El periodista Miguel Bonasso se enojó con Aníbal Ibarra cuando dejó afuera a su gente de los principales lugares del gabinete porteño. A su entender la composición del nuevo gobierno no reflejaba el apoyo otorgado por su partido, el PRD, a su reelección.
Pero Aníbal no se olvidó del legislador estrechamente ligado al presidente Néstor Kirchner, y si bien el agradecimiento no fue con una Secretaría, como Bonasso pretendía -aspiraba obtener Desarrollo Social, el lugar que hoy ocupa Rafael Romá-, uno de sus asesores, Carlos Borro, fue designado director general del Libro en el área de Cultura.
Borro es ex secretario académico de la Universidad de Quilmes y su nominación será en reemplazo de Manuela Figueret, quien, sin embargo, continuará con otras funciones en la Secretaría que conduce Gustavo López.
De esta manera, el malestar del periodista desembocó en un acuerdo político y finalmente la sangre no llegó al río.