“El agua es de todos”: vecinos se oponen a la instalación de plataformas flotantes en el dique 2 de Puerto Madero
La instalación de una plataforma flotante en el Dique 2 de Puerto Madero abrió un nuevo foco de conflicto en uno de los barrios más emblemáticos y jóvenes de la Ciudad de Buenos Aires. La estructura, que comenzó a montarse hacia fines de diciembre, forma parte de un ambicioso proyecto urbano denominado Macqua, un desarrollo privado que propone ocupar el espejo de agua con un centenar de plataformas flotantes destinadas a usos comerciales, gastronómicos, hoteleros y recreativos.
Sin embargo, su aparición generó una inmediata reacción de los vecinos, que denuncian la falta de información oficial, la ausencia de estudios de impacto ambiental y un potencial daño al ecosistema del dique.
El proyecto Macqua se presenta como una nueva forma de vincular la ciudad con el agua. Según el masterplan difundido por la empresa desarrolladora, la iniciativa se llevará adelante en siete etapas y contempla la distribución de plataformas flotantes construidas sobre marinas de hormigón, con galerías comerciales de ambas márgenes, paseos peatonales, un restaurante, suites hoteleras y espacios pensados para eventos de gran concurrencia.
La propuesta apunta a crear un polo de actividad permanente, con vigilancia y monitoreo las 24 horas, plazas flotantes parquizadas y accesos peatonales que conecten ambas márgenes del dique.
Desde la empresa destacan que se trata de un desarrollo de aproximadamente 5.900 metros cuadrados, concebido bajo criterios de arquitectura contemporánea y diseño náutico, y aseguran que el proyecto busca integrarse al entorno natural del Dique 2.
“Macqua nace en el espejo de agua, armonizando con el medio ambiente y generando un vínculo único entre el agua y las personas”, sostienen en su comunicación institucional, donde definen la iniciativa como una experiencia urbana innovadora que promete “cambiar la manera de disfrutar la ciudad”.
El armado del primer módulo, que corresponde a un local flotante modelo, demandó más de un año de trabajo, según difundieron los responsables del proyecto, y contó con la participación de estudios de diseño náutico y empresas constructoras especializadas.
El Dique 2 se encuentra delimitado por los bulevares Rosario Vera Peñaloza y Azucena Villaflor y forma parte del sistema de cuatro diques que estructuran Puerto Madero.
Este barrio nació a partir de un proceso de reconversión urbana iniciado en 1989, cuando la Corporación Antiguo Puerto Madero —una sociedad mixta integrada por el Estado nacional y el Gobierno de la Ciudad— impulsó la recuperación de 170 hectáreas de antiguos terrenos portuarios.
Aquella transformación buscó reintegrar la ciudad al río y dio lugar a un barrio que, con el paso del tiempo, se consolidó como un exclusivo polo residencial, gastronómico y de negocios, con calles que rinden homenaje a mujeres destacadas de la historia argentina.
En ese contexto, para muchos vecinos, el avance de Macqua representa una amenaza al equilibrio ambiental y a la identidad del lugar. A través de comunicados y publicaciones en redes sociales, residentes del barrio expresaron su indignación por la llegada de las plataformas flotantes y calificaron el proyecto como un “ecocidio”.
Sostienen que el Dique 2 alberga una gran diversidad de aves, peces, tortugas, patos y otras especies que encuentran en el espejo de agua un hábitat relativamente protegido en medio de la trama urbana.
Los vecinos advierten que los diques ya presentan altos niveles de contaminación y cuestionan que, en lugar de avanzar en tareas de saneamiento, se incorporen nuevas estructuras que, aseguran, reducirán el espacio libre de agua, alterarán los ciclos naturales y aumentarán la contaminación sonora y lumínica.
“Es uno de los pocos lugares donde todavía hay silencio y convivencia entre los habitantes y la naturaleza”, señalan, y alertan que la instalación de más de un centenar de plataformas podría modificar de manera irreversible ese equilibrio.
Otro de los puntos centrales del reclamo es la presunta falta de habilitaciones. Los vecinos aseguran que no se exhibieron estudios de impacto ambiental, permisos visibles ni información oficial por parte del Gobierno de la Ciudad, y denuncian que la primera plataforma apareció “de la nada”, sin consultas previas ni instancias de participación ciudadana.
En ese sentido, reclaman la intervención urgente de las autoridades para esclarecer quién autorizó la instalación y bajo qué marco legal se está avanzando con el proyecto.
También cuestionan el sentido de la iniciativa en un barrio que, según remarcan, carece de infraestructura pública básica como escuelas o centros de salud. “Puerto Madero suma un shopping flotante, pero no servicios esenciales”, sostienen, y advierten que el emprendimiento solo traerá más tránsito, ruido y saturación a una zona que ya enfrenta fuertes presiones inmobiliarias.
Al proyecto Macqua, en tanto, se suma la licitación lanzada por la Corporación Antiguo Puerto Madero para la instalación y explotación de construcciones modulares en distintos puntos estratégicos del barrio, específicamente en las cabeceras de varios boulevares de Rosario Vera Peñaloza, Azucena Villaflor y Macacha Güemes.
Además, comprende la adecuación y explotación de cuatro locales comerciales ya existentes —tres sobre la calle Macacha Güemes y uno ubicado bajo la escalinata del Paseo del Bajo—, así como el desarrollo, producción y comercialización de objetos destinados a la promoción y difusión turística de la marca Puerto Madero.
El adjudicatario será responsable de fabricar e instalar las construcciones modulares, acondicionar los locales existentes, custodiar los núcleos sanitarios y realizar el mantenimiento integral de todos los espacios involucrados conforme a las pautas técnicas establecidas.
A cambio, tendrá el derecho de explotación de esos espacios, el cual es de carácter oneroso, debiendo abonar un canon a la Corporación Antiguo Puerto Madero conforme a lo establecido en el Código Civil y Comercial de la Nación.