Índice Congreso: La inflación de junio fue del 1,3% y preocupa la de julio

Índice Congreso: La inflación de junio fue del 1,3% y preocupa la de julio

Un día antes de que el Indec publique el IPC, la CGT y el Congreso publicaron los suyos. La central obrera midió un 1,8% y la cámara baja evaluó un 1,3%. Preocupa el impacto de las naftas sobre el resto de la cadena de valor, que se mostrará en julio.


La medición del Índice de Precios al Consumidor sumó en los últimos años a muchos jugadores, entre los que se destacan los que inicializan -siempre por fuera de las mediciones oficiales, a cargo del Instituto de Estadística y Censos- los que elaboran el Congreso, la CTA y la UMET.

En junio, el Índice Congreso alcanzó el 1,3 por ciento, una cifra similar a la que midió la Universidad Metropolitana del Trabajo (UMET) y algo menor a la que estableció la CGT, que mensuró un 1,8 por ciento.

Pero la mayor preocupación no se limitó al mes de junio, sino que alcanzó a la inflación que se acumulará en el mes de julio, que podría llegar al dos por ciento, según los técnicos que se ocupan de evaluarla.

En el primer semestre del año, el índice inflacionario ya alcanzó el 11,7 por ciento y jaquea seriamente la previsión anual que adelantó el Gobierno, que rondaba el 17 por ciento en principio, que después -por medio de voceros oficiosos- reconoció que podría llegar al 20 por ciento. Esta cifra también quedó en duda, después del gaseoso comportamiento de las variables, que insinúan detenerse pero eluden finalmente el freno.

Si se miden los últimos doce meses, la inflación llega a un total del 23,4 por ciento. Las principales subas se produjeron en equipamiento y mantenimiento del hogar y alimentos y bebidas, que son dos de los gastos más sensibles de los hogares argentinos y que impactan directamente sobre el nivel de vida. Los alimentos subieron el 1,5 por ciento, una cifra que está muy poco por debajo de los meses precedentes.

De todos modos, el IPC Core (inflación núcleo), que mide la inflación sin tener en cuenta la estacionalidad de productos y servicios, no desciende. En junio llegó al 1,8 por ciento, que sostiene el promedio de los cinco primeros meses de 2017. Este índice permite además medir los precios a mediano plazo y, si se mantiene en los niveles tradicionales, significa que la inflación sigue mostrándose en los niveles de los últimos diez años, es decir, en el 20-25 por ciento.

Otra señal de alarma la da el hecho de que los voceros gubernamentales se muestran despreocupados por las caprichosas variaciones del dólar, aunque exista un vínculo directo con el alza de la moneda norteamericana y el aumento de los combustibles.

La elevada base que resulta de medir el IPC Core previene los posibles aumentos que tendrán las naftas, las expensas, las prepagas y los cigarrillos, productos y servicios a los que habrá que agregar otros, sobre los que impactará el alza del dólar. La peor noticia es que los precios de las naftas y combustibles -en el campo evalúan que sus costos se elevarán en unos 3.300 millones de pesos, sólo en ese rubro- impactarán en toda la cadena de valor en todo el país, de una manera u otra.

Para agravar aún más la coyuntura electoral, el Indec anunciará la inflación de julio apenas tres días antes de las primarias, cuando las malas noticias se asemejan al efecto de un trago de cicuta para un enfermo.

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