Tuberculosis en escuelas porteñas: reclamos y suspensión de clases en el Mitre
La aparición de casos de tuberculosis en establecimientos educativos porteños generó preocupación entre familias, docentes y trabajadores de algunas comunidades escolares, que reclaman mayor información sobre los protocolos implementados, el seguimiento de los contactos estrechos y la disponibilidad de recursos para realizar los estudios correspondientes.
Uno de los establecimientos donde la situación tomó estado público es el Colegio 5 DE 2 “Bartolomé Mitre”, ubicado en Balvanera, donde las familias señalan que el primer caso fue detectado en junio y que posteriormente se inició un proceso de evaluación de personas que tuvieron contacto con el estudiante afectado.
En las últimas horas, y luego de los reclamos de las familias, se resolvió suspender las clases presenciales en el Colegio Mitre hasta el viernes 25 de septiembre. De acuerdo con lo informado por la comunidad educativa, durante el turno mañana se realizarán testeos y otras acciones destinadas a atender la situación sanitaria.
Las familias, sin embargo, advierten que la medida no alcanza por el momento a los turnos tarde y noche, que continúan con actividad presencial y, según plantean, sin que se hayan dispuesto acciones similares de evaluación para esos grupos.
La medida representa un cambio respecto de las semanas anteriores, durante las cuales, según el relato de las familias, los estudiantes continuaron asistiendo al establecimiento mientras se aguardaban los controles de los contactos estrechos.
La situación también llegó a la Legislatura porteña, donde las diputadas Amanda Martín y Vanina Biasi presentaron un pedido de informes al Gobierno de la Ciudad para conocer las medidas adoptadas frente a los casos de tuberculosis en escuelas públicas.
La iniciativa solicita información a los ministerios de Salud y Educación sobre los protocolos vigentes, la cantidad de personal del programa de Salud Escolar, la disponibilidad de insumos y estudios para los contactos estrechos y, particularmente, las intervenciones realizadas en el Colegio Bartolomé Mitre. Silvia, madre de Santino, alumno del Mitre, contó que las familias atraviesan la situación desde fines de junio, cuando se informó el primer caso. “Venimos atravesando una situación desde el 26 de junio y tuvimos que esperar casi dos meses a que nos otorguen los turnos para que los casos de contacto estrecho sean analizados”, relató.
Según la madre, durante ese período los alumnos continuaron concurriendo al establecimiento mientras las familias aguardaban la realización de los estudios. “En esos dos meses los chicos estuvieron concurriendo”, señaló, y expresó además dudas sobre las medidas adoptadas para controlar la situación dentro de la escuela.
“Nosotros no sabemos qué tipo de protocolo implementaron. Los médicos dicen que no hay recursos, que no hay reactivos”, sostuvo Silvia.
La madre también afirmó que desde el área programática vinculada con la escuela se les habría informado que existen unos 90 establecimientos de la Ciudad con casos de tuberculosis en estudio.
Ese número, sin embargo, surge del testimonio transmitido por la familia y no fue presentado como una cifra oficial confirmada por el Gobierno porteño.
La suspensión de las clases presenciales hasta el 25 de septiembre fue planteada por las familias como resultado de los reclamos sostenidos durante las últimas semanas. El objetivo anunciado para el turno mañana es avanzar con los testeos y con las intervenciones sanitarias necesarias para determinar la situación de quienes estuvieron expuestos.
La comunidad educativa cuestiona, al mismo tiempo, que los turnos tarde y noche continúen funcionando de manera presencial mientras no se hayan comunicado medidas equivalentes para esos estudiantes y trabajadores.
El pedido de informes presentado en la Legislatura busca precisamente determinar cuál es el alcance de la situación y qué respuesta sanitaria se está dando en las escuelas. Entre otros puntos, las legisladoras solicitaron conocer la cantidad de coordinadores que actualmente trabajan en Salud Escolar, sus funciones y la articulación con los Centros de Salud y Acción Comunitaria (CeSAC) y los hospitales generales de agudos.
En relación con la tuberculosis, el proyecto pide además información sobre los protocolos vigentes para la prevención, detección temprana, diagnóstico y seguimiento de casos en establecimientos educativos, así como sobre la disponibilidad de reactivos, pruebas de PPD, radiografías y otros recursos para estudiar a los contactos estrechos. En el caso del Colegio Mitre, requiere un detalle de las intervenciones realizadas desde la detección del primer caso y de la cantidad de personas confirmadas o que permanecen bajo estudio.
Qué muestran los datos epidemiológicos
Los datos oficiales disponibles permiten observar la evolución general de la tuberculosis en la Ciudad, aunque no permiten determinar cuántos de esos casos corresponden a establecimientos educativos.
El Boletín Epidemiológico Semanal (BES), elaborado por la Gerencia Operativa de Epidemiología del Ministerio de Salud porteño, reúne las notificaciones provenientes del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud y permite seguir la evolución de distintas enfermedades.
El último boletín difundido hasta ahora corresponde al 17 de agosto y registra 807 notificaciones acumuladas de tuberculosis entre residentes de la Ciudad hasta la semana epidemiológica 32. El mismo período de 2025 había acumulado 1.262 casos, por lo que el registro de 2026 representa una disminución interanual del 36%. Se trata, de todos modos, de información parcial y sujeta a modificaciones.
Al mismo tiempo, el acumulado de notificaciones fue aumentando durante las últimas semanas: pasó de 651 casos en el boletín correspondiente al 13 de julio a 671 el 20 de julio, 686 el 27 de julio, 702 el 3 de agosto, 800 el 10 de agosto y 807 en el informe del 17 de agosto. La sucesión muestra un incremento de 156 notificaciones acumuladas en poco más de un mes.
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, también conocida como bacilo de Koch. Puede afectar diferentes órganos, aunque la localización pulmonar es la más frecuente y es la que permite la transmisión por vía aérea. Se trata de una enfermedad curable y el diagnóstico temprano, el control de los contactos y el tratamiento adecuado son herramientas centrales para interrumpir la transmisión.
La tuberculosis pulmonar puede transmitirse cuando una persona enferma que todavía no está adecuadamente tratada tose, estornuda o habla y libera bacterias al aire. El riesgo aumenta cuando existe un contacto habitual y prolongado, como puede ocurrir entre integrantes de una familia, compañeros de escuela o de trabajo, especialmente en espacios cerrados y con ventilación insuficiente. No se transmite por compartir utensilios ni por estrechar la mano.
Entre los síntomas que requieren atención se encuentran la tos y expectoración durante más de dos semanas, fiebre, sudoración nocturna, pérdida de peso o de apetito, cansancio y, en algunos casos, presencia de sangre en la expectoración. Ante síntomas compatibles, las autoridades sanitarias recomiendan consultar en un centro de salud. También es importante que quienes hayan tenido contacto estrecho con una persona diagnosticada realicen los controles indicados por los equipos médicos.
La prevención se apoya fundamentalmente en la detección temprana de los casos, el estudio de los contactos y el inicio del tratamiento. La vacuna BCG forma parte de las medidas preventivas y se aplica a los recién nacidos, mientras que la ventilación de los ambientes también contribuye a reducir el riesgo de transmisión.