La red ferroviaria argentina perdió conectividad y usuarios en tiempo récord. En solo un año y medio de gestión libertaria, el número de estaciones sin servicio pasó de 20 a 62, lo que representa el 10% de la infraestructura nacional.
Esta reducción impactó directamente en la cantidad de pasajeros: en el primer semestre de 2025 se registraron 27 millones menos que en el mismo período de 2023.
El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sufrió una baja del 17,6% en viajes pagos, mientras que los servicios de larga distancia se desplomaron un 40%. En contraste, los trenes regionales crecieron un 37%, aunque su volumen sigue siendo marginal. La interrupción de ramales como Buenos Aires–Pehuajó, Rosario–CaÑada de Gómez y General Guido–Pinamar responde a problemas de infraestructura y baja ocupación.
Tras el choque de trenes en Palermo, el Gobierno declaró la emergencia ferroviaria y anunció 226 obras para renovar vías, puentes y material rodante. Sin embargo, el recorte presupuestario del 60% en empresas ferroviarias durante los primeros meses de 2024 condicionó la ejecución. Trenes Argentinos reportó que solo el 77% de sus coches están operativos y que la deuda acumulada ronda los 100 millones de dólares.
– “el accidente es culpa de Milei y su ajuste”
• los empleados de Ferrocarriles Argentinos:
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Infraestructura degradada y evasión en alza
El diagnóstico oficial revela sistemas de señalización con más de 30 años de antigüedad y una evasión del 31,7% en el cobro de pasajes, mientras el subsidio estatal cubre el 90% del costo. La falta de coordinación entre empresas como Ferrovías y Metrovías agrava el panorama, con obras redundantes y superposición de funciones.
El péndulo político y la reversión de avances
Durante el gobierno anterior, se habían renovado 118 estaciones y reactivado ramales históricos como Buenos Aires–Mendoza. Muchos de esos servicios fueron discontinuados por la actual gestión, que atribuye las suspensiones a problemas de seguridad y baja demanda. En algunos casos, como el tren Mercedes–Tomás Jofré, los cortes se debieron a accidentes o derrumbes.
Entre el abandono y los usos alternativos
Algunas estaciones cerradas fueron ocupadas por vecinos o reconvertidas para fines sociales. En San Luis, por ejemplo, una formación fue utilizada por el Ministerio de Capital Humano para ofrecer atención médica y trámites. Mientras tanto, el Gobierno admite que revertir las suspensiones requerirá obras integrales y desalojos en zonas intrusadas.