“La gente tiene que aguantar y tirar del mismo carro”

“La gente tiene que aguantar y tirar del mismo carro”

Por qué desde el círculo cercano del Presidente celebraron el respaldo al rumbo político y económico que dieron los monarcas españoles.


“Sus majestades, es el último día de esta inolvidable visita. No queremos que se vayan y queremos que vuelvan pronto. Los vamos a extrañar”. Así, Mauricio Macri celebraba desde el territorio cordobés, el epicentro de las tensiones políticas, la reciente visita de los reyes españoles Felipe y Letizia, luego de una intensa semana de actividades compartidas y elogios mutuos, con actividades dentro y fuera de la Casa Rosada. Es que la llegada de los monarcas coincidía con las nuevas (y ya reiteradas) turbulencias sobre el dólar y desde el círculo cercano del Presidente celebraban, sin exagerar, el nuevo respaldo al rumbo político y económico que obsequiaran los españoles.

Al mismo tiempo, la marca histórica de la divisa norteamericana, al borde de los 45 pesos, seguía conspirando contra la estrategia electoral. Al cierre de esta edición, el Gobierno resolvió que el Presidente debía involucrarse en el territorio cordobés y ofrecía dos entrevistas con las radios más importantes de la provincia, con el objetivo de recuperar la confianza de los cordobeses y dar señales ante la incertidumbre cambiaria.

Sobrevuela la sospecha de que existe un pacto entre el gobernador Juan Schiaretti y el cristinismo duro, que hasta ahora sólo fue verbalizado por el candidato predilecto de Peña y Elisa Carrió, Mario Negri. Macri respondió sobre la ruptura de Cambiemos en el distrito que lo que ocurrió es que “dos dirigentes de trayectoria no se pusieron de acuerdo” y que él, personalmente, se iba a “mantener al margen” de esa disputa, más allá de los apoyos que cosecha el diputado nacional desde el Pro y la Coalición Cívica.

“Silenzio stampa”, responden, parafraseando al Coco Basile, cuando se los consulta en Casa Rosada sobre la decisión de CFK de bajar al postulante de Unidad Ciudadana en la Provincia, anunciada pocos días antes de que el mandatario arribara a Córdoba para darle inicio formal al Congreso de la Lengua Española, la actividad por la que realmente los reyes arribaron al país.

En paralelo, desde la Jefatura de Gabinete, donde donde se monitorea el minuto a minuto de los opositores con aspiraciones presidenciales y se desmiente que María Eugenia Vidal pueda ser la candidata nacional, reconocen que la situación económica atraviesa un momento difícil. “La economía ya tocó fondo el año pasado; hicimos todo lo que había que hacer para empezar un camino de crecimiento, que esperamos que ocurra próximamente”, asegura un alto funcionario del equipo de Marcos Peña, donde también se configura la nueva tónica presidencial: la de un Macri exasperado, que ahora eleva la voz más de lo habitual, como si fuera algo no planificado desde las oficinas de dicurso.

La preocupación primordial es la cuestión cambiaria, porque temen que el “nerviosismo y la frustración que genera la inestabilidad del dólar en los argentinos” se traslade a la contienda electoral. Y no es casual, que en una semana de pésimas noticias para la economía, con los datos oficiales de pobreza, finalmente el proyecto del oficialismo para reformar el Código Penal llegue al Congreso de la Nación.

“La autocrítica que nosotros nos hacemos, que está cada vez más clara en el discurso, es sobre nuestra impaciencia para bajar la inflación. Insólitamente ahora tenemos más inflación por haberla querido bajar demasiado rápido”, reflexionan en privado. Y así es como algo que hasta Macri evaluaba como algo fácil de resolver en el corto plazo, hoy para el Gobierno llevará al menos “ocho o nueve años” para que alcance “un sólo dígito”.

“Hay una porción muy importante de los argentinos que lo comprende y que entiende que hay un proceso de transformación de la economía y de la política argentina muy importante. Y es por eso que nos pueden llegar a apoyar nuevamente, porque nos identifican como los únicos que proponemos un cambio profundo y honesto”, planteó a NU un asesor de la Casa Rosada.

“Hay pocas decisiones tomadas sobre la campaña y una es que la campaña en la Provincia de Buenos Aires la hacen ellos. Nosotros (desde Casa Rosada) no vamos a intervenir. Todo el mundo habla sobre el nuevo tono del Presidente, pero hasta ahora lo vimos así solamente en el Congreso y en la entrevista con Luis Majul. Cuando haya una tercera ocasión, entonces sí pueden hablar de tendencia. Lo del discurso ante la Asamblea fue algo espontáneo. Es cierto que se habían preparado algunos pasajes más picantes, pero también era imposible no hablar con ese volumen y ese tono en un clima que cobraba una dimensión de épica increíble”.

“La respuesta a los opositores fue algo espontáneo y no tiene nuestra firma”, precisaron desde donde idearon la nueva máxima para los momentos difíciles que estrenara Macri durante su contacto con la prensa cordobesa: “La gente tiene que aguantar y tirar del mismo carro”.

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