«Nos vimos obligados a recurrir a la Justicia porque la obra de IRSA es ilegal»

«Nos vimos obligados a recurrir a la Justicia porque la obra de IRSA es ilegal»

El comunero Osvaldo Balossi fue uno de los que recurrió a la Justicia para que se frenarán las torres que IRSE pretende construir en Caballito.


Hace 40 días, en pleno aislamiento social preventivo y obligatorio, comenzó la mega obra de los edificios promocionados como “Ciudad Palmera”, ubicados en Avenida Avellaneda 1400, a aproximadamente 200 metros del Estadio del Club Ferro Carril Oeste.

En 2018, la empresa en complicidad con cuatro Directores Generales del Gobierno porteño, alteraron los sistemas informáticos (Sistema SIPSA de la Agencia de Protección Ambiental GCBA y Sistema Director de Obra DGFyCo-GCABA), para poder dividir la fracción J en 4 parcelas y evitar tratar la norma en la Legislatura porteña. La maniobra ilegal fue detectada por el comunero Osvaldo Balossi y la comunera Agustina Quinteros; el Consejo Consultivo Comunal N° 6 y SOS Caballito. Ello derivó en la presentación de una acción de amparo donde se solicitó la nulidad de todos los permisos de construcción. Dicha acción fue patrocinada por Nadia Mileva Solodkow, quedando radicado en el Juzgado de Primera Instancia en lo Contencioso, Administrativo y Tributario N° 24 de la Ciudad, a cargo del juez Darío Reynoso.

El jueves, el juez hizo lugar a la medida cautelar solicitada y ordenó la paralización de los trabajos que se encontraran en proceso de construcción. El argumento principal del magistrado es la existencia de un Master Plan  que supera ampliamente los 2500 m2 de comercios permitidos en la zona. En efecto, el Centro Comercial tendría 80.000m2 superando por ejemplo al Alto Palermo Shopping.

“Nos vimos obligados a recurrir a la Justicia porque la obra de IRSA ‘Ciudad Palmera’ no cuenta con factibilidad de los servicios públicos para construir 1188 viviendas, y además porque el shopping afecta a los comercios barriales y el empleo. A Larreta no le importa la salud de los vecinos y vecinas de Caballito, sólo cuida los negocios millonarios de sus amigos de IRSA”, dijo  Osvaldo Balossi, miembro de Junta Comunal 6 (Caballito).

Según el comunero, el proyecto de “Ciudad Palmera” supera los límites para comercio minorista, que establecen las normas urbanísticas (Cuadro de Usos, Ley Nro. 449 y Nro. 6099), evita ceder calles como dicta el Código para las mega manzanas, no cuenta con autorización de las empresas prestadoras de servicios de Luz, Gas y AySA, posee un cartel de obra adulterado.

“El haber empezado con la obra en plena pandemia no es casual, sino causal. Queda en evidencia que el apuro es otro. La envergadura del proyecto no es compatible con la normativa vigente y mucho menos con la débil infraestructura de los servicios públicos del barrio. La constructora avanzó a toda velocidad, con el único fin de evitar las movilizaciones barriales, que lograron durante más de 20 años frenar con eficacia el proyecto del shopping Caballito”, expresó Martin Iommi coordinador del Consejo Consultivo Comunal de Caballito.

 

 

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