Gustavo Hein: “Mauricio se equivocó al culpar a su ala moderada”

Gustavo Hein: “Mauricio se equivocó al culpar a su ala moderada”

Entrevista exclusiva con el Diputado nacional del Pro y referente del ala moderada de Juntos por el Cambio.


Gustavo Hein, diputado nacional del Pro y referente del ala moderada de Juntos por el Cambio, dijo a Noticias Urbanas que el expresidente Mauricio Macri debería hacer una “autocrítica” por sus recientes declaraciones en contra del expresidente de la Cámara de Diputados durante su gestión, Emilio Monzó y su exministro del Interior, Rogelio Frigerio. También cuestionó la administración de Alberto Fernández por impulsar una agenda “alejada de los problemas de la gente” en el Congreso.

 

¿Cómo evalúa las críticas del expresidente Macri al ala política de Juntos por el Cambio?

Soy de los que creen que para avanzar hay que reconocer lo que hicimos mal, para no cometer los mismos errores. Entiendo que Mauricio se equivocó en cargar culpas sobre su ala moderada. Los líderes tenemos decisión. Tienen que hacerse cargo de sus aciertos y sus errores, en lugar de cargar culpas a los equipos. Eso no habla bien de ellos. Sus expresiones fueron desacertadas. Rogelio ha trabajado por la gobernabilidad del gobierno de Macri. Es una persona moderada, que llevaba a cabo negociaciones difíciles, con minorías en las dos Cámaras y pocos intendentes y gobernadores de su color político. No comparto la línea de referirse a un equipo de esa forma. El expresidente no debería cargar tintas sobre un ala moderada, que le dio gobernabilidad. Fue un golpe bajo.

¿A qué lo atribuye? ¿Cree que resiente la aparición de nuevos liderazgos dentro de la fuerza en sus planes de volver a ser candidato?

Hay una gran parte de los argentinos que necesita una nueva línea de conducción, que no tiene que ver con los extremos. Hay dirigentes que trabajan para los títulos mediáticos, para generar un flash en las redes sociales y lograr seguidores en base a los extremos. Yo no quiero esa Argentina, quiero una Argentina de moderación, autocrítica, en la que si uno se equivoca no se carguen culpas sobre los equipos de trabajo. El expresidente busca un liderazgo, y creo que en política uno tiene que reconocer cuándo es el momento de seguir intentando lo que se quería y no sucedió. El Presidente es expresidente, y hay cuadros que vienen apareciendo, no tanto en los extremos. Se está radicalizando la cuestión al buscar títulos. Y esa discusión no es sobre ideas, sino para hacer oposición por oponerse. No puedo hablar por el expresidente, pero los extremos no me identifican y trabajaré para la moderación, el centro y la posibilidad de ampliar, juntos.

¿Cómo deberían definirse los liderazgos de cara a 2021 y 2023 y a qué dirigente apoya?

Tengo un sentimiento especial por Horacio, más allá de todo, porque conozco de cerca, por mi mandato en Basavilbaso, el trabajo que tiene un jefe de Gobierno o un intendente. Horacio se está posicionando y tiene la posibilidad de poder cambiar el día a día en su ciudad. Eso hace que tenga que tomar decisiones. Detrás de un teclado o desde un sillón es fácil decir cómo gobernar, pero cuando uno está frente a un gobierno, como pasa con Horacio, y le toca ser la minoría en términos de que la Provincia y la Nación son de otro color político, encuentra que tiene que navegar por aguas tumultuosas y lograr consensos. Me siento identificado con Horacio, con Rogelio Frigerio, que son personas pragmáticas. Respeto el trabajo de María Eugenia Vidal, creo que los líderes en los que me reflejo tienen como prioridad consensuar y ceder para ganar.

 

Hay una gran parte de los argentinos que necesita una nueva línea de conducción, que no tiene que ver con los extremos. Hay dirigentes que trabajan para los títulos mediáticos, para generar un flash en las redes sociales y lograr seguidores en base a los extremos. Yo no quiero esa Argentina, quiero una Argentina de moderación, autocrítica, en la que si uno se equivoca no se carguen culpas sobre los equipos de trabajo.

 

¿Cómo ve la gestión económica del Gobierno?

Esta pandemia sacó lo mejor y lo peor de los argentinos. Lo que venimos viendo es que el Gobierno, pudiendo navegar algo tan difícil como un país con una población que crece, con seis de cada diez chicos pobres, sin conectividad, que no pueden ir al colegio o la escuela, nos habla como si fuéramos otro país. Entiendo que tiene que generar un cierto optimismo, pero los mensajes que se dan desde el área económica y desde Diputados no se condicen con la realidad argentina. Estamos discutiendo temas banales para la sociedad, y los debatimos como si fueran de orden mundial. El Presidente tiene que identificar sus bajas, y los puntos flacos de su Gabinete. Lo entiendo, pero me preocupa la situación. Yo estoy en la Cámara de Diputados, donde tenemos tenemos una doble responsabilidad. Tenemos que tener el temple y dar el ejemplo en ese sentido. Y en la clase política no estamos discutiendo los problemas reales de la gente. Me pone triste, porque vamos a destiempo. Creemos que estamos gobernando Noruega, pero estamos en un país arrasado por una clase política que no tiene autocrítica, algo que debería primar entre los dirigentes. Veo que siempre se busca cargar culpas sobre el gobierno anterior. Y se repiten los ciclos. Tenemos que hacer una autocrítica.

¿Le preocupa la creación del Nodio, el observatorio de mensajes en redes y medios que se creó en la Defensoría del Público? 

Me llama la atención la cantidad de observatorios que se están conformando. En la Comisión de Agricultura hablamos recientemente de un observatorio de fumigaciones sobre el que no nos dieron explicaciones, ni sobre los fondos, si es que habrá fondos nuevos, ni sobre los recursos con los que van a contar. Es lo mismo con el observatorio hacia la prensa. No entiendo la lógica. La agenda que marca el Gobierno no es la agenda de los problemas reales que tenemos los argentinos.

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