Flexibilizarán la cuarentena, con la espada de Damocles sobre nuestras cabezas

Flexibilizarán la cuarentena, con la espada de Damocles sobre nuestras cabezas

Los gobiernos bonaerense y porteño piensan que hay “amesetamiento”. Abrirán a comercios no esenciales. Habrá “runners” nuevamente. ¿Hacia la nueva normalidad?


¿Será una confirmación implícita de que los argentinos nos preparamos para romper otra vez el aislamiento y convivir más abiertamente con el coronavirus? Algo de esto encierra la decisión los gobiernos de la Ciudad y de la Provincia de Buenos Aires, con guiño del Gobierno nacional, de flexibilizar la cuarentena preventiva. Esto es, en un punto, un volver empezar. Varias de las aperturas en actividades comerciales y recreativas que impulsan Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof ya regían antes de la marcha atrás del 1° de julio. ¿Esto quiere decir que todo mejoró tanto como para aumentar la circulación el 18 de julio? No tanto.

El AMBA, la zona que protagonizará los cambios más drásticos, entrará a la nueva etapa con unos 3.000 contagios diarios. A fines de junio, el promedio se acercaba a los 2.000. Más preguntas: ¿por qué, si hubo un aumento, habrá aperturas? Podría sintetizarse en tres razones:

•La suba no fue tan alta, por eso se habla de un amesetamiento de la curva.
•El sistema de salud no colapsó y muestra aún margen para atender a pacientes graves.
•La situación económica y social sí se deterioró rápido y demanda alguna reanimación, incluso con el riesgo de los contagios.

Aunque aún falta la confirmación oficial, tanto la Ciudad como la Provincia tienen una hipótesis bastante avanzada para la próxima flexibilización:

Desde el Gobierno porteño permitirán la reapertura de comercios barriales en rubros no esenciales, como ropa y calzado, que debieron cerrar el 1° de julio. También volverá a habilitarse la actividad física al aire libre, tras el estigma con los “runners”.

La principal novedad será que Larreta irá adelantando aperturas para próximas etapas, para transmitir la idea de que se transita hacia una nueva normalidad. Por ejemplo, se fijarían fechas para la vuelta de algunas industrias y más comercios, para sumar salidas con los chicos y hasta se apunta a planear la reapertura de colegios.

Pero más allá de estos temas puntuales, acaso la principal novedad será que Larreta irá adelantando aperturas para próximas etapas, para transmitir la idea de que se transita hacia una nueva normalidad. Por ejemplo, se fijarían fechas para la vuelta de algunas industrias y más comercios, para sumar salidas con los chicos y hasta se apunta a planear la reapertura de colegios.

En la Provincia, Kicillof habilitaría finalmente salidas recreativas con chicos y aperturas de más comercios e industrias. En su caso, el sello particular será que daría más poder a los intendentes para que, según la situación de cada distrito, definan sus propias aperturas.

El gobernador llega con una situación sanitaria más compleja: después de pasar varias semanas con menos casos que la Ciudad, pese a quintuplicar su población, la Provincia ahora está duplicando (y más) los contagios porteños. El temor de los funcionarios bonaerenses es siempre el mismo: que no alcance su precario –aunque reforzado- sistema de salud.

Por lo bajo, en ambas administraciones, admiten que parte de estos cambios ya se impusieron de hecho. Tras casi cuatro meses de cuarentena obligatoria, les resultan cada vez más difíciles los controles. También en la intimidad reconocen que la idea de ir a una flexibilización progresiva dependerá de que se haya pasado el temido pico de la curva. Una certeza que ni siquiera garantizan los epidemiólogos.

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