Convocatoria frente a la sede del GCBA por la situación crítica de los merenderos

Convocatoria frente a la sede del GCBA por la situación crítica de los merenderos

Algunas organizaciones sociales se sumaron al reclamo.


Más de 500 personas se movilizaron este jueves para exigirle al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta una solución urgente, ante la situación crítica que atraviesan los comedores y merenderos en los barrios populares de la Ciudad. A la convocatoria, se sumaron también algunas organizaciones sociales que se unieron con las mujeres que manifestaban, bajo la consigna «El hambre no se negocia».

“Si antes le dabas a un pibe una milanesa, ahora se tiene que llenar con media”, advirtió a Página 12 Lili Galeano, integrante del comedor comunitario del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) de la Villa 21-24. La red de comedores del barrio reclama que, desde que comenzó el verano, el Gobierno de la Ciudad viene reduciendo los gramajes de los platos de comida, los productos llegan en mal estado y la cantidad de raciones no alcanza.

 Dentro de los barrios populares de la Ciudad hay distintas modalidades de comedores comunitarios: los que dependen de donaciones y financiamiento de organizaciones sociales, los que fueron reconocidos como oficiales – que cuentan con los alimentos secos y frescos que entrega el programa de Apoyo a Grupos Comunitarios, del Gobierno de la Ciudad-, y los asistidos, que además de la cuota de alimentos reciben un subsidio para equipamiento y un salario mínimo para algunas voluntarias.

“Como nos recortaron los alimentos ya no podemos ayudar a los comedores que no están dentro del programa”, explicó Susana Cabezas, que está a cargo del comedor y merendero “La Lecherita”, que alimenta oficialmente a 332 familias, aunque por la pandemia la demanda se acrecentó y están repartiendo las raciones para abastecer a 450 familias. “Hoy con una changa no llegás a alimentar a nadie, con suerte pagás el alquiler. Todavía hay mucha gente que no recuperó su trabajo”, relató Cabezas y advirtió que “las porciones son cada vez más chicas”. Ella lo notó a fines de noviembre, y ahí empezó a registrar: “Si antes te daban 45 kilos de carne, ahora te dan 33. Dejaron de venir cosas como queso, dulce, leche líquida”. El lunes pasado los referentes de comedores (oficiales y no oficiales) se reunieron con Mauricio Giraudo, a cargo del programa de Apoyo a Grupos Comunitarios del Ministerio de Desarrollo y Hábitat de la Ciudad, pero no llegaron a un acuerdo. “Si no hicieron nada cuando la pandemia llegó al barrio, menos van a hacer ahora”, evaluó la vecina.

La situación de los comedores se repite en todos los barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires, donde cerca de 50 mil trabajadores y trabajadoras llevan adelante las tareas comunitarias. En diciembre, el Gobierno nacional otorgó un bono de 5 mil pesos a trabajadores de comedores comunitarios que sostuvieron las tareas en el marco de la pandemia. En los barrios a este apoyo se lo conoce como la “Ley Ramona”, en homenaje a Ramona Medina, la referente de La Garganta Poderosa en la Villa 31, que murió de coronavirus en mayo del año pasado luego de advertir e insistir con el reclamo por la falta de agua en el barrio. “Acá las autoridades controlan todo, cuántos vecinos vienen, qué cantidad de raciones se llevan, pero cuando un día te quedás sin nada, como hoy, no hay respuestas”, señaló Galeano.

El reciente anuncio del Ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, que confirmó que los trabajadores de comedores comunitarios iban a tener prioridad dentro del plan de vacunación contra el coronavirus, generó sensaciones encontradas entre quienes llevan adelante estos espacios. “Si el Gobierno nos considera trabajadoras esenciales, entonces deberíamos cobrar un salario”, reflexionó Galeano. Uno de los reclamos de ayer ante el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, es la aplicación de la “Ley Ramona” a todas las trabajadoras de los comedores.

Además reclamaron por equipamiento y abastecimiento para los espacios; actualización de los subsidios para compra garrafas; inmediato pase al programa de los comedores asistidos; aperturas de nuevas bocas de comedores y merenderos; agua envasada y asistencia de camiones de agua para los espacios afectados por mala instalación; participación de los grupos en cada armado del menú estacional y conocimientos de las marcas de los productos permitidos.

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