Publicado: 27/12/2004 UTC General Por: Redacción NU

Ciudad: Son dos, sólo quedará uno

No es fácil ni correcto definir escenarios en la Ciudad de Buenos Aires atendiendo únicamente las variantes posicionales del partido gobernante a nivel nacional y las internas que en el ejercicio propio del poder estas conllevan. Existen otros factores y líderes. Claves para entender qué pasa y qué se juegan. Reunión de Alberto Fernández rumbo al PJ porteño
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HIPÓTESIS

La hipótesis compartida por la mayoría afirma que el canciller Rafael Bielsa -y este medio siempre ha publicado información en ese sentido- es la persona mejor posicionada por el kirchnerismo para afontar las elecciones legislativas del año que viene. También uno puede dar por bueno que Eduardo Valdés, a pesar de ser la mano derecha del canciller, era una pieza indigerible para el Presidente de la Nación y el affaire cubano de alguna manera adelantó una "muerte anunciada".

EL VERDADERO COMBATE

Pero cuando se habla de la Ciudad de Buenos Aires, detrás de las internas "peronistas" entre Alberto Fernández y Bielsa, entre Fernández y Scioli o con cualquier otro que tenga aspiraciones, la pelea central que subyace a todas éstas no es otra que la de ver quién se instala definitivamente en el poder y la conducción en el distrito. Esta pregunta puede tener sólo dos respuestas: Aníbal Ibarra (el campeón) o Alberto Fernández (el retador). Dos excelentes contendientes para una buena pelea de fondo. Uno no es peronista, es el jefe de Gobierno y en su récord tiene el haber derrotado a la derecha dos veces en la Ciudad. En el otro rincón, el jefe de Gabinete nacional, quien tracciona empujado nada más ni nada menos que por el presidente Néstor Kirchner.

EL AFFAIRE CUBANO - METROPOLITANO

Es cierto que Fernández no se lleva bien con Bielsa, tan cierto como que después de muchos meses de freezer el nombre de Daniel Filmus -el candidato preferido de Alberto- volvió a sonar aunque sea tibiamente con una encuesta respetable. Pero buena parte de las desaveniencias entre el jefe de Gabinete y el canciller provenían de la presencia de Valdés en el entorno de las decisiones de Bielsa.

Su relación nunca fue buena ni aún cuando compartían el bloque de legisladores peronistas de la Legislatura porteña y eran famosos los "mensajes" que se dejaban en los celulares, cada vez que uno le mojaba la oreja al otro. De aquella época -la de los gordos de Capital- uno todavía permanece firme en Culto, Guillermo Oliveri, mientras que otro, Jorge Argüello, se acerca a la Cancillería producto de una alianza cada vez más firme con Fernández, quien sería solo derrotado en el caso de que los K pretendan colocar allí a un pingüino paladar negro (Carlos Zanini). El tercero en discordia es el actual vice Jorge Taiana (h).

También es cierto que hay una cuestión de estilo. Mientras Fernández, fiel al estilo de su jefe, es un "activo mediático" solamente a la hora de plantear la agenda política al mejor estilo de Carlos Corach en el gobierno del regresado Carlos Menem, Valdés es un "locuaz" de la política, característica que no cotiza nada bien entre los K y "molestaba" desde el comienzo con su agenda de contactos siempre en uso hiperactivo.

ALBERTO QUIERE

Así y todo, lo único que lo desvela a Alberto es cimentar su poder sobre el distrito porteño, justo el que dirige su actual cuñado e interlocutor, Aníbal Ibarra. Para ello no habrá "guerras santas" entre las que disputará. Será con Bielsa, con Filmus o con Scioli en el PJ porteño o con cualquier otro en cuaquier escenario. Lo indispensable para él es conducir el proceso hasta la consolidación del mismo, arrrimando en el 2005 y poniendo al candidato (si no fuera él mismo) en el 2007.

Allí es donde vuelve a chocar con quienes están construyendo aquí el posibarrismo, un espacio en marcha que está dispuesto a acompañar la aventura, pero sin entregar el liderazgo que por ahora retiene. Las candidaturas y la chapa puesta irán aclarando perdedores y ganadores sobre fines del próximo año. En lo que hace al peronismo en particular, este lunes comenzó a moverse hacia la interna del 10 de abril en una reunión en UPCN.

ENCUENTRO PERUCA

En lo que constituye una clara señal de la participación del sindicalismo en el peronismo de la Ciudad, por la tarde estuvieron reunidos casi todos los caciques que el PJ tiene en stock, leáse Alberto Fernández, sus dos adláteres Víctor Santa María (en doble rol) y Alberto Iribarne, y una nutrida concurrencia de sindicalistas empezando por el anfitrión Andrés Rodríguez, Daniel Amoroso, Osmar Viviani, los municipales Amadeo Genta y Alejandro Amor, Noé Ruiz y uno de los tres popes de la CGT, José Luis Lingeri.

Unos entendieron que Alberto se lanzaba de lleno, otros que se habló de un partido abierto y generoso, de recuperar la vocación frentista que siempre tuvo el peronismo, algunos asitentes calificaron la reunión de "light" y otros de primer encuentro de trabajo; lo que quedó claro es que por primera vez Alberto Fernández encuentra un importante arco de interlocutores por fuera de las hasta ahora pequeñas estructuras políticas territoriales que generaron los K, sacando el SUTERH que ya la tenía.

Al que no le sobró nada para sentarse a la mesa con Alberto fue al legislador porteño Diego Santilli, a quien, en realidad, todos quieren, pero no le perdonan su amistad con Macri; pero además el que invitaba era su amigo, el jefe de UPCN. Daniel Scioli "casualmente" estaba en el exterior (Alberto avisó que lo llamó para no generar suspicacias) mientras que hubo un tackle político para el macriperonista Cristian Ritondo que, desde que no votó los superpoderes, es mala palabra en la Rosada y por ahora se quedó con Mauricio Macri.

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