El exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), Diego Spagnuolo, analiza presentarse como arrepentido ante la Justicia, en el marco de la causa que lo involucra por presuntas coimas en la compra de medicamentos. La posibilidad, que genera temor en el entorno gubernamental, podría desandar el entramado político que rodea al caso.
Desde su entorno aseguran que Spagnuolo —quien fue amigo personal y abogado del presidente Javier Milei— decidió no renunciar al cargo pese a los pedidos del Gobierno. En el Boletín Oficial se estableció una “limitación de funciones”, que lo despoja de toda capacidad de decisión mientras se sustancia la investigación.
El verdadero temor en Casa Rosada es que, si Spagnuolo se acoge a la figura del arrepentido, su testimonio pueda involucrar directamente a figuras centrales del gobierno, como Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem, además de evidenciar el funcionamiento del supuesto sistema de coimas en la ANDIS.
En paralelo, el Gobierno evalúa denunciar a Spagnuolo por incumplir con su deber de denunciar ante la Justicia los hechos que él mismo afirma haber presenciado. El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, deslizó este argumento en público: “Si un funcionario está diciendo que otro está pidiendo coimas, el que lo dice debería haber hecho la denuncia en la Justicia”.
El escándalo sigue escalando, y en la Justicia se especula con la existencia de más audios y posibles videos que amplíen el alcance de las acusaciones. Esto complica aún más la estrategia oficial, bloqueada entre contener el daño institucional y responder a un caso judicial que transita bajo secreto de sumario.
La tensión política se intensifica a medida que se acerca la campaña electoral, y la figura de Diego Spagnuolo podría convertirse en el epicentro de un terremoto institucional si decide convertirse en dejado arrepentido o revelar pruebas contundentes sobre el funcionamiento interno del poder.