El experimento Milei

El experimento Milei

Opinión.


La improvisación como método, el amateurismo en algunos movimientos, la baja densidad política de los integrantes del gobierno, la nula importancia que le dan a ello habida cuenta que las decisiones las toman solo tres hombres (Milei, Posse y Caputo) y su hermana Karina, el autoritarismo que es muy visible en lo discursivo y en lo represivo, los riesgos inútiles a nivel internacional y el desprecio absoluto y agresivo por el resto de las personas que no comulgan con ellos, generan un escenario en donde no está gobernando un espacio político y sus aliados (una coalición con mayoría parlamentaria) como recomendó sabiamente Miguel Pichetto, sino una “bandita agraciada” por el voto popular que los eligió basada en el descontento popular hacia sus predecesores.

Esta metodología de gobierno, en el que se mezcla la espiritualidad conversa del jefe de estado llorando en el Muro de los Lamentos y quedándose varios días más en Israel (no se sabe con qué prioridad), con la falta de envío de comida a los merenderos y comedores comunitarios (Sandra Pettovello) en donde reciben su único plato de comida diario más de un millón de argentinos (niños, mujeres y varones) es –además de una tragedia- como dice el tango cambalache: la biblia y el calefón.

En su inoportuno viaje a un país en guerra, ya que la solidaridad se puede expresar de manera más prudente (para la persona y para el país), podría no haber llegado al extremo de decidir cambiar la embajada de Tel Aviv a Jerusalén. Estados Unidos, la primer súper potencia del planeta, y luego solo tres países, Nueva Guinea, Honduras y Guatemala serán nuestros acompañantes en esta aventura, no compartida por otros 191 países del planeta, entre ellos los más admirados por la actual administración. Y eso que ya sufrimos dos atentados en Buenos Aires en la era moderna, pero el Presidente seguramente lo consultó con el rabino y con sus perros en las noches de cielo en Olivos, y todos dieron el OK. Los “seres superiores” hacen estupideces grandes.

La increíble derrota legislativa de esta semana es solo una parcialidad de la gestión que enumeramos al principio. Algo nunca visto en los últimos 40 años de democracia. Torpeza máxima en la interpretación de la voluntad popular, desconocimiento de las reglas, palancas y botonera democráticas para derrotar al enemigo (sería mejor decir adversario, pero él elige la palabra delincuentes), la negación del errorcuando culpan los dirigentes Oscar Zago y Patricia Bullrich al kirchnerismo, ya que todo fracasó por mala praxis propia y el desenganche en el articulado de aquellos que eran sus aliados hasta allí, los 144 diputados positivos de la votación en general. Mala idea mandar 600 artículos, son demasiados, con ninguno de ellos favoreciendo a sus votantes, mala la negociación sin interlocutores válidos como podrían ser Caputo o Posse, malos modales de todos, mala táctica legislativa y cero coordinación y seducción a sus colegas en los momentos claves. Fin, diría Adorni en X, pero fue culpa del gobierno (casta LLA primero, luego PRO, Hacemos CF y UCR) y su pésima estrategia. Es el Fin de los cien días de gracia que tiene cualquier gobierno, hasta este con 57. Ahora hay que pensar mejor y laburar más en vez de llorar contra la pared.

Los temibles inversores

Todo este desaguisado desprolijo que no tuvo ningún logro para la gente, solo un brutal ajuste social y federal para lograr algo más de reservas en el Banco Central, que como toda las mentiras previas no fue dinamitado, sino que el socio de Luis Caputo controla esos fondos para la jugada siguiente, mientras espera la nueva devaluación y liquidación de la cosecha.

Se dice que estarían casi confirmadas las visitas que Elon Musk y Larry Fink realizarían a nuestro país. Dependerá seguramente de la situación no cambie para mal, dado el franco deterioro que presenta por estos días el costado industrial, social, laboral a partir de una inflación y una desregulación mal hecha, que hace volar los precios en el mercado por la libertad de dejar conducir a los monopolios en todos los rubros, que son los reales formadores de precios. El gobierno se limita a mirar cómo crece el hambre, y la falta de plata en la gente.

Empecemos por Larry Fink, el CEO de Black Rock, el más grande fondo de inversión del mundo, que posee activos que lo sitúan en el tercer lugar global, solo detrás de Estados Unidos y China, algo así como 10.000 billones de dólares. El bueno de Larry no es usual que salga de su país, en donde controla entre otras cosas la Reserva Federal. Eso genera mucho orgullo en el Presidente, Milei en la creencia que la Argentina entrará de lleno en el primer mundo y por segunda vez en un lapso corto asistiremos a un relato de lluvia de inversiones. Más que admiración debería producir terror si Larry Fink viene personalmente a evaluar el menú de ofertas que, sin necesidad le ofrece -ahora sin ley- y siempre a precio vil, su nuevo admirador, Javier Milei. Fink tiene ya en Argentina, activos importantes en varios Bancos de primera línea, Tenaris de Techint, Arcos Dorados (Mac Donalds), Transportadora de Gas de Norte, Adeco Agro, transportadoras de granos, mineras y litio en las tres provincias que tienen, y Coca Cola y Exxon Mobil en su país de origen, además de cuantiosos activos claves en Europa, etc. Nada bueno pasa en los países emergentes en los que se involucra este señor, que tiene inversiones a lo largo y ancho del mundo. Europa seguramente lo va a sufrir de lleno luego de la experiencia argentina. Aunque ya le puede consultar Milei a su “nuevo amigo” Volodimir Zelenski como acciona Black Rock, hoy dueña de los activos más importantes que todavía quedan en Ucrania Occidental, ya que el resto se lo quedará obviamente Rusia. Resumiendo, nada será para los ucranianos, otro experimento fallido de Zelenski (será millonario o asesinado, pero siempre huyendo), y un paso exitoso para Fink. Con el respaldo de la Corona británica, Larry Fink representa hoy a la corporación “privada” más fuerte en términos financieros del planeta.

Elon Musk (Starlink, Space X, etc) tiene un perfil más empresario, no tan comprometido con los poderes en pugna, ya que él es parte de ellos, pero con movimientos más independientes. Es un jugador de protagonismo mundial a partir de sus innovaciones tecnológicas que revolucionaron el mundo comercial, militar (con satélites y antenas) y económico en general. Le gustan los emprendedores de cambios, y desde allí forjaron la relación. Habrá que ver si cuando lo conozca en persona, Milei será el empleado (o el comisionista) que busca encontrar Musk o todo lo hablado hasta ahora terminará “volviendo de nuevo a Comisión”.

El tiempo para estos dos señores es muy importante, y la Argentina solo tiene capacidad en estos momentos para una entrega rápida de su patrimonio y los recursos naturales. A ello vienen. Estemos atentos a ver si se despierta el loco de los lamentos y logra que esa desgracia suceda. Aunque las negras, como en el ajedrez, aquí también juegan.

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