Tras las marchas, Macri habló para los duros, sin conformar a su tropa

Tras las marchas, Macri habló para los duros, sin conformar a su tropa

Le reprochan que no permite “que surta efecto la protesta”, en su afán de capitalizarla. Los moderados están que trinan.


No había comenzado aún el banderazo del 12O, faltaban varias horas en ese lunes feriado, cuando en Juntos por el Cambio empezaron a cruzarse los mensajes telefónicos. ¿Discutían si sumarse y cómo hacerlo a la protesta? No. Los principales dirigentes de la alianza opositora se adelantaban a una polémica que, sabían con certeza, se dispararía sobre el final de la jornada. Para ese mediodía, en todos los portales de noticias más importantes del país se anunciaba la “reaparición” pública de Mauricio Macri. El ex presidente hablaría en la noche, con la post movilización aún caliente.

La inquietud de actuales y ex funcionarios de ese espacio opositor tenía su razón de ser. Cada aparición del ex mandatario resulta una bocanada de oxígeno para un sector del oficialismo, casi todo podría decirse, agobiado por las crisis simultáneas (sanitaria y económica). También ayuda a aglutinar al grupo más duro de JxC, pero en paralelo obliga a los moderados a dar explicaciones o a sumirse en un silencio incómodo. Es lo que le sucede, ni más ni menos, al principal referente del espacio, hoy en funciones: Horacio Rodríguez Larreta. 

La aparición de Macri en TV no trajo demasiadas sorpresas en cuanto a su discurso. Pero, justamente por eso, tampoco sorprendió la interna que se reavivó en la oposición. Con poca autocrítica, el ex presidente fue muy duro con la cuarentena, definiéndola como un ancla para la economía. La marcación impactó en sus rivales más temprano que tarde: uno de los que mayor confinamiento decretó en estos meses en su propio distrito fue el jefe de Gobierno porteño.

La incómoda afirmación obligó al ministro de Salud de la Ciudad a retrucar duro. De no haberse implementado la cuarentena, dijo Fernán Quirós, el distrito podría haber sufrido “una catástrofe”. Como hizo con Alberto Fernández y con Cristina Kirchner, Larreta eludió los dardos y mandó a su especialista a responder. Como la crítica fue sanitaria, allí apareció Quirós.

El enojo de Larreta y el sector más moderado tiene explicación política: consideran que la marcha contra el Gobierno fue lo suficientemente masiva como para correr la discusión de eje. “En vez de dejar que surta efecto la protesta, Macri se pone como protagonista”, resumió uno de los referentes del ala moderada.

La respuesta del jefe de Gobierno fue inmediata. No en palabras sino en acciones: no sólo instruyó a su ministro de Salud para dar las explicaciones del caso, sino que se ausentó del habitual Zoom semanal de la mesa nacional de la alianza, que incluye al propio Macri. Tampoco estuvo María Eugenia Vidal, que se mueve en tándem con Larreta y también cree que el protagonismo del ex presidente es excesivo. Por respeto, ninguno lo admitirá en público.

 

Cada aparición del ex mandatario resulta una bocanada de oxígeno para un sector del oficialismo, casi todo podría decirse, agobiado por las crisis simultáneas (sanitaria y económica). También ayuda a aglutinar al grupo más duro de JxC, pero en paralelo obliga a los moderados a dar explicaciones o a sumirse en un silencio incómodo. Es lo que le sucede, ni más ni menos, al principal referente del espacio, hoy en funciones: Horacio Rodríguez Larreta.

 

Macri también reavivó la pelea con el sector más político de su espacio, si se entiende así al grupo que conforman, entre otros, Emilio Monzó y Rogelio Frigerio. Según el ex presidente, pudo haber sido un error dejar ciertas negociaciones durante su mandato en manos de estos dirigentes. Los acusó, palabras más palabras menos, de ceder demasiado ante los gobernadores opositores. Es una pelea no saldada en el macrismo: de quién es la culpa del fracaso en la gestión y la derrota en 2019.

A favor de Larreta y del ala moderada, el ex presidente aseguró que no se ve como candidato en el 2021. De no serlo, de todos modos, quedará otra disputa por resolver. ¿Qué tipos de candidatos encabezarán las listas?. ¿Los moderados o los duros? ¿Una Vidal o una Patricia Bullrich? ¿Pueden estar todos mezclados? ¿Y con qué discurso? ¿Se incorporarán nuevos aliados, ya para las legislativas intermedias?

El debate interno en la oposición recién empieza.

Te puede interesar

Qué se dice del tema...