Acuña culpó al kirchnerismo y se suman más colegios a las tomas

Acuña culpó al kirchnerismo y se suman más colegios a las tomas

La ministra de Educación porteña sostuvo que la medida es "una manifestación violenta y absolutamente política".


La ministra de Educación Soledad Acuña responsabilizó a los legisladores del Frente de Todos (FdT) y a la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) por el accionar de los jóvenes en las tomas de los colegios porteños. “Los alumnos y alumnas están siendo fogoneados a tomar a estas medidas violentas”, dijo la funcionaria.

«Es una demanda y una manifestación violenta y absolutamente política», sostuvo la funcionaria.

Acuña advirtió que están circulando manuales “con instrucciones de cómo tomar una escuela. Los están repartiendo en varios colegios”.

La ministra dijo que la medida es «inentendible porque no hay reclamos que vengan discutiéndose desde antes; pasaron de cero a cien en una sola semana. No hubo ninguna instancia de pedido de diálogo, de discusiones o de procesos que se hayan dado antes, pasaron directamente las asambleas a votar tomar la escuela».

En cuanto a los reclamos que realizan, Acuña dijo desconocer los temas. «Se quejan de cuestiones edilicias en un colegio centenario que tiene mantención edilicia permanente; también de las viandas que reciben, cuando recibieron y reciben todas las viandas que fueron solicitadas por aquellas personas que cumplen con el requisito de vulnerabilidad socioeconómica», detalló.

Por último, la funcionaria reafirmó que la toma es una cuestión «meramente política» y que no se buscan soluciones a temas que nunca fueron planteados. El viernes cuando se inició la toma, funcionarios del Ministerio se hicieron presentes para tener un diálogo y que depongan esta actitud, pero la negaron. No quisieron hablar», explicó.

Las tomas

Varios alumnos de la Escuela Normal Superior (E.N.S. 2) Mariano Acosta decidieron tomar el establecimiento educativo el viernes pasado, a lo que estes lunes se sumó  el «Lengüitas» y la Escuela de Cerámica N°1.

«Falencias edilicias, falta de viandas, y cambios anunciados por el Gobierno porteño con respecto a los días de clase para el año próximo», son algunos de los reclamos elevados por los alumnos.

Uno de los principales reclamos consiste en la mejora de las viandas que ofrece el gobierno, ya que, remarcó el centro de estudiantes en un comunicado, «con hambre no se puede estudiar». En ese sentido, los alumnos exigen que se apruebe el proyecto de «Ley Integral del Derecho a la Alimentación Adecuada en las Instituciones Educativas» y piden que con inmediatez se comiencen a «otorgar viandas dignas para todo nuestro alumnado».

Las tomas también llevan como consigna «No a las Acap (Actividades de aproximación al mundo del trabajo y a los estudios superiores)», es decir, a las prácticas laborales que el Gobierno de la Ciudad impuso como obligatorias para los alumnos del último nivel secundario. «Creemos inadmisible que se nos niegue el derecho a la educación al perder horas irrecuperables de clase y que se nos sea puestos en riesgo al no ser acompañados por profesores responsables a las prácticas», indicaron al respecto.

Responsabilidad de los padres

El Gobierno de la Ciudad diseñó tiempo atrás un protocolo anti-toma de colegios que transfiere la responsabilidad de las tomas a las familias de los alumnos.

La funcionaria porteña anticipó que las consecuencias legales «las pagarán los padres de los alumnos que tomaron las instalaciones» porque son «responsables del daño patrimonial que pueda suceder y de lo que ocurra con cualquier menor dentro del establecimiento que no está a cuidado de una persona mayor».

Y recordó un proceso legal, suscitado en el 2018 con una toma similar. «En ese momento, 40 padres y madres fueron procesados. Es una situación de intrusión y usurpación de un espacio público, poniendo en riesgo el patrimonio y a los menores que están en el lugar», dijo Acuña.

«Tomar una escuela es una medida violenta que vulnera el derecho a la educación al resto de los chicos que van a ese colegio. En este caso fueron 10 estudiantes que entraron el viernes junto a sus padres, que esto es lo más grave; es decir, las familias avalando esta situación de intrusión y de usurpación de un edificio público con reclamos por como te decía, inentendibles e inesperados porque no se venían trabajando», remarcó.

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