Congreso y federalismo: los puntos débiles de Milei

Congreso y federalismo: los puntos débiles de Milei

La primera batalla del presidente comenzó con la caída de la Ley Ómnibus.


Hay ciertas paradojas en la vida que pareciera que nunca van a suceder, pero como la realidad supera siempre a la ficción, terminan ocurriendo. Hay momentos en la historia de un país que quedan marcados y que resultan difíciles de olvidar. La excepción se transforma en la regla y en una constante que no deja de sorprender. Así fue cómo se gestó la campaña política de Javier Milei y la forma en la que llegó a la Presidencia de la Nación.

Mientras algunos analistas políticos están desorientados y tienen dificultades para interpretar los hechos que suceden a diario, otros se encuentran estupefactos por los hechos inéditos que transcurren día a día.

Esto no es una política tradicional, pero el libertario sí está en política y debe bregar por los 40 millones de argentinos, más allá de lo que hayan votado o no. Romper con el status quo profundizó aún más la crisis que veníamos viendo en los últimos años.

Ahora, ya no es ‘kirchnerismo’ o ‘antikirchnerismo’, aunque muchos toleran cualquier situación antes de que regrese el peronismo al poder, una sensación que sigue presente en una parte de la sociedad. Lo que se observa en la actualidad son dos realidades coexistiendo al mismo tiempo: los que siguen apoyando al economista a pesar de todo y los que se cruzaron de vereda porque no pueden seguir apoyando el ajuste.

Amor y odio, juntos en el imaginario colectivo. Pero, también, dolor, impotencia, bronca, desesperanza y desilusión forman el combo de sensaciones y de desgaste mental en los pocos días que lleva Milei de gestión.

El Congreso, el primer enemigo del libertario

La relación entre el jefe de Estado y los legisladores nacionales nunca fue buena y comenzó bastante mal. Cuando el mandatario era diputado, los enfrentamientos con sus pares estaban a la orden del día y nada parecía indicar que eso iba a cambiar. Incluso, el 10 de diciembre ni siquiera habló frente a la Asamblea Legislativa, decidió darle la espalda al Congreso y el pase de factura, por parte de la oposición, se dio desde el primer día.

Además, Milei siempre entendió que el Estado y la ‘casta’ eran malas palabras y que todo el daño radicaba en sus orígenes. Sin embargo, olvidó que así funciona cualquier país en un sistema democrático. Nada puede construirse cuando hay anarquía y, como si fuese poco, eso es parte de su ideología: la destrucción total de todo lo que considera que no sirve.

En consecuencia, la guerra contra los diputados y los senadores escaló a otro nivel cuando la Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos (Ley Ómnibus) no prosperó en el Congreso de la Nación. Esa fue la jugada crucial de la oposición para ganarse a un enemigo que en cada momento se lo hace saber. “El nido de ratas” le derribó la ley y, próximamente, el Decreto 70/2023 será rechazado en el Senado de la Nación.

A pesar de la dilación por parte de la vicepresidenta y titular de la Cámara alta, Victoria Villarruel, ya no hay espacio para evitar que el DNU se debata en el recinto.

La presión del interbloque de Unión por la Patria y de los bloques federales para que la exdiputada convoque a una sesión fue tal que el tiempo de espera se agotó y la próxima semana se especula con la posibilidad de avanzar contra el DNU, a pesar de todo.

Las herramientas con las que intenta contar Milei resultan insuficientes al momento de consolidar su administración, porque sin Ley Ómnibus y sin DNU, no le queda margen de maniobra para habilitar algún debate posible en el Poder Legislativo. La embestida sería total y eso ocasionaría más rupturas, incluso, con los bloques ‘dialoguistas’.

En el mismo sentido, la expectativa para el viernes 1° de marzo aumenta, en vista de que el presidente deberá abrir el período de sesiones ordinarias del Congreso y dar su discurso frente a la Asamblea Legislativa, una nueva oportunidad para ver si todo se termina de dinamitar o tenderá algún puente.

Más allá de que en este momento los consensos están destruidos y de que el nivel de confrontación no cesa, el presidente tendrá un as bajo la manga, que podrá usar o no y habrá que ver de qué manera lo hace.

El federalismo, el segundo enemigo de Milei

Mucho se ha dicho sobre que la construcción de enemigos imaginarios en política ‘siempre garpa’, en tanto que ayuda a correr el foco de atención de lo que no funciona en una gestión. Milei ha sido un gran aprendiz en esta materia.

No sólo discute todos los días con periodistas, políticos y artistas en sus redes sociales, sino que, también, despliega a todo su ‘ejército’ para atacar a una persona determinada y esta semana fue el turno del gobernador de Chubut, Ignacio Torres.

La discusión entre la Casa Rosada y el jefe provincial la terminó saldando la Justicia federal de Rawson, en virtud de que se expidió a favor del chubutense. Fue el juez Hugo Sastre quien le exigió a la Nación que dejara de retener los fondos de la coparticipación hasta tanto se acuerde la refinanciación de la deuda.

Asimismo, el presidente recurrió a la red social X para atacar al gobernador y exponerlo a través de memes que iban publicando cuentas falsas que responden a él. Tal fue el nivel de agresividad, que la vicepresidenta del Consejo asesor de la Asociación Argentina de Síndrome de Down (ASDRA) Dominique Kantor le exigió al economista un pedido de disculpas.

Cabe destacar que el presidente, a través de un ‘like’ en la red de Elon Musk, avaló la discriminación y la burla en una foto en la que mediante un programa de diseño, se veía a Torres con Síndrome de Down. Pareciera ser que los límites no son una opción para un mandatario que intenta mostrarse más como un ‘rockstar’ –como se llama a sí mismo– que como un político.

Aún cuando todo parecía indicar que no había un canal de comunicación, Torres logró sumar al resto de los gobernadores patagónicos, que se unieron a él en su lucha y avanzaron en ciertos acuerdos. Este martes, los jefes provinciales expusieron en el Senado de la Nación y le solicitaron al presidente que arribe a los consensos que se necesitan para tener una agenda de desarrollo para la Argentina.

Allí estuvieron presentes: Ignacio Torres (Chubut), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Sergio Ziliotto (La Pampa) y Claudio Vidal (Santa Cruz), aunque el santacruceño expuso de forma remota, ya que no estaba de manera física. El único patagónico ausente fue Gustavo Melella (Tierra de Fuego), que se encontraba de viaje.

Los gobernadores hicieron hincapié en que la guerra no es contra la Nación, que las provincias que conducen representan el 50% de las regalías y que deben ser tenidas en cuenta por el presidente. Además, invitaron a Milei a la cumbre que tendrán los mandatarios el próximo 7 de marzo en Puerto Madryn (Chubut).

Si bien, la voluntad de los jefes provinciales fue la de acercar voluntades, la respuesta final la tendrá el Gobierno nacional, que pareciera tener la intención de avivar antes que de resolver el conflicto.

El federalismo: otro enemigo más que se sumó a la lista del libertario.

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