La Legislatura porteña sancionó en general la Ley Seca

La Legislatura porteña sancionó en general la Ley Seca

Luego del pedido realizado por el ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, Gustavo Beliz, en el marco de su plan de seguridad para la Ciudad de Buenos Aires, la Legislatura porteña sancionó en general este jueves una ley por la cual se prohibe la venta nocturna de bebidas alcohólicas en los comercios minoristas habilitados para el expendio de alimentos elaborados y bebidas envasadas. El horario de veda regiría entre las 23 y las 8 del día siguiente. La norma excluye a los bares, restaurantes, pizzerías, casas de lunch y venta a domicilio


Aunque parecía que la sesión iba a caerse en cualquier momento, finalmente este jueves la Legislatura porteña aprobó en general un proyecto del diputado Fernando Caeiro (Unión para Recrear Buenos Aires) por el cual se prohibe la venta por la noche de bebidas alcohólicas en los comercios minoristas habilitados para el expendio de alimentos elaborados y bebidas envasadas. El horario de prohibición sería entre las 23 y las 8 del día siguiente, pero eso se establecerá definitivamente cuando se vote la norma artículo por artículo. La iniciativa quedó reservada en Secretaría Parlamentaria, para poder sancionar una ley por la cual se le dé el uso de "comisaría" a un área bajo la Autopista AU1 9 de Julio.

Para poder conseguir el quórum suficiente para poder votar el proyecto, tuvieron que llamar con urgencia al diputado Carlos Campolongo. A su vez, Caeiro casi le suplicó a Juliana Marino que no abandonara el recinto. La ley fue sancionada por 25 votos afirmativos, 6 negativos y 1 abstención. Los legisladores que manifestaron su oposición fueron Abel Latendorf (Piquete Socialista), Miguel Doy (Participación Vecinal), Fernando Finvarb (Partido Socialista), Beatriz Baltroc (Autonomía Popular) y Marino (Peronismo Independiente), quienes coincidieron en que la norma "avasalla las libertades individuales".

Si bien la iniciativa originalmente planteaba que la restricción horaria fuera a partir de las 22, se postergaría una hora a pedido de los distintos bloques que han decidido acompañar el proyecto. "También habían planteado que fuera hasta las 6 de la mañana, pero insistimos en que no era lo conveniente. No sólo porque en ese horario se produce la salida de los adolescentes de los locales bailables, sino también porque recibimos quejas de directoras de establecimientos educativos porque los chicos toman alcohol antes de ingresar a clase", explicó Caeiro.

Otra de las modificaciones que se han acordado a la propuesta original es fijar una excepción de la prohibición no sólo a la venta a domicilio, sino también a bares, restaurantes, pizzerías y casas de lunch. El proyecto establece también la incorporación de un artículo al Régimen de Faltas de la Ciudad por el cual se determine que el titular o responsable de un comercio minorista habilitado para el expendio de alimentos elaborados y bebidas envasadas en general que expenda bebidas alcohólicas en horario prohibido sea sancionado con multa de 50 a 1.000 pesos y/o clausura del local.

Esta iniciativa fue presentada por Caeiro en el 2000, pero su tratamiento nunca fue posible por carecer de consenso en los distintos bloques mayoritarios que integran el Cuerpo. Recién luego de que el ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, Gustavo Beliz, pidiera una norma de estas características en el marco de su plan de seguridad para la Ciudad de Buenos Aires, fue vista con mejores ojos.

Caeiro aseguró a NOTICIAS URBANAS que su propuesta "tiene el apoyo del PJ, el Frente Grande, el bloque macrista y un sector del radicalismo" por lo que se descontaba su sanción inmediata.

Por su parte la diputada Vilma Ripoll (Izquierda Unida) expresó que "evidentemente, el aumento del consumo de alcohol y su vinculación con el delito es un tema complejo. Pero para solucionar los problemas de carácter social hay que apuntar a las causas y no a los efectos, como intentan las medidas que promueve el gobierno. Ya existen varias leyes que prohiben la venta de alcohol pero no han mejorado la situación".

Para la candidata a jefa de Gobierno porteño "el camino, debería ser la prevención y no la prohibición. Es más: nuevas prohibiciones podrían provocar un incremento de los circuitos de venta y distribución clandestina, tal como ya ocurrió en Estados Unidos cuando se implementó la famosa ley seca".

"Además -agregó- prohibir toda venta nocturna de alcohol iría en desmedro de la libertad individual de los adultos y en perjuicio de los pequeños comerciantes, ya afectados por la crisis económica. A la vez, la situación concreta de la juventud merece una consideración especial. Todos los estudios internacionales sobre las raíces sociales del incremento del delito demuestran que étas se asocian directa y proporcionalmente al aumento de la desigualdad social, la exclusión y la marginalidad. Y que estos fenómenos, crecientes en todo nuestro país, golpean de un modo particularmente agudo sobre las franjas juveniles".

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