Cómo prevenir el golpe de calor
La sensación térmica para este martes rondará, en promedio, los 34 grados. Frente a este pronóstico, la Secretaría de Salud del Gobierno porteño dio a conocer una serie de medidas para prevenir el golpe de calor y las quemaduras por exposición a los rayos solares.
El golpe de calor puede afectar a personas de cualquier edad, en especial a los niños -que no manifiestan sus síntomas con facilidad- y existen dos aspectos importantes a los que se debe prestar atención: la hidratación y la nutrición. Los principales síntomas son: dolor de cabeza, vértigos y náuseas, confusión, convulsiones y pérdida de conciencia; piel enrojecida, caliente y seca; respiración y pulso débil, y elevada temperatura corporal, entre 41 y 42 grados centígrados.
Ante la aparición de los síntomas hay que trasladar al afectado a la sombra, a un lugar fresco y tranquilo; hacer que mantenga la cabeza un poco alta, intentar refrescarlo mojándole la ropa, aplicarle hielo en la cabeza, darle de beber agua fresca o un poco salada y solicitar ayuda médica.
Las medidas preventivas son: aumentar el consumo de líquidos sin esperar a tener sed para mantener una hidratación adecuada, evitando las bebidas alcohólicas o muy azucaradas; evitar comidas muy abundantes; ingerir verduras y frutas; no exponerse al sol en exceso ni en horas centrales del día; reducir la actividad física; usar ropa ligera, holgada, de colores claros, sombrero, anteojos oscuros y protectores solares para la piel, y permanecer en espacios ventilados o acondicionados.
Respecto de las quemaduras debidas a la exposición a los rayos de sol, los posibles daños varían de acuerdo con los horarios, la latitud, integridad de la capa de ozono que filtra la radiación y a ciertos factores de riesgo personales, como color de piel blanca, pecosa, que enrojece fácilmente sin broncearse, el color del cabello y los ojos claros.
La protección se potencia por evitar la exposición solar entre las 10 y las 16; el refugio a la sombra y la exposición progresiva; cubrirse con ropas y usar cremas pantalla solar con factor de protección 15 o más, renovándolas periódicamente ante el contacto con agua o transpiración. Los productos autobronceantes no dañan pero tampoco protegen. Es recomendable un control por el dermatólogo cada año y cada tres o seis meses si hubiera antecedentes de cáncer de piel o si el médico lo indicase.