Publicado: 12/09/2026 UTC Ciudad Por: Valeria Azerrat

Cementerio y crematorio para mascotas: el debate que llega a la Legislatura

Dos proyectos buscan ofrecer alternativas accesibles para las familias que atraviesan la muerte de un animal de compañía y evitar enterramientos improvisados en plazas, parques y otros espacios públicos.
Cementerio y crematorio para mascotas: el debate que llega a la Legislatura
Valeria Azerrat
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La muerte de una mascota plantea para muchas familias porteñas el problema de qué hacer con los restos de los animales de compañía, especialmente en una Ciudad donde buena parte de los hogares no dispone de un espacio propio para enterrarlos.

Frente a esa situación, en la Legislatura porteña comenzó el debate de dos expedientes que impulsan la creación de opciones públicas para la inhumación y cremación de animales de compañía -principalmente perros y gatos- con criterios sanitarios y con mecanismos de gratuidad o bonificación para quienes no puedan afrontar los costos.

La problemática también tiene una expresión visible en distintos puntos de la Ciudad. En espacios verdes, parques y terrenos lindantes a las vías ferroviarias pueden encontrarse pequeños enterramientos improvisados, identificados en algunos casos con cruces, piedras, flores o incluso el nombre del animal fallecido.

Son expresiones espontáneas de despedida ante la falta de un lugar específico para hacerlo. Pero, además de la dimensión afectiva, esta práctica plantea un problema sanitario y ambiental: los restos de animales pueden ser considerados residuos patológicos y su disposición inadecuada puede generar riesgos de contaminación del suelo y de las napas de agua.

Las iniciativas, impulsadas por los legisladores porteños Graciela Ocaña y Emmanuel Ferrario, plantean una respuesta conjunta a esta problemática, con servicios que se complementan: un Cementerio Público de Animales, que contempla la inhumación y la cremación, y un Servicio Público de Cremación de Animales de Compañía, con un espacio destinado a la memoria y la despedida.

Ambas propuestas tienen como punto de partida el Cementerio de la Chacarita, en la Comuna 15, aunque prevén la posibilidad de extender las prestaciones a otras instalaciones.

El proyecto de Ocaña pone el foco en la creación del cementerio y establece que el espacio cuente con supervisión veterinaria para evaluar las causas de muerte y preservar las condiciones sanitarias, además de controlar las inhumaciones y el movimiento de cadáveres, restos y cenizas.

También dispone un servicio mortuorio regular y continuo, que deberá desarrollarse con criterios de protección ambiental, mediante tecnologías no contaminantes y un manejo adecuado de los residuos.

La iniciativa de Ferrario, en tanto, incorpora específicamente un servicio público de cremación, con un sistema de turnos y aranceles regulados por la autoridad de aplicación. Como parte de la prestación, propone habilitar un espacio de memoria y homenaje donde los responsables puedan depositar las cenizas de sus animales o realizar actos de despedida, una alternativa que actualmente no ofrece el servicio gratuito del Instituto Pasteur.

En materia de acceso, ambas iniciativas contemplan mecanismos destinados a evitar que el costo sea una barrera. El proyecto de Ocaña establece la gratuidad del enterramiento y la cremación para organizaciones de protección animal y prevé el acceso sin cargo para personas que no puedan afrontar el canon.

Ferrario, por su parte, promueve bonificaciones para organizaciones rescatistas y la posibilidad de gratuidad para animales sin tutor conocido y para personas en situación de vulnerabilidad social.

De esta manera, las dos propuestas buscan ampliar las alternativas disponibles frente a la muerte de un animal de compañía y establecer un esquema público que combine disposición sanitaria de los restos, protección ambiental y un espacio para la despedida, con opciones de acceso para familias y organizaciones que no puedan afrontar los elevados costos de los servicios privados.

Actualmente, el Instituto de Zoonosis Luis Pasteur brinda un servicio público de cremación sin cargo para mascotas fallecidas. Se trata de una prestación que funciona las 24 horas, todos los días del año, incluidos los feriados, y que recibe alrededor de 600 cuerpos de animales por mes.

Sin embargo, el sistema tiene características diferentes de las que proponen las iniciativas legislativas: se trata de una cremación colectiva y el Instituto no devuelve las cenizas a los responsables ni ofrece ceremonias o modalidades individuales de despedida.

La otra alternativa disponible son los servicios privados, que permiten acceder a cremaciones individuales y, según la empresa contratada, incluyen traslado, devolución de cenizas, urnas y distintos elementos de recuerdo. Pero el costo puede convertirse en una barrera para muchas familias. Los paquetes más completos pueden alcanzar los 300.000 pesos o más, una cifra que se suma a los gastos que suelen producirse en los últimos momentos de vida del animal.

Los fundamentos de las iniciativas también ponen el foco en el crecimiento de la presencia de animales de compañía en los hogares porteños. Según datos de la Encuesta Anual de Hogares de la Ciudad, la proporción de hogares con perros o gatos aumentó casi 10% en los últimos años.

De acuerdo con los datos difundidos en torno a la iniciativa, en la Ciudad conviven más de 860.000 perros y gatos y alrededor del 41% de los hogares porteños tiene al menos un animal de compañía. Las cifras dan cuenta de una realidad cotidiana que, según los impulsores de los proyectos, no encuentra todavía una respuesta específica cuando llega el momento de la muerte.

La discusión también se vincula con las políticas de tenencia responsable que ya se desarrollan en la Ciudad. Las campañas de concientización, las jornadas de adopción, la instalación de caniles, la atención veterinaria y las castraciones gratuitas apuntan a mejorar las condiciones de vida de perros y gatos y a reducir riesgos sanitarios y zoonóticos. Para los autores de las iniciativas, esa política debería incorporar también una respuesta para el final de la vida de los animales.

En ese marco, una petición publicada en la plataforma Change.org busca reunir apoyo para que la Legislatura avance con ambas propuestas. La campaña sostiene que los animales de compañía son considerados parte de las familias y reclama que exista un lugar público donde puedan ser enterrados o cremados bajo condiciones adecuadas.

La iniciativa ya superó las 6.500 firmas y plantea que la Ciudad debe ofrecer una respuesta que contemple tanto las necesidades sanitarias como el vínculo afectivo de las personas con sus animales.

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