Santos Dumont y Córdoba, pleno barrio de Palermo, en una esquina, el frente de un hipermercado que ocupa casi toda la manzana. En la otra cuadra, una casa ?tomada?, una parte de las tantas células que componen los distintos tramos de la Traza Au3, los restos de la autopista que cruzaría la Capital de punta a punta como una continuación de la Panamericana, según los cálculos del por entonces intendente de facto Osvaldo Cacciatore, que nunca se concretó y solamente dejó como saldo casas derrumbadas, ocupaciones y amenazas de desalojo por doquier.
Tal vez, este sea uno de los nudos gordianos del urbanismo porteño ya que comenzó en 1977, cuando se frustró la construcción de la autopista. Las ocupaciones empezaron
a inicios de la década de 1980. En 1990 se reactivó el proyecto autopista y el Concejo Deliberante sancionó en 1991 la ordenanza 45.520, para lograr un proyecto integral y concertado, que incluía soluciones habitacionales para los ocupantes, la cual no prosperó
En 1997 se construyeron veinte cuadras de vía rápida en el sector 6, mientras cientos de cédulas de desalojo emitidas
fueron resistidas mediante acciones y gestiones de ocupantes
organizados. En 1998 se sancionó la Ley 8, que institucionalizó
la participación de la mesa de delegados y dio lugar al censo que estableció un padrón de beneficiarios reconocidos.
En 1999, la Ley 324 creó el Programa de recuperación
de la traza de la ex-AU3 y su Unidad Ejecutora.
Un derrotero tan extenso como complejo para los tres sectores de esta obra inconclusa: el sector 6 fue parquizado bajo la gestión de Enrique Olivera (Coghlan y Saavedra); el sector 5 (Villa Urquiza) es el que está afectado a la Ley 3.396, y el sector 4, que abarca Villa Ortúzar, Colegiales, Chacarita, Villa Crespo, Palermo, Almagro, Balvanera, San Cristóbal, Boedo, Parque Patricios y Nueva Pompeya, está dividido en varios subsectores (a, b, c, d, e y f).
Actualmente se están construyendo algunas viviendas nuevas en el sector 5 para las familias que optaron por esa posibilidad, pero las obras están demoradas. ?El Gobierno, además, no quiere firmar la prehorizontalidad que daría mayor tranquilidad y previsibilidad a las familias. Además, hay muchas dudas sobre qué tanto se van a adecuar esas viviendas a las necesidades (cantidad de ambientes según composición del grupo familiar, accesibilidad para personas discapacitadas, etc.)?, detalla Jacquelina Flores, referente social y habitante del barrio, a Noticias Urbanas. Flores remarca además que en el sector 4 ?no se hace nada desde hace años?.
?El sector 5, por sus características (14 manzanas, un verdadero pedazo de la Ciudad, inserto en un barrio residencial de clase media-alta), recibió mayor atención generando un daño moral al sector 4 (más disperso y fragmentado), que tiene una ley vigente (Ley Nº 324 de 1998), pero que no se aplica. El Gobierno de la Ciudad incumple desde hace años con esta ley.?
Uno de los problemas de la Ley 3.396, sancionada en 2009, fue que fragmentó la unidad de la traza, al privilegiar al sector 5 en detrimento de los otros sectores. ?Así, los recursos que se juntaban con la subasta de terrenos se gastaban en el mismo sector. Recientemente, una modificatoria a la ley, presentada por la diputada García Tuñón (Buenos Aires para Todos), permitió que los fondos remanentes del sector 5 se utilicen para empezar a rehabilitar edificios y casas del sector 4. Esto es una primera punta para empezar a activar este sector, que está desatendido por el gobierno desde hace años?, describe Flores ante este medio.
La misma norma también habilita la elección de veedores
por los vecinos de la traza en la Unidad Ejecutora, pero solo para el sector 5. ?Esto es injusto. Por eso estamos reclamando que se habilite la elección de veedores para el sector 4 también, para poder estar representados en la Unidad Ejecutora. Hemos pedido esto formalmente a la Unidad Ejecutora, pero por ahora no hemos tenido respuesta?, cuenta Flores, quien vive en una de las casas ocupadas junto a sus hijas y resiste.
EL CENSO, LOS COMUNEROS
Pero, ¿cuántas personas están afectadas por esta obra que nunca fue y que aún no termina de ser? El Gobierno de la Ciudad estimaba alrededor de 350 familias en el sector 5. Alrededor del 90 por ciento se habrían ido con la prestación no reintegrable (subsidio de 150 mil pesos) contemplado en la Ley 3.3396. Quedan 10 por ciento de las familias que optaron por la vivienda y están esperando que el Gobierno de la Ciudad termine de hacer las casas que corresponden. En el sector 4 no está clara la cantidad de gente que vive por la desactualización de la información, el último censo es el que se hace en ocasión de la Ley Nº 8 de 1998.
?Éramos aproximadamente 900 familias, sin contar con las familias no censadas. Claramente sabemos que la población de la traza se ha multiplicado. Es otra muestra del incumplimiento de las funciones que debería realizar el estado?, informa la referente social, quien aclara que las condiciones habitacionales
son muy heterogéneas, dependiendo del estado de las viviendas y de la capacidad de las familias para mantenerlas. Algo que salta a la vista, donde conviven nuevas edificaciones,
montones de escombros y territorios ocupados donde alguien pintó con un aerosol que no renunciaría a sus sueños. Pero, ¿cómo es hoy por hoy vivir en la traza? La respuesta ante esta cronista se repite, ?nada fácil?, pero es una ?decisión que la vida nos llevo a tomar?.
?Fue impensado para todos nosotros la solución de nuestra problemática de vivienda llevaría tantos años. Pasaba el tiempo y con los muchos gobiernos, tal vez pensaron que podían desgastarnos?, señaló Nancy, otra de las vecinas del sector 4.
Flores relata ante Noticias Urbanas que desde la Comuna 15 Carlos Méndez (Buenos Aires para Todos) y los comuneros Luis Cúneo y Camila Rodríguez (Frente para la Victoria) se acercaron para tratar de interiorizarse en la problemática, pero la realidad es que el panorama los excede como para brindar una solución que llegue con celeridad y definitivamente saque del letargo y la incertidumbre a los vecinos afectados.
?Queremos acceder a una vivienda digna y adecuada a las necesidades de nuestro grupo familiar, y en condiciones de pago que se ajusten a nuestra realidad socioeconómica?.
?¿Hubo familias subsidiadas, eso resolvió algo?
?Según el caso. Algunos lograron solucionar su problema habitacional, compraron una vivienda en alguna localidad del conurbano, otros terminaron gastando la plata en otras cosas y están de nuevo con problemas de vivienda. Esto se debió en gran medida a que el Gobierno de la Ciudad no controló como debía la utilización de los subsidios que debían usarse para dar una solución habitacional definitiva. La Ley Nº 324 fue incumplida durante años por sucesivos gobiernos. Cuando asume Macri, tiene una idea muy clara de lo que hay que hacer. Desalojar a los ocupantes y vender los terrenos
para promover los negocios inmobiliarios. De ahí nace el Proyecto de Corporación Puerta Norte. En 2008 otra vez se intentó desalojar a los ocupantes, pero intervino el Poder Judicial y en abril de 2009 un fallo ordenó suspenderlos.
Ahí fue cuando el macrismo sacó la conclusión de que para desocupar la traza iba a tener que dar a sus ocupantes algún tipo de solución a sus demandas habitacionales. Para eso, se sancionó en 2009 la Ley Nº 3.396, que habilitó el negocio inmobiliario deseado por el macrismo y habilitó los subsidios para las familias de la traza. Los subsidios para muchos de los que peleamos por la vivienda digna no son una solución, porque expulsan a la gente de su lugar, y muchas veces no resuelven el problema de manera definitiva. Son más de 25 años de reclamos desoídos y demandas insatisfechas.
Consultada por Noticias Urbanas, la diputada y titular de la Comisión de Vivienda Rocío Sánchez Andía señaló que en las últimas sesiones se modifico la Ley 3.396, permitiendo utilizar el dinero obtenido en las subastas de terrenos para obras de cualquier tipo (construcción de CGP, pasoniveles, etc.) y para soluciones habitaciones en el sector 4. ?No se priorizó realizar primero las viviendas sociales, con lo cual se le dio al GCBA un discrecionalidad demasiado grande para una gestión que no tiene la solución de la emergencia habitacional como prioridad?.
?Durante el año último se avanzó muy lentamente en dar cumplimiento a la Ley 3.396 que contempla a los vecinos del sector 5 de la traza, y el Gobierno de la Ciudad tampoco cumplió con entregar un plan para el sector 4 que garantizara la modalidad de la solución habitacional para estas personas. Queda mucho trabajo y la legislatura tiene una comisión de seguimiento por la Ley 324 que debe seguir trabajando?, informó la diputada antes de agregar que ?no se debe desvirtuar el espíritu y la letra de la 3.396?.
?La venta de terrenos se debe destinar en primer término a las soluciones habitacionales de los vecinos del sector 5 de la traza. El loteo de parcelas destinadas a vivienda social también está trazado en esta ley. Eso marca que la venta de terrenos tiene un fin: promocionar otra cosa es violentar la normativa. La Comisión de Vivienda de la Legislatura ha sido fundamental en el seguimiento de este tema para que nadie desvirtúe el derecho que tienen los vecinos de la traza?.
Como todo en la traza, la convivencia de varios mundos parece no detenerse. Y entre la incertidumbre de las familias ya se filmó un documental y recientemente el artista plástico Clorindo Testa accedió a colocar tres esculturas en una zona cercana al CBC de la UBA. Mas allá de la trascendencia fílmica o las mejoras artísticas, desde la traza insisten: ?Luchamos por tener una vivienda porque es un techo y todo lo que significa esto, el poder proyectar, anhelar y por sobre todas las cosas sacarse el miedo al desalojo, ese miedo que te paraliza que te enfría el alma que no se puede explicar de otra manera?.
FOTOS: Gentileza, Cristian Minzer.