El Evita, con los tapones de punta contra Cristina: «Habló con desconocimiento”

El Evita, con los tapones de punta contra Cristina: «Habló con desconocimiento”

La cúpula de la organización, con Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro, cruzaron a la vicepresidenta.


“Bronca, indignación, pero no sorpresa”, ese fue el clima que imperó en el cónclave que realizó este martes el Movimiento Evita con sus dos principales figuras como convocantes, los funcionarios Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro. La reunión fue armada de urgencia el lunes por la noche, después que impactaran de lleno las palabras de la Vicepresidenta Cristina Kirchner reclamando el control de los programas sociales.

Lejos de que las palabras de la vicepresidenta Cristina Kirchner sobre la relación de los planes sociales y el peronismo pasaran inadvertidas en el Movimiento Evita, este martes vino la respuesta en un duro comunicado en el que «lamenta que parte de la dirigencia argentina sea incapaz de entender la realidad del trabajo en el siglo XXI».

«El peronismo no es depender de un dirigente para que me dé el alta o la baja de un plan, el peronismo es laburo», había dicho Cristina el lunes al cerrar un acto de la CTA por el Día de la Bandera en la localidad de Avellaneda, antes de agregar: «Si los viera Evita…si los viera Evita».

De acuerdo a las fuentes consultadas por Infobae, luego de trazar una breve historia del nacimiento de los movimientos sociales en el país, el Evita detalló en un comunicado: «Lamentamos que parte de la dirigencia política sea incapaz de entender la realidad del trabajo en el siglo XXI. Es más fácil pelear con quienes la expresamos, que escuchar y reflexionar acerca de cómo resolver los problemas de los que peor están».

«Hoy la realidad del trabajo la expresan las organizaciones sociales en conjunto con los sindicatos. En las fábricas y en los barrios. En relación de dependencia en una empresa privada y en cooperativas y en unidades productivas», prosigue el escrito.

Acto seguido, el Movimiento Evita sostuvo que «reducir la economía popular a los planes sociales es negar la realidad. Los planes sociales son apenas el 10% de la economía popular y el 5% del conjunto de los trabajadores y trabajadoras. El IFE nos demostró que había más de 11 millones de trabajadores y trabajadoras por fuera de las relaciones de dependencia», explicaron.

En otro pasaje, el comunicado afirma: «La política tradicional entiende la participación política de los humildes de dos lugares estigmatizantes: víctimas, que deben recibir asistencia inmediata del Estado como único ejecutor posible o victimario, en forma de puntero político que es responsable de reproducir la pobreza».

«Desde el Movimiento Evita creemos que el peronismo debe ser la estrategia política de los trabajadores y trabajadoras del presente», aseguraron, y añadieron: «Negando la realidad del trabajo en el presente estamos negando la posibilidad de construir un futuro para todas y todos».

▶ El «Chino» Navarro sin pelos en la lengua

El secretario de Relaciones Parlamentarias de Nación, Fernando «Chino» Navarro, salió a responderle a la dura crítica de la vicepresidenta que el lunes «auditoría y transparentar» el reparto de planes sociales y deslizó críticas contra el Movimiento Evita. «Hay una clase dirigente que demuestra una profunda incomprensión», contestó Navarro.

«Hay una clase dirigente que demuestra una profunda incomprensión sobre lo que pasa, hoy, en la Argentina. Culpar a las organizaciones sociales, de lo que desde la política no hemos resuelto, es errarle el vizcachazo por lejos. El mundo cambió», señaló Navarro.

«El lunes Cristina lo expresó dolorosamente. Podemos tener matices, diferencias, pero habló de una forma de las organizaciones sociales, de sus integrantes, de las mujeres con un desconocimiento muy grande», apuntó.

«Cuestionar los planes sociales, y no la pobreza, es una muestra de eso», insistió contra los dichos de Cristina Kirchner.

Navarro plantó bandera en defensa de los grupos piqueteros. «En la pandemia hubo 15 mil ollas populares, que atendieron mujeres y hombres de los barrios que se organizan en torno a las organizaciones sociales. Allí el Estado no está, por eso, nos duele la forma en la que habló. Hay una pobreza y una informalidad de la que la política poco sabe, y muchas y muchos no ven».

«Si me invitan a una reunión de trabajo y me pelean así es difícil consensuar. ¿Está mal discutir? No. ¿Está mal tener diferencias? No ¿Está mal expresarlas públicamente? No. Pero cuando esas diferencias públicas son de descalificación, de agravio, de subestimación es muy difícil construir unidad», diferenció el dirigente que enfrenta una interna con las intenciones de La Cámpora, organización del hijo de vicepresidenta Máximo Kirchner, de avanzar sobre las cajas sociales.

Y concluyó: «El único que se beneficia con nuestras peleas, clases magistrales, silencios, omisiones, errores, con nuestra falta de voluntad para discutir problemas concretos de millones de argentinos es Macri en términos electorales y Milei en términos del desprecio que la sociedad adquiere de la política».

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