Publicado: 24/04/2026 UTC Nación Por: Eduardo Zanini

Los viajes millonarios de Milei. Hay plata

El registro no miente. El presidente de la nación estuvo más de 110 días en el extranjero
Los viajes millonarios de Milei. Hay plata
Eduardo Zanini

El registro no miente. El presidente de la nación estuvo más de 110 días en el extranjero. El destino preferido son los Estados Unidos. Los costos a cargo del estado argentino. La calculadora es infalible cerca de 10 millones de dólares en gastos, con la nuestra. ¿Pasta o pollo?.

Quince veces a Norteamérica en dos años y cuatro meses de gestión. El check in del presidente informa que en este período hizo 35 viajes. Italia, Israel, España, Suiza, Dinamarca, Hungría. En el cabotaje latinoamericano figuran Paraguay, Chile, El Salvador, Uruguay, Brasil. Encuentros con magnates, personajes ideológicamente afines y mandatarios “del mismo palo”.

Los Estados Unidos adquieren un valor concreto, no solo de intereses con el actual presidente Donald Trump, sino un noviazgo político que podría explicarse en un deslumbramiento por la “american life”, el modo de vida cuya distancia de nuestro país es cómo de la luna a la tierra.

En cada oportunidad la lista de acompañantes está hegemonizada por la presencia de Karina Milei. La super hermana, virtualmente en papel de primera dama, organiza toda la logística con rigurosidad militar. Encuentros, visitas, comidas, custodia, movilidad y otros gastos aún secretos.

Alguna liebre se le escapa. Por ejemplo, la deslomada presencia en Nueva York del jefe de Gabinete Manuel “quinchote” Adorni, así lo mencionan en el Ministerio del Interior, demandó gastos para él y su esposa cercanos a los 50 mil dólares, afirma un empresario turístico.

La erogación monetaria es “en un 80 por ciento solventada por la Presidencia de la nación” en el caso de los vuelos comerciales, revela a NU una reconocida periodista de la Casa Rosada. El resto “está financiado por aportes privados –relata la misma fuente que ruega mantenerse en el anonimato por posibles represalias- como por ejemplo YPF o la plataforma de ventas más grande de la Argentina”. ¿Será casualidad o es la confirmación que el presidente aparece en varios destinos con el mameluco de la empresa petrolera?.

A mediados de su mandato Milei empezó a utilizar un nuevo avión presidencial, comprado en más de 20 millones de dólares “por razones de seguridad”. El Boeing 757 tiene un costo operativo de aproximadamente 180 mil dólares, si el destino fuese Miami, ida y vuelta. Además, se suma el mantenimiento periódico de unos 600 mil dólares al año, informa uno de los técnicos mécanicos de la empresa Aerolíneas Argentinas.

En el caso de los traslados en empresas privadas puede que aumenten el precio. De todos modos, una aeromoza de la línea Delta afirma que el catering en primera clase donde viajo el presidente es “lujoso, de restaurante gourmet, con menú de tres pasos”. Entrada, plato principal y postre, gaseosas, cerveza, vino y champagne, aunque Milei declara que es abstemio.

Un sicólogo tiene una explicación, más que metafórica, una especie de pre diagnóstico sin pretensiones de convertir esa evaluación en un estudio de precisiones perfectas. El profesional, señala a Noticias Urbanas que Milei utiliza esas giras como “un escape ante el stress que significa la presión para un gobernante en medio de una situación compleja”.

El profesional de la salud mental, Santiago R. afirma que subsiste un cuadro traumático que produce la presión diaria de gobernar y tener que resolver problemas. “En ese contexto la figura de los viajes se convierte en una fuga temporal y lo aleja de la mirada inquisidora o agresiva de quienes no están conformes” con la gestión, o de las novelescas internas libertarias.

En su último viaje a Israel, de un total de tres, Milei accionó el envío de la reforma electoral al Congreso de la Nación desde tierra santa, entre las tensiones de la guerra de oriente medio, con una impronta de líder que puede decidir desde cualquier lado donde se encuentre. La presidenta en ejercicio, Victoria Villarruel se enteró por los diarios.

Otro asunto que provoca planteos está relacionado con la cobertura de las giras por parte de los medios de comunicación. Si se trata de utilizar el avión oficial hay suficiente espacio para los hombres y mujeres de la prensa. En el jet Arg01 entran 40 personas. Donald Trump en el Air Force One siempre acepta sin chistar una delegación de periodistas, al igual que lo hacía el Papa Francisco, en los charters especiales de Alitalia.

Los tiempos cambiaron, una frase obvia e inexorable. Del fax a la inteligencia artificial pasaron 40 años de la democracia recuperada en 1983. Raúl Alfonsín generalmente estaba acompañado en sus giras internacionales en el Tango 01 por media docena de periodistas. Entonces viajaban siempre las tres agencias de noticias y los representantes de los principales diarios nacionales. En una visita a España en 1988 el primer ministro Felipe González lo conminó a modernizar el Tango 01, un viejo Boeing. “Pero hombre esto parece un pájaro de lata”, lo chicaneo el español.

Carlos Saúl Menem modernizó la flota y aumentó la cantidad de comunicadores sociales al doble que su antecesor. Al riojano no le importaba llevar corresponsales de medios opositores al gobierno, en una muestra de tolerancia.

Néstor Kirchner redujo las comitivas y estaba acompañado por los medios del estado y algunos privados. “Néstor detestaba a los periodistas, aunque en un principio intento establecer relaciones con algunos”, confiesa una de sus secretarias Myriam Quiroga.

En tanto Cristina Férnandez, con alguna excepción, no quiso periodistas cerca, pero Alfredo “el corcho” Scoccimarro era un amable interlocutor como responsable del área de comunicación. “Al lado de Milei, Cristina era una princesa”, dice convencida una periodista del gran diario argentino.

Mauricio Macri, en medio del cambio tecnólogico, enviaba adelantados de su staff para organizar conferencias de prensa pero cada enviado debía costear sus traslados y alojamientos. “Mauricio desayunaba con los corresponsales internacionales –recuerda uno de sus colaboradores- o chateaba con otros” a la distancia.

Para Alberto Fernández la pandemia simplificó las delegaciones mediáticas. Salvo sus voceros, y algún colado amigo o amiga, no viajaba nadie más.

La frase de Milei “no odiamos lo suficiente a los periodistas” es un canto de guerra. Ninguna mirada indiscreta o interrogativa cerca. La sala de periodistas de casa de gobierno cerrada y varias causas judiciales abiertas por comentarios y artículos que no coinciden o empatizan con “el relato libertario”. Cientos de trolls e influencers, principalmente del éjercito de “las fuerzas del cielo” del Gordo Dan, amenazan las 24 horas contra cualquier opinión disidente. Ellos lo colocan en el mesiánico lugar de “la batalla cultural”. Soldados de la nada el artículo 14 de la Constitución Nacional es absolutamente claro: el derecho de todo ciudadano a “publicar sus ideas por la prensa sin censura previa”.

La escalada continúa, que conste en actas.

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