Polémica por migración: Argentina evalúa recibir deportados de EE.UU
En un desarrollo que podría redefinir las relaciones migratorias entre Argentina y Estados Unidos, se han informado conversaciones avanzadas entre ambos países para firmar un acuerdo que permitiría a la administración de Donald Trump deportar inmigrantes de otras nacionalidades hacia el país sudamericano. Esta negociación fue revelada por The New York Times, y sugiere un alineamiento geopolítico más estrecho entre Buenos Aires y Washington.
De acuerdo con la información, Argentina sería considerada un "tercer país" de acogida para aquellos inmigrantes que Estados Unidos no puede devolver a sus países de origen, ya sea por la falta de relaciones diplomáticas o por la imposibilidad de obtener la documentación necesaria para su repatriación. Este mecanismo de "tercer país seguro" es una estrategia utilizada por la administración Trump, que busca aliviar su sistema migratorio inundado y disuadir cruces ilegales a través de un enfoque más agresivo en las deportaciones.
Para el gobierno del presidente Javier Milei, aceptar estos traslados podría representar un gesto significativo para fortalecer su alianza con Estados Unidos, a pesar de que contradice su propia retórica sobre el endurecimiento de las políticas fronterizas. Según el artículo de The Times, estas conversaciones coinciden con un aumento en los operativos de control migratorio del gobierno argentino, que ya ha reivindicado cifras récord de expulsiones.
"VUÉLVANSE A SU PAÍS"
— Tendencias Mundiales (@porqetendencias) January 30, 2026
Porque el New York Times informó que Donald Trump alcanzó un acuerdo con Javier Milei para que Argentina sea el destino de los inmigrantes deportados por Estados Unidos pic.twitter.com/rxkrVPWK3b
El acuerdo, aunque no está cerrado, se está concretando rápidamente y refleja la intención de Argentina de consolidar su posición como un aliado estratégico en la región. Sin embargo, la propuesta ha generado preocupaciones sobre las implicaciones éticas y humanitarias de recibir a deportados de otros países, especialmente en un contexto donde muchas naciones enfrentan crisis sociales.
Este enfoque también podría tener repercusiones políticas internas, ya que se espera que Milei enfrente críticas tanto de la oposición como de sectores de la sociedad civil que cuestionan la ética de recibir a personas que otros países no desean acoger. La creciente presión sobre el gobierno para gestionar la política migratoria de manera responsable y humana se encuentra en el centro de este debate.
A medida que las negociaciones avanzan, el destino de estos potenciales deportados se convierte en un tema candente en la agenda pública. La configuración del acuerdo podría establecer precedentes sobre cómo Argentina aborda el desafío migratorio y su relación con potencias extranjeras, especialmente en términos de derechos humanos y protección de los migrantes.