desconcierto en los analistas políticos y en la propia dirigencia. Uno de ellos es el de María Eugenia Vidal de quien nos vamos a ocupar hoy.

Vidal tuvo una carrera política marcada por Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta. La buena relación personal y cierta amistad con el primero continúa aunque distante, mientras que esos mismos atributos potenciados más la confianza política mutua es lo que la une a Larreta.

La ex gobernadora de la Provincia, que lanzó un libro en los últimos días en el que más allá de alguna autocrítica respecto de su poco involucramiento en las decisiones pesadas del gobierno que integró, no aporta mucho para su futuro político, ha decidido sí tomar distancia del ex Presidente con el que protagonizó en 2018 y principios del 19, el famosotema del Plan V.

Ese plan consistía en desdoblar las elecciones provinciales habida cuenta que la imagen de ella bajaba muchísimo menos que la de Macri y que por una cuestión de lealtad y agradecimiento la blonda dirigente eligió no realizar.

Todos aquellos que apostaban a su liderazgo, al vidalismo que ella misma trabó a pesar del clamor de su gente, y a su continuidad como gobernadora se sintieron defraudados por esa decisión a la que calificaron de “grave error político”. Sería contra fáctico hablar sobre lo que hubiera sucedido de haber hecho lo contrario, pero de hecho algunos de los propios, muchos cercanos y aliados (hasta Sergio Massa, por ejemplo) terminaron por alejarse de ella y elegir nuevos rumbos. El resultado habla por sí solo.

Luego de su romance veraniego con su nueva pareja, Enrique Sacco y tras la ocupación en el libro arriba citado (Mi camino), se fue reencontrando lentamente con diferentes actores de la realidad provincial y nacional, no solo de su partido sino de todo el arco político, hecho que cultivó siempre en todas sus gestiones.

Desde hace más de seis meses que repite ante quien la quiera escuchar que no necesita ser candidata en este turno para continuar su carrera política, por su alto nivel de conocimiento y aceptación, más allá de la última derrota. Pero de hecho la requieren y la acosan desde Provincia y Capital para que encabece sus propuestas. No existen en ninguno de los dos distritos dirigentes que tengan la imagen positiva y la intención de voto de Vidal. Diego Santilli (con muy buenos guarismos) en la Capital tiene seis puntos menos y en Provincia ni hablemos, la brecha es aún más amplia.

Pero el dilema en la Capital Federal para Larreta es Patricia Bullrich que, en su afán incontrolable (y algo delirante) de constituirse en la nueva presidenta de los argentinos, ha decidido pivotear sobre la Ciudad y si bien es la cuarta en las mediciones detrás de Vidal, Santilli y Quirós, no deja de ser un escollo para Larreta por su densidad política, su conflictivas posturas para mantener la unidad de la oposición, y sobre todo su cercanía con Mauricio Macri, algo que complica el acuerdo nacional y distrital rumbo al 2023.

Si Vidal aceptara competir en CABA le ganaría seguro la interna a Bullrich, aunque ello le ocasionaría un desgaste inútil para sus aspiraciones. Encima que no la seduce ser diputada ya que lo suyo es la acción directa, hacerlo con costo no la convence para nada. También ese resultado le traería problemas a Bullrich que no podría retener la presidencia del Pro nacional habiendo perdido mal la interna en “su” distrito. Y eso y el llano están bastante cerca.

Si Vidal no compite en CABA, la alternativa de Larreta para ganar cómodamente es Santilli, pero quedaría el hueco en Provincia para su proyecto 2023. Como pueden ver las combinaciones no incluyen en el plan a los radicales por ahora. Solo en algunos distritos, aunque estarán crecientes, más aún con Larreta.

Contra un peronismo unido en Provincia la tarea no parece sencilla para la oposición, y podría significar la tercera derrota de Vidal en menos de dos años. Si sacara un 35 por ciento la elección sería un fracaso para ella mientras que cualquier otro de Juntos por el Cambio con ese número sería un potencial buen competidor, tras una “gran elección”.

Vidal quiere ser Presidenta igual que Larreta. Son socios que se miden con confianza. Se ayudan a llegar y después verán, pero las señales de la rubia no aparecen y algunos ya se ponen algo nerviosos. Ya falta menos.

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