De a dos es sospechoso
La inseguridad corre a más velocidad que una moto de alta cilindrada. Los diarios y noticieros tampoco pierden el tiempo y durante las dos últimas semanas se dedicaron a poner en primer plano el crecimiento de los delitos provocados por los motochorros. La nueva modalidad delictiva tuvo un aumento sideral en el último año, ya que según cifras de la Procuración General de la Nación, el crecimiento fue del 118 por ciento, lo que equivale a 21 delitos de ese tipo por día. A eso se suma que en el primer cuatrimestre de 2010 ya se registraron 2.628 causas, lo que proyectaría para lo que resta del año un total de casi 8.000 delitos de esta índole, con lo cual el número iría en aumento. La estadística también informa que el 60 por ciento de estos hechos se cometen en las zonas norte y oeste de la Ciudad (Monserrat, Recoleta, Constitución y Villa Crespo). Y como si fuera poco también crecieron los delitos de esta naturaleza durante los fines de semana, pasando de un dos por ciento en 2008, a un 20 por ciento en 2010. La gota que rebalsó el vaso se produjo el jueves 24, cuando un joven de 18 años murió luego de ser atropellado por dos motochorros en el barrio de Palermo.
El jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, no dejó pasar la oportunidad y al día siguiente se despachó con una frase que desató una fuerte polémica entre el oficialismo porteño y la oposición legislativa: ?Es irresponsable por parte de la Legislatura no atender la demanda de la gente que los votó y que espera que nos ocupemos de sus problemas. Lo único importante no son las estupideces que se puedan decir de un lado o del otro, lo único importante es ocuparse de la gente?. Así, con esa frase, el jefe comunal volvió a insistir en el tratamiento legislativo de un proyecto del macrismo para combatir el accionar delictivo de los motochorros. Poco antes de los dichos del ingeniero, el propio ministro de Justicia y Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, arremetió sin medias tintas contra los diputados porteños al señalar que discutían ?boludeces?. Las palabras de los funcionarios porteños desataron una oleada de réplicas desde todo el arco opositor legislativo, desde donde no ahorraron adjetivos calificativos para fustigar a Macri y los suyos.
Los cruces entre oficialismo y oposición no hicieron más que posicionar al tema en el centro del debate político. Eso quedó demostrado el último miércoles, cuando el jefe de Gabinete del Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, se presentó en la Legislatura para dar su informe semestral y la cuestión ocupó un lugar destacado. ?Todos los días vemos en las tapas de los diarios cómo se suceden los delitos por parte de los motochorros y queremos que la Capital Federal no sea un vale todo, por eso a lo ya planteado por nuestro bloque, vamos a sumar la prohibición de viajar en moto con un acompañante en las diez principales avenidas, donde también se registraron altos índices de este tipo de delitos, como por ejemplo las avenidas Santa Fe, Cabildo y Córdoba?, manifestó el funcionario porteño al presentarse ante los legisladores. La movida oficialista consistirá en que se debata en la sesión del jueves un proyecto consensuado que evite este tipo de modalidad delictiva. El presidente del Bloque PRO, Cristian Ritondo, confirmó que formalizará el pedido de tratamiento sobre tablas de un proyecto sobre las obligaciones que deben cumplir los motociclistas para evitar delitos y destacó que la oposición no puede quedar al margen de la discusión: ?La oposición debe acompañarnos a regular esta cuestión?. Básicamente el proyecto oficialista tiene tres puntos centrales: la prohibición de que circulen por el microcentro y las avenidas principales motos con acompañante, en caso de que circule una moto con acompañante se exigirá la utilización de un chaleco que identifique a la persona y, por último, la prohibición para expender combustible a las motos cuyo conductor no lleve casco, viaje con un acompañante sin identificar o el rodado no obtenga patente.
Noticias Urbanas consultó al ministro Montenegro por el tema, quien manifestó a este medio: ?Desde el Poder Ejecutivo estamos proponiendo medidas que coadyuven con la lucha de todos los delitos en general, también con los asaltos cometidos por personas que se desplazan en moto. Para eso hemos enviado a la Legislatura una serie de medidas que van a contribuir con el combate a estos delincuentes. Prohibir que vayan dos personas en moto y la utilización de un chaleco con el dominio de la moto estampado en la espalda ha dado muy buenos resultados en otras grandes urbes, su aplicación es posible en nuestra Ciudad y puede ayudar a las autoridades policiales a tener más herramientas para luchar contra el delito?.
Sin embargo, desde la oposición cuestionan el proyecto del macrismo. NU dialogó con el jefe del Bloque Peronista, Diego Kravetz, quien no ahorró críticas contra Macri. ?Nosotros no hacemos política de la tragedia y creemos que es fundamental abordar el tema de la seguridad como una política de Estado. Estamos para dar el debate dentro de un margen lógico, no para salir en la tapa de los diarios, por eso me parece de muy bajo nivel la forma de hacer política del jefe comunal?, disparó el diputado porteño. Para finalizar, Kravetz agregó: ?Si el Gobierno sigue escondiendo a toda la Policía Metropolitana en Saavedra nunca va a bajar el índice del delito, ya que debería distribuirlos en zonas claves de la Capital Federal?. En el mismo sentido opinó ante NU el legislador de Proyecto Sur que integra la comisión de Seguridad, Rafael Gentili. ?El macrismo elige el camino fácil de recurrir al populismo criminal para afrontar los problemas de inseguridad en vez de poner a trabajar a la Metropolitana, en conjunto con la Policía Federal, en la prevención en el uso de las motos y en avanzar en una regulación para el trabajo que realizan los motoqueros. Estas tres acciones son claves para enfrentar este flagelo y, de esa manera, Macri deje de trasladar a la oposición sus propias incapacidades y se convenza de que gobernar es más difícil que hacer operaciones de marketing con soluciones facilistas?, concluyó Gentili.
A pesar del arduo debate y los cruces subidos de tonos, las soluciones tardan en llegar y la inseguridad no se da por enterada, a bordo de un fierro que viaja zarpado de violencia callejera.