La interna de los Macri se cuela en la visita del Papa
La convocatoria al fundador del Pro había sido confirmada a principios de esta semana. Su nombre integraba la lista de invitados especiales del Gobierno porteño y se le había asignado un lugar en el sector destinado a las autoridades. Sin embargo, una presencia que inicialmente parecía segura quedó en suspenso. Según fuentes políticas calificadas del Pro, el motivo central de sus dudas es su resistencia a encontrarse con Jorge Macri. La situación llegó al Gobierno nacional, cuyos interlocutores se comunicaron con el expresidente para pedirle que hiciera el esfuerzo de asistir, aunque por ahora esa gestión no modificó su posición.
El contexto de la ceremonia agrega una dimensión particular al episodio. El Gobierno nacional resolvió no convocar a los expresidentes argentinos a la recepción institucional del domingo en el Palacio Libertad, una decisión que alcanzó a Mauricio Macri, Alberto Fernández, Cristina Kirchner —quien cumple prisión domiciliaria por el caso Vialidad—, Eduardo Duhalde y Adolfo Rodríguez Saá, aunque sí invitó a los 24 gobernadores, diputados, senadores y a la vicepresidenta Victoria Villarruel. En ese marco, Mauricio Macri aparecía como la excepción, ya que la invitación para la misa del lunes no partió de Javier Milei, sino de Jorge Macri, y corresponde a una actividad distinta de la organizada por el Poder Ejecutivo nacional. La misa se celebrará a las 11.30 en la intersección de las avenidas del Libertador y Sarmiento, con la presencia del presidente Milei, autoridades nacionales, representantes de la Iglesia y otros invitados especiales.
Las tensiones entre ambos primos no son recientes, aunque durante buena parte de los últimos meses intentaron evitar que las diferencias derivaran en una confrontación pública. El vínculo reúne cuestiones familiares, discrepancias sobre la administración de la Ciudad y una disputa por la conducción política del Pro en el distrito que el partido gobierna sin interrupciones desde 2007. El deterioro se acentuó después de las elecciones legislativas porteñas de mayo de 2025, cuando el Pro llevó a Silvia Lospennato como primera candidata y terminó tercero, detrás de La Libertad Avanza (LLA), que postuló a Manuel Adorni, y del peronismo, encabezado por Leandro Santoro. Ese resultado abrió una discusión interna sobre la estrategia electoral, la gestión porteña y la preservación del principal bastión político del macrismo.
En ese contexto hubo intentos de acercamiento que no resolvieron el conflicto. Los primos mantuvieron reuniones y compartieron algunas actividades públicas, pero esas apariciones no bastaron para recomponer plenamente el vínculo; a mediados de octubre trascendió incluso que distintos interlocutores buscaban mediar entre ambos, entre ellos Daniel Angelici. Jorge Macri intentó restarles gravedad a los desacuerdos en público y el 15 de octubre, durante una entrevista televisiva, reconoció que existían diferencias con su primo, aunque las atribuyó a "miradas de gestión" y sostuvo que "son discusiones normales". La explicación apuntaba a presentar las diferencias como parte de una relación política habitual, pero las dudas de Mauricio sobre su participación en la misa del Papa indican que el distanciamiento excede aquellas declaraciones.
La cuestión tiene impacto directo en el Pro, que enfrenta el desafío de definir su vínculo electoral con La Libertad Avanza (LLA) de cara a 2027, en un escenario en el que el oficialismo nacional busca disputar el poder en la Ciudad. El 30 de octubre, Mauricio Macri reconoció públicamente que las conversaciones con La Libertad Avanza no habían registrado avances significativos. Mientras el expresidente debe resolver una estrategia que preserve la autonomía de su partido sin clausurar un entendimiento con el oficialismo nacional, Jorge Macri necesita reunir las condiciones políticas para competir por su reelección. En el entorno del fundador del Pro no descartan su asistencia a la misa, aunque tampoco hay hasta ahora una confirmación. La incertidumbre persiste a pocos días de la llegada de León XIV a Buenos Aires y la decisión continúa abierta.