«El camino hacia una Argentina mejor es por acá»

«El camino hacia una Argentina mejor es por acá»

Por Victoria Pittari, Secretaria de Acción Social - Jóvenes Pro Capital.


La pasión por la política, las ganas de contribuir al país, de cambiar las quejas por hechos, de poner en acción la vocación de servicio ciudadano, hicieron que decidiera involucrarme y hacer algo yo, cambiar algo desde mi lugar.

Veía que la corrupción estaba vaciando no solo las arcas de este gran país, sino que nos estaban sacando a los jóvenes la esperanza, los sueños y proyectos, el presente y nuestro futuro. La grieta que no dejaba de agrandarse, que era un constante Boca-River para ver quien era el mejor me causaba frustración. No podía entender cómo íbamos a sacar el país adelante si se discutía entre todos y el de enfrente siempre era el peor.

Cada rincón de esta Ciudad me enamora y si tenía que cambiar mi entorno, el lugar era acá, porque creo en la política como herramienta de transformación. Soy una ferviente militante del PRO y sobre todo de las ideas de la unidad, el consenso y el diálogo, porque esos son los valores más nobles para defender. Son los que en la política nos llevan más lejos y a mejores puertos. Porque cuando nos dicen tibios y nos reclaman ser así nos indigna, porque parece que para otros ser tibio es elegir el camino que está bien, que quizás es más largo pero es el correcto, es el que respeta las instituciones, la democracia y a la gente. Porque parece que si no gritamos, no nos escuchan, pero no es escuchado el que grita más fuerte sino el que pone más valor y convicción en las cosas que dice y
puede defenderlas.

Blanditos, tibios, palomas. Tiene más fans el que grita para llevarse a todos puestos, seguro que es así, pero en el largo plazo no funciona, aísla y lastima. Ser fanático implica anular al otro, al que no piensa como nosotros y justamente para construir un país mejor hay que cambiar lo que se viene haciendo hace tantas décadas, que fue justamente eso.

Hay que ver lo bueno en el otro, ver qué puede aportar de bueno, liderar y conducir para 50 millones de argentinos y no solo para los 20 millones que votan. Hay que lograr esa unidad en pos de una Argentina mejor y eso no es ser tibio, eso es ser audaz.

Reconocerán a los que supimos levantar la palabra pero no la voz, el diálogo y el consenso y no a los disruptivos y los libros de historia nos agradecerán por haber cambiado la forma de hacer política, porque es para mejor. Porque ser así es mejor, y se llega mas lejos. Ya tuvimos demasiados gritos, violencia, sangre y descalificación hacia el otro, probemos algo diferente, algo que nunca se hizo. Probemos con los consensos, de esos que se sostienen a lo largo del tiempo y que van a hacer que la argentina prospere y se sostenga para siempre.

Hemos escuchado a muchos adultos, gente grande, recomendarnos que busquemos el futuro fuera del país.

¡Nosotros decimos que no! Que no tenemos que bajar los brazos y a todos los que piensan que es más fácil afuera les decimos que nacimos acá ¡Y acá nos quedamos! Que no nos vamos a achicar y que como sea sacaremos este país adelante. Porque hoy somos la juventud que tenemos que decirle al jubilado que trabajó más de cuarenta años y hoy
cobran dos mangos, que venimos a poner el cuerpo para lograr que eso cambie. Porque somos la juventud, que está llamando a sus pares, a unirse, a levantar las banderas de unidad, basta de tanto diferenciarnos, entre nosotros. y los otros. La grieta debemos zanjarla en pos de un camino común, que engrandezca a nuestro país y no que lo divida y contribuir para que surjan verdaderos líderes que trabajen en un beneficio común.

Si yo no bajo los brazos, vos no bajas los tuyos y hacemos que nuestro amigo, nuestro conocido, nuestro vecino, vea que podemos, entonces te digo como en aquella primera marcha del millón que fui y sentí como la unidad nos hacia fuertes, nos hace visibles, nos daba voz, nos daba esperanza, que Ezeiza no es la salida. Que es codo a codo, marchando en un mismo sentido, es ahora y acá.

Digamos lo que pensamos, hagamos, armemos y sobre todo tengamos coraje de enfrentar los años que se vienen. Y confiemos. Es por acá, es la manera, es largo pero paciencia, porque vinimos para quedarnos.

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