Cierres: más de lo mismo y un final incierto

Cierres: más de lo mismo y un final incierto

Opinión.


La elección que viene se muestra cada vez está más polarizada y la primera conclusión es que sólo dos fuerzas políticas están en condiciones de acceder al próximo turno de gobierno que comienza el 10 de diciembre de este año.

El cierre de listas del pasado fin de semana nos fue brindando certezas y las primeras pistas acerca de cómo se plantean el futuro estos dos espacios, habida cuenta de que la tercera vía quedó muy debilitada y sólo una improbable pueblada en su favor podría alojarla en las PASO o en la instancia de la primera vuelta.

La premisa que se verificó en ambos cuarteles es que los lugares parlamentarios, ya sean nacionales o provinciales, se aseguran con triple llave, ya que gozan de una doble utilidad. Si se gana, se fortalece el gobierno y si se pierde, se puede conseguir una oposición confiable, que no sea permeable a las contingencias habituales que nos ofrece el mercado de pases de la política.

Para diseñar ese rumbo, el oficialismo -como siempre- recurrió a Marcos Peña, que desde la Casa Rosada supo tejer una excelente alianza con María Eugenia Vidal y su trío de negociadores, Federico Salvai, Néstor Grindetti y Jorge Macri, que optaron por  humillar a Emilio Monzó (entre otros) y apostaron por la fuerza construida en estos cuatro años de gestión con base en el radicalismo y la Coalición Cívica.

Cero apertura (sobre todo hacia el peronismo) en Provincia. Se comieron gratis el sapo político de Assef, un grave error compartido entre Pichetto y la Rosada. La estrategia aquí es la misma del 2015, el contraste con los K en los contenidos y la apuesta al corte como contrapeso de la mala imagen de Macri en el Conurbano. El cierre desprolijo -y con demasiados heridos-del frente opositor puede generarles algún rédito cuando pasen con la ambulancia.

En mucho menor medida pudo influir Peña sobre Horacio Rodríguez Larreta, más preocupado éste por optimizar una propuesta ultra competitiva que con las necesidades de propios y extraños. El ingreso de Martín Lousteau y, en menor medida, el de Roy Cortina (PS), fueron las prioridades en materia de refuerzos. Pero asimismo esperó pacientemente la continuidad de su vicejefe Diego Santilli, el MVP del equipo, al tiempo que mantuvo a sus aliados, Elisa Carrió y Graciela Ocaña, casi un Dream Team para asegurar el triunfo.

Del otro lado del mostrador, Máximo Kirchner en el Instituto Patria sufrió con la lapicera en la dificultosa unidad del peronismo en los distritos del AMBA.

En CABA la responsabilidad no es ganar, sino crecer y allí aseguró a Mariano Recalde quién junto con Juan Manuel Olmos, conformaron un tren bala que arrasó con los cargos porteños. Matías Lammens es la nueva apuesta del conjunto, y su potencial se verá en la campaña. Las notorias caras nuevas, en legisladores Ofelia Fernández de 19 años (del Pellegrini) es la más notoria, de la mano de Juan Grabois, que además ubicó a Itaí Hagman entre los diputados nacionales.

En la Provincia, en 18 lugares no cabían los casi 50 nombres que postularon las diferentes tribus para integrar las listas. Cinco grandes grupos: La Cámpora (amplia ganadora), Sergio Massa (razonablemente bien), movimientos sociales (escasa), sindicalismo en su versión clásica  CGT o la alternativa CTA, (sólo un gesto al apellido Moyano entre ambas) y el grupo de intendentes ( Marina Fassi de Cañuelas, la única).

Dos datos: las internas en las PASO que se habilitaron desde el Patria como castigo o necesidad, sobre todo a los rebeldes mediáticos de la primera sección electoral reunidos en José C. Paz, generarán roces internos y heridos antes de lo esperado, ya que el compromiso era otro. El segundo es que dada la composición de la propuesta, pareciera ser que la Provincia como territorio a conquistar y las bancas del Congreso de la Nación fueron los objetivos apuntados.  

El resultado en provincia de Buenos Aires marcará más que nunca el pulso nacional. Las mediciones hoy presentan un empate técnico, tomando todo el resto del país como distrito único. O sea que el cheque que la Provincia emita, la Nación lo cobrará.

En primera vuelta, más aún luego de las PASO, una diferencia grande (7 o más puntos) marcará el final automático de Vidal y posterior de Macri. Una más corta (3/4 puntos) podría posicionar mejor a Macri en el balotaje. Un triunfo de Vidal, está claro que dejará todo tal como está hoy.

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