La manzana podrida

La manzana podrida

NU accedió a una denuncia que se tramita en la fiscalía federal de Jorge Di Lello. Son 118 focos delictivos en el barrio de Constitución. El rol de la policía.


No hay nada peor que no ver lo que está a la vista de todos. Los hechos policiales están cargados de una dureza grisácea, que suele expandirse como una mancha de aceite o como un jarabe espeso, que va corrompiendo todo a medida que su espesa densidad se expande.

En la Fiscalía Federal de Jorge Di Lello duerme el sueño de los justos, un informe que denuncia 317 cohechos (sobornos) policiales, que involucra a efectivos de la comisaría 16ª en tiempos que pertenecía a la Policía Federal pero que se siguen sucediendo luego del traspaso de la Federal a la Ciudad, que según la denuncia se producen dentro de 118 focos delictivos.

Según pudo saber Noticias Urbanas al recorrer la zona del barrio de Constitución donde están los lugares denunciados, los vecionos ratificaron que existen lugares muy problemáticos de venta de drogas, entre otros puntos conflictivos y que por temor prefirieron no dar sus nombres.

Este medio accedió al informe y pudo corrobar que en Bernardo de Irigoyen, entre el 1300 y el 1500, existen cuatro direcciones denunciadas por venta de drogas y delitos varios. Por otra parte, en la calle Brasil al 1300 hay denunciadas siete direcciones que injcluyen a bares y hoteles con actividades delictivas.

En Caseros al 1300 hay un lugar denunciado, mientras que en la calle Ciudadela al 1200 hay seis lugares más. En las calles Cochabamba, Constitución y Echagüe sucede algo parecido. La policía deja la zona liberada y después cobra peaje, como se dice en la jerga. Los delitos son variados, pero los que abundan están relacionados con drogas, prostitución, pirañas y hasta existe una especie de desarmadero de autos casero.

Para sintetizar, lo mismo sucede es, en distintos tramos, de las calles Garay, Montes de Oca, O’Brien, Pavón, Salta, la Plaza Constitución, Tacuarí, San José y Santiago del Estero.

Un importante efectivo de la Policía de la Ciudad que conoce la zona de Constitución, le graficó la situación a Noticias Urbanas. “En la calle Pavón entre las calles Salta y Santiago del Estero, se ubican el hotel Faraón, un bar prostíbulo, un prostíbulo tradicional y otro bar en la esquina Santiago del Estero, en los que todos permiten el accionar de distintos vendedores de sustancias. En ambas esquinas suelen verse uno o dos policías en cada esquina, sin intervenir, es decir cuidando las actividades comerciales de los traficantes. Lo mismo ocurre a la vuelta, en la calle Salta entre Pavón y Constitución o en esta calle, entre Salta y Santiago del Estero (en la espina está la pizzería Ugis, que en una suerte de zona liberada permite observar como casi todas las noches los ladrones roban a los clientes que esperan los pedidos).

En ambas cuadras pueden verse hasta unas treinta traficantes al mismo tiempo, la mayoría transexuales peruanas y algunas mujeres argentina o dominicanas. Doblando la esquina, caminando por Santiago del Estero hacia Pavón, a simple vista puede verse un quiosco que vende drogas, cuatro fincas contiguas de traficantes dominicanas y también el Shopping de Drogas, el hotel Santa Cruz, a la altura de 1450, en el que anidan más de 20 traficantes. Éste es el paisaje de sólo una manzana de Constitución, en jurisdicción de la ex comisaría 16ª.

Jorge Rodríguez, exasesor del ministerio de Seguridad de la Nación y autor del libro “Laboratorios de cocaína en la Ciudad de Buenos Aires” y uno de los impulsores de la denuncia, le dijo a NU que “el barrio de Constitución es un verdadero agujero negro desde hace no menos de tres décadas, que en realidad se profundiza cada vez más y al parecer, sin ningún límite. La venta de drogas, todo tipo de robos y de hurtos, los hoteles o pensiones irregulares en las cuales se venden drogas y anidan todo tipo de malandras, y todo este tipo de desmanes protegidos por los jefes de las comisarías, los jefes de sus distintos servicios y además, por casi todas las dotaciones de patrulleros y brigadas fantasmas, que nadie quiere reconocer pero que siguen operando y recaudando delictivamente  en forma descarada. Todo es un negocio, todo es una recaudación, cada delito y cada delincuente siguen aportando a esa verdadera mina de oro que es el barrio de Constitución”.

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