Publicado: 09/10/2010 UTC General Por: Redacción NU

“Estaba entre ser bioquímica y escritora”

Aún recuerda cuando a los 17 hizo La dama del alba, de Casona, en el cole.Hoy actúa en dos obras. Y dice que <br /> retardó la maternidad por las giras.
“Estaba entre ser bioquímica y escritora”
Redacción NU
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Una de las razones por las cuales elegí esta profesión es porque me encanta quebrar y hacer composiciones. Sobre todo en el teatro, que me da esa posibilidad. Hacer estas dos obras tan diametralmente opuestas me encanta. Lo complicado es que estamos haciendo una función semanal de cada una de las obras, con lo cual saliste de ese mundo, entraste al otro y como que no tenés tiempo de volver a engancharte. Es muy interesante.

En El portero de la estación Windsor trabajé con una directora canadiense, Julie Vincent. Fue un desafío muy importante, y es una de las obras que me pone más nerviosa antes de representarla porque requiere un poder de concentración muy grande. Siento que si estoy milimétricamente desconcentrada, me perdería. No fue fácil el texto porque acá tengo que ser Claire y después volver a ser la narradora, entrando y saliendo todo el tiempo. Costaba estudiarlo y hacerlo sutil. Claire tiene una voz y la narradora otra, para diferenciar, pero tampoco son dos voces diametralmente opuestas porque quedaría horrible. Además, me gusta contar la historia de un personaje que ha sufrido. Un antihéroe que podría haber hecho otra vida si no hubiera sido por su relación con el amigo o el golpe de Estado.

Impasse 1: Un barcito pequeño pero confortable, a la vuelta de Pol-ka, es el lugar para hacer la nota. Silvina habla entusiasmada de sus proyectos y obras.

Postparto es un mundo muy afín porque soy mamá. Todo lo que está escrito ahí, si una no lo vivió, lo tuvo cerquita, con su mamá o una amiga. El tener un hijo es lo más maravilloso que te puede pasar. Es un antes y un después. Cobra una importancia tan grande... Todo lo anterior fue muy lindo pero, ¡suerte que ahora la tengo a Olivia! Cuando la tuve, me acuerdo que dije: ?Ahora es para toda la vida?. Todas las giras que hacía ya no las puedo hacer y fue un poco por eso que tardé en ser mamá. Una se olvida de todo y es ese miedo del que también hablamos en la obra: el de perderlo a tu hijo. Si te quedás sin padre, sin madre, sos huérfana; o viuda si te quedás sin marido, pero el quedarse sin hijo no tiene nombre. Es fuerte.

Lo bueno de Postparto es que tiene humor y yo tengo que, por el personaje que me tocó, elaborar la sutileza de su relato donde está todo el tiempo la conmoción que vivió por la depresión posparto. La obra me permite quebrar al hacer otros personajes, cuando participo de las historias de mis otras compañeras con humor. Una virtud de la obra es que se engancha mucho con el hombre. Cuando nos sentamos con Ignacio y los autores, charlamos un par de cosas: primero, que el hombre no se quede afuera y sienta que se lo bastardea. ?Claro, ustedes no nos comprenden ni nos ayudan.? Porque no es así en la realidad. A nosotras nos pasan determinadas cosas hormonales y el hombre no sabe dónde está parado. Esto es parte de la naturaleza y está bueno decirlo porque de eso no se habla. Es el lado oscuro de la maternidad. ?Hablemos de esto con humor pero hablemos.? Quisimos cuidar al hombre. Encima mi personaje es la que tiene al hombre más amoroso y no sabe qué le pasa; no la maltrata porque sabe que es depresiva sino que le dice ?no te entiendo?. Queríamos intensidad sin cursilerías. Esta obra fue muy trabajada para que no sea un stand up de tres mujeres sentadas, con algo liviano o estereotipado.

Impasse 2: La nota se transforma en una charla divertida y amable. Silvina destaca las bondades de haber estudiado en el Conservatorio y recuerda con emoción y cariño sus comienzos en el arte de la actuación.

Coincido con la crítica a los actores de televisión cuando saltan al teatro y no están preparados, sean grandes o jóvenes. Pero si el actor se prepara, no hay edad. Hay actores grandes que no están preparados o que están acostumbrados a hacer siempre lo mismo ?que les sale bien? pero no pueden salir de ahí. Por ejemplo, Joaquín Furriel es un actor que salió del Conservatorio y está muy preparado. Para La vida es sueño, en el San Martín, se preparó con un coach. Laburó el tratamiento del texto y la voz, y es su mejor trabajo. Pero veo que hay una generación de televisión que no está preparada para el teatro: le faltan elementos. Para pasar la cuarta pared, necesitás entrenamiento. A muchos actores de teatro los han llamado para hacer tele y les dicen que no sirven porque hacen todo muy exagerado.

A los 17 años era muy buena en química y también escribiendo. Pensaba en seguir Letras o Bioquímica. O sea, dos mundos completamente diferentes. Cuando terminaba el secundario, el papá de una de las chicas propuso hacer una obra para recaudar fondos para el viaje de egresados. Nos hizo una pequeña pruebita y me dijo: ?Sos buena y quiero que seas la protagonista?. Hice La dama del alba, de Alejandro Casona. Cuando subí al escenario y recibí el cariño de la gente, dije: ?De acá no me bajo más?. Mi abuelo fue muy astuto y le dijo a mi mamá: ?Dejala, porque va a estudiar en el Conservatorio Nacional ?hoy IUNA?, va a estar preparada y no va a hacer cualquier cosa?. Se lo agradezco porque tengo una formación que no te la da un curso de teatro ?y eso que hice muchos?. Cuando muchos chicos me preguntan si doy clases o dónde estudié, les digo que vayan al IUNA. La preparación intelectual que obtenés ahí, no la dan en cualquier lado.

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