Cristina y Máximo, con la mira en el Obelisco

Cristina y Máximo, con la mira en el Obelisco

El kirchnerismo en estado puro encara el año intentando sumar poder a nivel nacional y en los distritos clave. En Capital pondrán especial atención en la reorganización del Partido Justicialista y sus aliados. La Presidenta y su hijo serán quienes decidan. La danza de los nombres. Opina la dirigencia.


A pesar de la dura derrota sufrida en 2011 por el actual senador Daniel Filmus, todas las voces consultadas por este medio coincidieron en que lo único importante para el kirchnerismo es poner todo lo que se tiene para intentar arrebatarle el gobierno al Pro en las próximas elecciones.

Para ello, es crucial la performance de 2013 ?hay que recordar que la Ciudad renueva ese año senadores nacionales además de diputados nacionales y locales?, que será el punto de referencia de la construcción hacia la obtención final del objetivo.

?Ganar la Ciudad? es la síntesis de este pensamiento, y para eso hay que superar a Macri desde este presente. Y en ese marco es que los dirigentes porteños saben que requerirá de un esfuerzo titánico destronar a Macri luego de las dos últimas elecciones, que lo consolidaron como el jefe indiscutido del distrito.

Si bien la otra coincidencia es que ?todo está muy verde aún en la construcción?, los primeros movimientos tienen la lógica del armado de las últimas listas de legisladores. La Cámpora se quedó con la jefatura del bloque de legisladores del FpV a través de Juan Cabandié; la presidencia de la Auditoría General en manos de Cecilia Segura; un cargo de diputado nacional para Andrés ?el Cuervo? Larroque (el secretario nacional de la agrupación); un número importante de comuneros, y, como en todos los niveles y provincias, va por más. El Cuervo cuenta además con el apoyo de Guillermo Moreno, otro histórico del distrito.

En el Consejo de la Magistratura, donde recaló con el aval de la Presidenta el expresidente del PJ porteño y actual del Consejo, Juan Manuel Olmos también está haciendo un lugar para que los jóvenes desarrollen su pata en la Justicia. O sea, se quedaron con casi todo lo que se repartió.

?No estoy de acuerdo en decirle todo que no a Macri. En lo bueno lo apoyaremos, pero lo importante es decirle sí a la gente, estar cerca de ella e interpretar sus necesidades, algo que ya demostramos en el país que somos capaces de hacer. El nuestro es un proyecto nacional, popular y democrático que no excluye a la Capital, todo lo contrario?, argumenta el actual vicepresidente segundo de la Legislatura porteña, Juan Carlos Dante Gullo, o el Canca, como le dicen todos.

En el sur de la Ciudad, donde vivió toda su vida, salvo su período de prisión en la dictadura, Gullo entra en el bar de Cobo y Centenera donde se desarrolla la entrevista y es saludado y reconocido por la totalidad de los allí presentes.

Uno le acerca una tarjetita, otro le susurra algún problema al oído, todos le dicen ?Hola, Canca?, hasta que por fin llega a la mesa. ?No me conocen por legislador sino por mi trayectoria y el compromiso con este gobierno?, aclara.

?De todos modos, el modelo de reconversión de la Ciudad no es posible sin tener en cuenta el área metropolitana, el Río de la Plata desde La Plata hasta Tigre, todos los municipios linderos en el norte y oeste de la Capital, la Cuenca Matanza Riachuelo. Hay mucho por hacer?, agrega.

Pero no es optimista con respecto a la voluntad de Macri de encarar esas soluciones, ya que ?tiene una manera de gestionar distinta de la nuestra, otros objetivos y prioridades, más lejos de la gente y más cerca de lo inmobiliario. Como buen empresario, es una máquina de recaudar?, afirma, en bermudas, tomando agua mineral con hielo para sofocar los 33 grados de temperatura externa.

Mientras tanto, el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, uno de los impulsores de la movida, agrega que ?hay que ser lo más inclusivo que se pueda en las preparatorias de 2013, ya que son elecciones trascendentes para conquistar el Gobierno dos años más tarde. Somos conscientes de que debemos ordenarnos internamente para ofrecerle a nuestra presidenta opciones con posibilidades, para que ella pueda elegir y luego nos comunique qué camino le parece más apropiado para el proyecto nacional?.

Oliveri entiende que se deben tender puentes entre quienes vinieron manejando el partido en los últimos años y las nuevas generaciones que se suman. ?Tenemos el ejemplo de la última elección, en la cual con tres precandidatos tuvimos un efecto movilizador en la militancia, fue una competencia sana, con altura, y terminó con la decisión de quién conduce este proyecto. Deberíamos equilibrar entre la experiencia de algunos, como Carlos Tomada, con la juventud. Pero hay que alentar la mística que tiene este gobierno nacional y dejar de lado de una vez la idea del PJ que pierde siempre?, finalizó Oliveri.

Dos temas que siempre rozan las discusiones en la dirigencia porteña son la necesidad o no de realizar elecciones internas y si es bueno o no que los legisladores tengan cargos partidarios. En ambos casos, las opiniones están divididas, aunque la realidad demuestra que la Rosada hoy parece prescindir de los comicios internos y de las reiteraciones.

También hay una tercera cosa en la que todos están de acuerdo: el rol de Máximo en la confección de las estrategias y de las listas, y el de Carlos Zannini como vértice ideológico del mapa K, redactor y comunicador de todas las decisiones de Cristina.

El PJ de la Ciudad elegirá su nueva conducción en simultáneo con la de la provincia de Buenos Aires y con la conducción nacional del Partido. Nada hace prever que haya sorpresas en los mecanismos, todas las candidaturas pasarán por el despacho presidencial para ser o no ratificadas. Lo que sí hay es una danza previa de nombres que en la Ciudad trataremos de develar haciendo un poco de futurología.

Víctor Santa María es quien desde hace años posee el ?aparato? partidario más importante del distrito, al que inevitablemente hay que recurrir en cada elección. Si bien desde el PJ no se han obtenido resultados relevantes, esa estructura es la que ha mantenido la llama prendida en tiempos de vacas flacas.

?Habrá que esperar a marzo para ir definiendo cosas, esperamos un año con muchos condimentos. Hoy por hoy, las encuestas marcan que a Macri por ahora no le entran las balas, mete un tarifazo brutal del 125 por ciento en el subte y vemos que tiene una proyección dura de revertir en el corto plazo. Por eso vamos a trabajar incansablemente para llegar a la victoria en 2013, algo que nos posicione para dar el gran salto con la Jefatura de Gobierno?.

Consultado acerca de la novedad política producida por la irrupción de La Cámpora en todos los distritos, Santa María opina que ?tienen la legitimidad de su propio trabajo y nada menos que de Cristina, que es quien hoy conduce el proyecto nacional. Por falta de conocimiento, no sé lo que cada actor de dicha agrupación le da a eso. Acá en la Capital, deberíamos trabajar todos en un ordenamiento amplio con vistas a 2013, pero es un distrito difícil por las individualidades y algunos egoísmos que persisten. Seguro que tenemos que pensar en otra clase de alianzas, distintas, que acompañen a la Presidenta y a todos nosotros en el objetivo de volver a ser gobierno en la Ciudad. Veremos cómo?, finalizó el mandamás del Suterh.

Los muchachos de La Cámpora no suelen ser los más comunicativos a la hora de las declaraciones, solo Cabandié, en su rol de jefe legislativo, suele referirse a las cuestiones que pasan en suelo porteño. De todos modos, la agrupación habla con hechos y nombramientos. Los dirigentes comuneros parecen ser los más activos en los barrios y, según Gullo, ?serán la polea de transmisión para que nosotros no fallemos en los diagnósticos y soluciones de cada comuna?.

La Cámpora, que dirige Máximo desde Río Gallegos, tuvo un bautismo de fuego en la campaña en la Ciudad, en la que fueron los más dinámicos en la ?batalla territorial?, contra el aluvión de sombrillas Pro. También ellos tienen sus nombres para suceder a un Andrés Rodríguez, a quien ?a pesar de sus kilates como pope sindical? solo la salida de Juan Manuel Olmos al Consejo de la Magistratura le permitió acceder temporalmente a la Presidencia del PJ hasta marzo. Los dos que se perfilan son Larroque y Cabandié. Uno es el más cercano al jefe Máximo y tiene responsabilidad nacional, mientras el otro tiene un mejor know how de la realidad política de la Ciudad. Candidatos de fuste ambos, sobre todo en la lógica reinante.

Las 62 Organizaciones que conduce el kirchnerista Alejandro Amor, de Sutecba, deberán discutir la baja del taxista Claudio Palmeyro del bloque K tras el distanciamiento de Hugo Moyano del Gobierno. Amor puede ser otro postulante con posibilidades para conducir el PJ, más ahora por su opción por Cristina. La organización venía en pleno crecimiento previo al conflicto desatado, y luego de tirarse los kilos se verá cómo quedan, algo que sucederá a partir de febrero.

Por estos días, Amado Boudou ejerce la presidencia de la Nación y tanto él como su gente se cuidan de emitir palabra que pueda entrar en cortocircuito con el andamiaje nacional. Boudou antes de ser nombrado vicepresidente fue uno de los firmes contendientes que tuvo un caído Daniel Filmus en su camino a Bolívar 1. Como todo vicepresidente tiene aspiraciones nacionales a futuro, pero habrá que ver si desde Olivos lo ponen en carrera en la vidriera del país.

Las políticas de alianzas es algo que en la Ciudad nadie quiere repetir. Lo de Aníbal Ibarra parece irreversible en ambos lados; los de Martín Sabbatella no son considerados confiables (lo ven como el Ibarra provincial), aunque Carlos Heller está algo más firme (ya es un histórico en la era K, en eso de ir becado en las listas del espacio).

A pesar de que todo está muy verde, la madurez caerá de golpe en el Frente para la Victoria porteño.

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