Argentina enfrentará otra crisis, agravada por la desaprensión

Argentina enfrentará otra crisis, agravada por la desaprensión

Por Horacio Ríos

Los contagios volvieron a crecer. No hay vacunas suficientes, o sea que habrá que mejorar la conducta.


Aún falta mucho tiempo para que el Covid-19 deje de entrañar graves peligros para la salud pública y en el plazo que falta hasta que esto ocurra provocará todavía muchos sinsabores. A pesar de esto, esta circunstancia está siendo ignorada por muchos argentinos, que se la pasan tomando a la ligera los protocolos de seguridad que propuso el Gobierno y el sentido común.

El 24 de diciembre llegó el primer cargamento con las vacunas Sputnik V provenientes de Rusia, que comenzaron a ser aplicadas al personal abocado a la campaña contra el Coronavirus el 29 de diciembre último, casi en el final del aciago año 2020.

Desde entonces, en el país se vacunó a 52.195 personas, convirtiendo a la Argentina en la nación que más gente inoculó en América Latina y ubicándonos en el 15° lugar en el mundo en este rubro. 

Nuestro país adquirió ya 25 millones de dosis de la Sputnik V, que se sumarán a las 22 millones de vacunas de AstraZeneca y a las nueve millones que reparte el mecanismo Covax de Naciones Unidas. Mientras tanto siguen las negociaciones con Sinovac, Sinopharma –ambas de China-, con la norteamericana Pfizer y con Janssen, la división farmacéutica de Johnson & Johnson, cuya vacuna, como la rusa y la británica, fue desarrollada a partir de adenovirus.

Paralelamente, Argentina ya tiene casi cerrado un acuerdo con Sinopharm para el envío de un millón de dosis, que llegarían en los últimos días de enero. En realidad, en la negociación que estaba en marcha, la llegada estaba prevista para marzo, pero el presidente Alberto Fernández levantó el teléfono y habló directamente con el primer ministro chino Xin Jinping, que prometió adelantar la entrega a la fecha mencionada.

Los que más vacunaron

El ranking de vacunas aplicadas en relación a la población lo encabeza Israel, que inoculó a más de un millón de ciudadanos, que equivalen al 11,55 por ciento. Le siguen, a mucha distancia, Bahrein, que vacunó al 3,49 por ciento de sus habitantes y Reino Unido, que inyectó al 1,47 por ciento.

Luego, siguen en el cuadro Estados Unidos (0,85%), Dinamarca (0,50%), China (0,33%), Canadá (0,28%), Alemania (0,20%), Croacia (0,19%), Portugal (0,16%), Polonia y Omán (0,13%), Italia (0,075%) y luego aparece nuestro país, que inoculó al 0,071% de su población.

Este seis de enero, ya se había alcanzado a vacunar ya al 0,28 por ciento, de acuerdo con la última cifra, porque las estadísticas se modifican diariamente a causa de la dinámica del virus y, por consiguiente, al ritmo de trabajo de las autoridades sanitarias, que deben responder al desafío.

 

Llega pronto la segunda dosis de Sputnik V 

El director del Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF), que financió la creación de Sputnik V, Kirill Dmitriev, confirmó que la Argentina recibirá la otra entrega de vacunas durante la segunda quincena del mes de enero. Argentina “tendrá su segunda entrega a tiempo, que es en enero y básicamente seguiremos exactamente el calendario que acordamos con ellos”.

Luego Dmitriev afirmó que “Rusia, por supuesto, está vacunando a los rusos, pero también estamos trabajando con varias naciones que comprenden el beneficio de nuestra vacuna, que ha demostrado ser una plataforma segura de adenovirus humano y de alta eficacia. Así que, por supuesto, las proporcionaremos a tiempo”, finalizó.

 

Nuestro país adquirió ya 25 millones de dosis de la Sputnik V, que se sumarán a las 22 millones de vacunas de AstraZeneca y a las nueve millones que reparte el mecanismo Covax de Naciones Unidas. Mientras tanto siguen las negociaciones con Sinovac, Sinopharma –ambas de China-, con la norteamericana Pfizer y con Janssen, la división farmacéutica de Johnson & Johnson, cuya vacuna, como la rusa y la británica, fue desarrollada a partir de adenovirus.

 

Las temidas adversidades

De los vacunados en Argentina, hubo un bajo porcentaje – de menos del uno por ciento- que sufrió resultados adversos, hasta ahora. De estas 317 personas, el 99,3 por ciento de ellas presentaron leves malestares, que no requirieron internación.

De todos modos, la campaña publicitaria lanzada contra la vacuna rusa desató actitudes caprichosas de muchos comunicadores, que provocaron, por ejemplo, que en Mendoza exista un bajo porcentaje de personal médico que esté dispuesto a vacunarse, según informó a este medio una profesional de esa provincia.

Hubo tantas controversias para nada inocentes, que hasta en Málaga hubo reacciones. Un profesional de esa ciudad respondió con indignación a los negadores de la vacuna que se aplica en España con la fórmula de Pfizer-BioNTech. “Mi nombre es Juan Manuel Jiménez Muñoz –escribió el facultativo. Soy médico de familia en Málaga. Tengo 60 años, y ejerzo mi profesión desde hace 35…Que un grupo de 200 médicos se autodenomine ‘Médicos Por la Verdad’, ya es una ofensa gravísima para el resto de los médicos que ejercemos en España, que somos 160.000. Porque quiere decir, ni más ni menos, que los 159.800 médicos restantes que no estamos en la secta somos “Médicos Por la Mentira”. Y a mí no me llama mentiroso ningún hijo de la gran puta. Por mucho título que tenga”, cantó el andaluz, que decidió llamar al pan, pan y el vino, vino.

 

Un cuello de botella

Las vacunas que ya están siendo administradas hasta estos días en casi todos los países del mundo son las producidas por los laboratorios Pfizer-BioNTech, AstraZeneca, Sinovac, Sinopharm, Moderna y Sputnik V. Hay otras casi 200 fórmulas que están en desarrollo, algunas de las cuales probablemente sean aprobadas “en emergencia” en los próximos meses, pero las que salieron al mercado fueron las mencionadas.

El problema es que la urgencia de los países no se condice con la agenda productiva de los laboratorios, por lo que se están produciendo muchas demoras en las entregas. Por caso, Pfizer había comprometido la entrega de vacunas antes de fin de año, pero de repente sus directivos plantearon nuevas exigencias a las que ya habían sido pactadas, entre ellas una ley de inmunidad para la empresa en caso de reacciones adversas graves. El Congreso argentino aprobó en octubre el cambio de jurisdicción de eventuales juicios, que se desarrollarían en territorio norteamericano. Pero, a último momento, cuando estaba por cerrarse el trato, el laboratorio cambió de posición.

Ante esta situación el ministro de Salud, Ginés González García declaró que le solicitó a la empresa “la semana pasada que revea todas esas circunstancias, porque la voluntad política de Argentina es tener la vacuna de Pfizer”. Luego el ministro mostró su desconfianza por la actitud de la empresa norteamericana. “No quiero pensar mal, pero no quiero tampoco que no correspondan con la actitud que tuvo el gobierno argentino con la empresa desde primer momento. La voluntad y la esperanza la seguimos teniendo”, expresó González García.

En realidad, la causa de estas idas y venidas tiene que ver, tal como lo insinuó el ministro, con las dificultades para abastecer una demanda mundial que se vuelve perentoria, dada la magnitud de la pandemia y del rebrote que están sufriendo los países europeos.

Crisis en Londres

El problema del abastecimiento es tan profundo que el Ministerio de Salud del Reino decidió espaciar la segunda dosis de las vacunas Pfizer-BioNTech, que estaba prevista para ser aplicada a los 21 días de la primera. Las autoridades plantearon que habrá que esperar hasta doce semanas después de esa primera dosis para aplicar el segundo jeringazo.

Al mismo tiempo que el primer ministro Boris Johnson auguraba sombríamente que “lo peor está por venir”, el personal de salud no podrá tener la seguridad de que seguirán inmunizados durante las doce semanas de espera. Los estudios de Pfizer determinaron que el plazo ideal para inyectar la segunda dosis es de 21 días, en tanto que para la vacuna de Moderna se recomienda que ésta sea aplicada cuatro semanas después de la primera.

Tanto el laboratorio norteamericano como la FDA recomendaron seguir el plan original de los 21 días. Por su parte, el virólogo John P. Moore, profesor de microbiología e inmunología en la Universidad de Cornell (EE.UU.), que trabaja en la investigación de vacunas, se preocupó porque “las respuestas débiles de anticuerpos en grandes poblaciones de personas inmunizadas inadecuadamente podrían impulsar la aparición de variantes de virus resistentes a las vacunas o  problemáticas de otro modo, con consecuencias muy graves”.

El problema real que sufre el Reino Unido reside en que no hay suficientes vacunas ni la capacidad de aplicarlas con la rapidez que se requiere, ante la magnitud que tomó el contagio y la crisis por la ocupación de las unidades de terapia intensiva.

 

En Argentina

Una epidemióloga auguró que será necesario vacunar antes del mes de julio a casi 20 millones de argentinos, lo que depende de la posesión de las vacunas y de la campaña de vacunación. Para ello, se debería vacunar a 400 mil personas a la semana, pero en el caso de la Sputnik y la de Astra Zeneca, que exigen dos aplicaciones, deberían vacunar a 115 mil personas por día para llegar a inmunizar a mitad de año al 20 por ciento la población. 

La crisis ocurriría si no hubiera una buena campaña de capacitación previa a quienes van a aplicar las vacunas, porque por el momento en el Gobierno no está previsto autorizar a los vacunatorios privados, aunque la realidad obligue posiblemente a convocarlos en el futuro, si las irresponsables conductas sociales que se están observando estos días continúan manifestándose como hasta ahora y los contagios siguieran creciendo.

 

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