Lago Lugano, a audiencia pública: debate por la reserva y las deudas ambientales del sur
La Reserva Ecológica Lago Lugano tendrá una nueva instancia dentro del proceso para consolidarla como área protegida, en una audiencia pública convocada para el próximo lunes a las 12:30 de manera virtual por la Agencia de Protección Ambiental (APRA). El encuentro llegará con el respaldo de vecinos y organizaciones ambientales y allí se volverá a poner en discusión la situación ambiental del territorio que rodea al predio en el sur de la Ciudad, en un contexto en el que el Gobierno porteño también avanza con obras sobre el arroyo Cildáñez, para mejorar su capacidad de escurrimiento.
La convocatoria tiene como objetivo analizar la categorización ambiental del proyecto “Reserva Ecológica Lago Lugano”, ubicado en el sector C del Parque Roca, en Villa Soldati, como parte del procedimiento previo a la eventual emisión del Certificado de Aptitud Ambiental, de modo que quienes participen podrán plantear observaciones y opiniones sobre la iniciativa.
El proyecto corresponde al rubro Área de Reserva Ecológica, considerado de impacto ambiental con relevante efecto, por lo que la audiencia forma parte del procedimiento establecido por la normativa porteña para este tipo de emprendimientos, aunque las intervenciones de los participantes tendrán carácter consultivo y no vinculante.
Más allá del trámite administrativo, la instancia de participación vuelve a poner bajo la lupa a un espacio que tiene una historia particular, ya que el predio donde actualmente funciona la reserva fue utilizado durante décadas como lugar de acumulación de residuos y escombros, hasta que comenzó un proceso de recuperación que permitió retirar materiales, reconstruir ambientes naturales e incorporar vegetación autóctona.
Con esas tareas, el área fue transformándose progresivamente en un espacio destinado a la conservación de la biodiversidad y la educación ambiental, mientras que la recuperación de distintos sectores permitió el regreso y la permanencia de numerosas especies, entre ellas aves, algunas migratorias, además de mariposas, insectos, peces, mamíferos, anfibios y reptiles.
El valor ambiental del lugar está relacionado también con su ubicación, ya que la reserva se encuentra vinculada al arroyo Cildáñez y próxima al Riachuelo, por lo que forma parte de un sistema hídrico que excede ampliamente los límites del predio y conecta este sector de Villa Soldati con la cuenca Matanza-Riachuelo.
Para entender la importancia de esa relación hay que tener en cuenta que el Cildáñez atraviesa el área de Lago Lugano y continúa su recorrido hasta desembocar en el Riachuelo en un tramo a cielo abierto, de manera que las condiciones ambientales del arroyo están relacionadas con lo que ocurre en los distintos sectores urbanos que atraviesa y con los aportes que recibe a lo largo de su recorrido.
En paralelo, la Ciudad lleva adelante una obra de limpieza y dragado del Cildáñez, que comenzó a fines de 2024 y contempla el retiro de más de 37.000 metros cúbicos de sedimentos acumulados en distintos tramos del arroyo. Según el Gobierno porteño, la intervención permitirá recuperar hasta un 15% de la capacidad de escurrimiento y beneficiará de manera directa a unos 360.000 vecinos del sur porteño.
Durante años, tanto el lago como el arroyo estuvieron afectados por distintos procesos de contaminación, vinculados con la presencia de residuos, descargas y efluentes, en un área que además soportó una fuerte presión urbana, por lo que la recuperación del espacio natural incluyó distintas intervenciones destinadas a mejorar sus condiciones ambientales.
Entre ellas se desarrollaron humedales artificiales y sistemas con plantas nativas que buscaban contribuir a la oxigenación y al tratamiento natural del agua, mientras que la limpieza del predio y la recuperación de la vegetación permitieron generar nuevamente ambientes adecuados para distintas especies.
Sin embargo, la recuperación de la reserva convive con problemas ambientales que se encuentran fuera de sus límites y que pueden tener incidencia sobre el mismo sistema hídrico, especialmente en relación con la infraestructura de servicios básicos de los barrios cercanos.
Uno de los principales puntos de atención está relacionado con la ausencia o la precariedad de las redes cloacales en sectores de las comunas 4 y 8, entre ellos los barrios Ramón Carrillo, Los Piletones, Los Pinos y La Esperanza, donde durante años los vecinos reclamaron obras destinadas a mejorar el acceso al saneamiento y, en algunos casos, impulsaron soluciones propias frente a la ausencia de infraestructura suficiente.
La cuestión cloacal tiene además una dimensión ambiental porque cuando los líquidos residuales no son recolectados y tratados mediante una red adecuada se incorporan al sistema de desagües pluviales o alcanzan los cursos de agua, generando aportes contaminantes que finalmente pueden llegar al Cildáñez y, a través de él, al Riachuelo.
Por ese motivo, el debate sobre Lago Lugano no se limita a la conservación de las especies que habitan dentro del área protegida, sino que también está relacionado con el funcionamiento del territorio que la rodea y con las condiciones en las que se produce el escurrimiento de las aguas y el tratamiento de los efluentes.
El propio proyecto de la reserva contempla una solución específica para los líquidos generados en sus instalaciones, ya que entre las obras previstas figura la incorporación de un biodigestor, un sistema cerrado que utiliza microorganismos para descomponer materia orgánica en ausencia de oxígeno y permite realizar el tratamiento de los efluentes antes de su disposición.
La utilización de este tipo de tecnología forma parte del diseño ambiental de la reserva y busca evitar que los líquidos producidos dentro del predio se incorporen sin tratamiento al sistema de desagües, aunque al mismo tiempo deja planteada una cuestión sobre la situación de los barrios ubicados en su entorno.
En ese sentido, los vecinos y las organizaciones que acompañan la protección de Lago Lugano señalan que la discusión ambiental debería contemplar también la infraestructura de saneamiento de las áreas residenciales cercanas, ya que la calidad ambiental del espacio protegido está vinculada con el funcionamiento de los cursos de agua y con las actividades que se desarrollan fuera de su perímetro.
La situación se entiende mejor si se observa el recorrido del agua en la zona, porque los límites de una reserva son administrativos mientras que los cursos de agua atraviesan esos límites y reciben aportes de distintos sectores.
A partir de esta relación, la cuenca Matanza-Riachuelo constituye una referencia central para analizar los problemas ambientales del área, dado que se trata de un sistema integrado en el que intervienen numerosos cursos de agua, redes de desagües, establecimientos productivos, barrios y obras de infraestructura.
En ese contexto, la limpieza y el dragado del arroyo Cildáñez constituyen una intervención concreta sobre el sistema pluvial y una obra que puede mejorar el escurrimiento del agua durante los episodios de lluvias intensas. El saneamiento hidráulico resulta relevante para esta zona, atravesada desde hace mucho tiempo por problemas de anegamientos y por un curso de agua que recibe aportes de distintos sectores del sur porteño.
La obra también permite marcar una diferencia dentro de una problemática ambiental más amplia. La limpieza del arroyo apunta al funcionamiento del sistema pluvial, mientras que el déficit cloacal de los barrios cercanos requiere otro tipo de infraestructura y soluciones específicas.