Publicado: 25/09/2026 UTC Nación Por: Redacción NU

IA y elecciones 2027: una guía para detectar contenidos manipulados

DsDiarios, propone aplicar un “semáforo” para evaluar contenidos creados o editados con IA.
IA y elecciones 2027: una guía para detectar contenidos manipulados
Redacción NU
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Argentina volverá a las urnas en 2027 y la inteligencia artificial tendrá un papel central en la campaña electoral. La circulación de imágenes, videos y audios generados o alterados mediante herramientas digitales podría crecer de manera exponencial: mientras ChatGPT llegó al país en 2023, se estima que para ese año estarán disponibles entre 10.000 y 15.000 aplicaciones de inteligencia artificial generativa. El escenario plantea nuevos desafíos para periodistas, dirigentes y ciudadanos.

El problema ya se manifestó en distintos procesos electorales. En 2024, una voz clonada del entonces presidente estadounidense Joe Biden llamó a votantes de New Hampshire para pedirles que no participaran de las primarias demócratas. Ese mismo año circuló un video manipulado de Kamala Harris y distintos partidos de India utilizaron inteligencia artificial para producir materiales políticos. En Argentina, durante las elecciones de 2025, se difundieron videos falsos en los que Javier Milei y Axel Kicillof aparecían pronunciando frases que nunca habían dicho.

La expansión de estos contenidos se da en un contexto de creciente desconfianza hacia los medios tradicionales. Según el Digital News Report 2026 del Reuters Institute, solo el 26% de los argentinos confía en las noticias, seis puntos menos que el año anterior y el nivel más bajo de la década. Al mismo tiempo, el 9% ya utiliza herramientas de inteligencia artificial como fuente informativa, una combinación que puede facilitar la circulación de desinformación sintética.

Frente a este escenario, el material elaborado por Dardo Fernández, de DsDiarios, propone aplicar un “semáforo” para evaluar contenidos creados o editados con IA. El color verde identifica intervenciones permitidas que no alteran los hechos, como recortar una imagen, corregir la luz o restaurar una fotografía dañada. El amarillo exige atención: incluye recreaciones, ilustraciones o parodias que pueden ser válidas si están claramente identificadas y no se presentan como registros reales.

El rojo, en cambio, marca los contenidos que no deberían difundirse: declaraciones falsas, videos o fotografías fabricadas, voces clonadas y hechos inventados que buscan simular autenticidad. La guía advierte que, para quien consume información, es importante preguntarse si el contenido está clasificado, quién lo produjo y qué intenta provocar. Para quienes producen materiales, la recomendación es utilizar IA en verde y amarillo con transparencia y no emplearla para suplantar identidades o fabricar hechos.

El documento también recuerda que la manipulación política no nació con la inteligencia artificial. Fotografías fuera de contexto, campañas falsas, audios grabados y llamados telefónicos engañosos ya fueron utilizados en distintas etapas de la historia. La diferencia actual está en la velocidad, el bajo costo y el alcance de las nuevas herramientas. De cara a 2027, la advertencia es clara: antes de compartir un contenido, habrá que preguntarse qué busca hacernos creer, quién lo difundió y si aquello que vemos realmente ocurrió.




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