PJ: Axel se perfila, Massa espera y Cristina sólo observa el panorama
Estuvieron presentes cinco gobernadores Sergio Ziliotto, Axel Kicillof, Gustavo Melella, Ricardo Quintela y Gildo Insfrán, éste vía zoom. A ellos se sumó el jefe político de Santiago del Estero, Gerardo Zamora y el líder del Frente Renovador, Sergio Tomás Massa.
Los presidentes de las bancadas de ambas cámaras, José Mayans y Germán Martínez -ambos asistentes al evento- se llevaron precisas instrucciones para impulsar en el Congreso: deberán exigir que se incorporen al Presupuesto Nacional las partidas necesarias para encarar las obras que las provincias tuvieron que suspender en estos casi tres años de la gestión Milei, que las desfinanció con el cuento de un equilibrio fiscal que jamás existió, pero que le sirvió para sostener su slogan de “no hay plata”.
También deberán luchar Mayans y Martínez contra la asfixia presupuestaria en la que están sumidas las universidades y los discapacitados, cuyas partidas, a pesar de diversos fallos judiciales, Milei se niega a implementar.
Los otros dos temas que se trataron tienen que ver con la masiva situación de endeudamiento de los grupos familiares, relacionada con la caída salarial y con el burdo intento del Gobierno de derogar las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
El grupo, que ya había estado reunido el once de agosto último en el Hotel Emperador, agregó además a Máximo Kirchner y a Juan Manuel Olmos, que concurrió en representación del Peronismo Federal.
El otro tema que no podía faltar en el encuentro, vista la situación interna del peronismo, es el intento -que a esta altura suena como casi desesperado- de mantener la unidad. Como diría José Luis Gioja, expresidente del PJ, “unidad hasta que duela”.
En esta situación, Massa y Kicillof, que se fueron juntos en primer término, declinaron hablar sobre las conclusiones, ya que el vocero designado fue el gobernador pampeano, Sergio Ziliotto.
Éste sostuvo que “no hablamos de candidaturas, sí de lo que tenemos que hablar: revalorizar el sistema electoral”.
“Nadie puede quedar afuera -continuó Ziliotto-, hay que ampliar el campo popular. La idea es convocar a un frente político”, para plantear además que debe votarse “un presupuesto en favor de la gente”, que fortalezca los recursos de las provincias y las universidades.
Luego regresó enfáticamente al primer punto. “No es momento de candidaturas, pero sí de pensar en sumar más compañeros al campo popular. Hay otra Argentina posible”, planteó, para luego aseverar que "próximamente ampliaremos la convocatoria" para lograrlo.
En el transcurso del encuentro, los asistentes advirtieron sobre la dramática situación de las provincias, el desfinanciamiento en que incurrió el Estado nacional y la grave situación de la industria y las economías regionales”.
Seguidamente, advirtieron que en el caso de las tormentas e inundaciones que provocó el fenómeno de El Niño, “las provincias y los municipios están sin ningún acompañamiento del gobierno de Milei”. Por otra parte, Sergio Massa no expresa su ambición de ser el candidato presidencial del justicialismo. Inclusive, en su entorno niegan que vaya a serlo, pero en los últimos días se reunió con la mesa directiva de las 62 Organizaciones, con los rectores universitarios y con otros estamentos dirigenciales (San José 1111), con el traje de candidato puesto. Endureciendo el mensaje, denunciaron que “el gobierno está rifando nuestra soberanía y nuestros recursos naturales”.
En el cónclave anterior, realizado en el Hotel Emperador el once de agosto último, sólo lograron coincidir en el reclamo de que no se anularan las PASO, dada la existencia de ciertas tensiones internas. Por el contrario, los asistentes expresaron que en esta ocasión, el “encuentro fue mucho más fluido, en medio de un clima mucho mejor que el de la vez pasada”.
El peronismo buscó, de esta manera, volver a convertirse en un partido nacional, ya que se encontraba funcionando como una serie de archipiélagos independientes, no siempre coordinados entre sí.
Hasta ahora, algunas provincias ya tomaron decisiones sobre sus calendarios electorales. Santa Fe fijó el 18 de abril para realizar las PASO y la elección general irá el 13 de junio. Tucumán, por su parte, realizará su elección provincial el nueve de mayo del año que viene.
Paralelamente, los gobernadores de Chubut, Entre Ríos, Salta, Córdoba, Neuquén, Río Negro, Chaco, Corrientes y Mendoza anunciaron que convocarán a elecciones provinciales separadas de las nacionales, mientras que los de San Juan, Misiones y Jujuy están a punto de hacer lo mismo.
Las otras provincias -Catamarca, San Luis, Ciudad de Buenos Aires, Formosa, Santiago del Estero, Tierra del Fuego, La Pampa, La Rioja, Santa Cruz y Neuquén seguirían ese camino, con la excepción, quizás, de Catamarca, que tradicionalmente convoca a su elección provincial y a las PASO el mismo día que la elección nacional.
Una interna ¿controlada?
Los políticos suelen depositar una excesiva confianza en las encuestas. Hasta ahora, el gobernador que mide mejor es Axel Kicillof, pero a pesar de esta circunstancia no logró convertirse en el líder del peronismo. Excesiva cautela, poco apego a los símbolos partidarios, un pasado cercano al marxismo que exacerba el natural macartismo de algunos sectores, son los síntomas que le impiden a Kicillof erigirse en el conductor en esta etapa. Quizás habría que sumarles a estas características la maldición del gobernador de Buenos Aires, un síndrome que afectó a todos los mandatarios bonaerenses que sucedieron a Bartolomé Mitre, que fue el único de éstos que alcanzó la primera magistratura nacional.
Por otra parte, Sergio Massa no expresa su ambición de ser el candidato presidencial del justicialismo. Inclusive, en su entorno niegan que vaya a serlo, pero en los últimos días se reunió con la mesa directiva de las 62 Organizaciones, con los rectores universitarios y con otros estamentos dirigenciales (San José 1111), con el traje de candidato puesto.
La gran ausente, por razones obvias, fue Cristina, que aparentemente puso sus ojos en Massa para terminar con ese molesto sarpullido que es Kicillof. Pretende preservar, de todos modos, su carácter de electora, lo que le permitiría llenar las listas parlamentarias con tropas propias, como lo hizo en ocasiones anteriores. Ahora, va a insistir con esta tesitura porque ése sería el último rasgo de poder que le quedaría. Por lo demás, hoy tiene más capacidad de daño que de construcción.
Hay más candidatos posibles en el peronismo, como Sergio Uñac, Juan Manzur y Gerardo Zamora, pero sus posibilidades son mínimas si Massa y Kicillof decidieran jugar.
Paradójicamente, el excesivo apego que mostraron todos los presentes en el cónclave a las cuestiones programáticas, enmascaran las ambiciones personales. Quizás ha llegado la hora de firmar la paz. Los votantes exigen que alguna vez exista un acto de grandeza. No se puede vivir constantemente a ras del piso, ejecutando traicioneras zancadillas, insultando a los que piensan diferente y marcando siempre las diferencias antes que las coincidencias. Para eso ya están otros y no son un ejemplo a imitar.