La Paternal podría tener una calle con el nombre del cineasta Raymundo Gleyzer
Un tramo de la calle San Blas, La Paternal, podría cambiar de nombre para recordar a uno de los vecinos más destacados que dio el barrio. La legisladora porteña Bárbara Rossen presentó un proyecto para que las cuadras comprendidas entre las avenidas Donato Álvarez y Nazca pasen a llamarse Raymundo Gleyzer, en homenaje al cineasta, periodista y documentalista desaparecido durante la última dictadura cívico-militar.
La propuesta busca que el reconocimiento quede plasmado en el espacio público y que quienes transiten diariamente por el barrio encuentren una referencia permanente a una figura cuya historia está estrechamente ligada a La Paternal. Gleyzer nació y pasó allí gran parte de su vida antes de convertirse en uno de los realizadores más influyentes del cine documental argentino. Para la autora del proyecto, el nombre de una calle también puede convertirse en una forma de transmitir historia, identidad y memoria a quienes viven o recorren el barrio.
La elección del lugar no es casual. El tramo de San Blas se encuentra en el sector donde Gleyzer creció y dio sus primeros pasos antes de desarrollar una carrera que dejó una profunda huella en el cine latinoamericano. El proyecto sostiene que ubicar allí el homenaje permite fortalecer el vínculo entre la identidad barrial y una figura que trascendió las fronteras de la Ciudad por el impacto de su obra.
Raymundo Gleyzer es recordado por su compromiso con el cine documental y por haber utilizado la cámara como una herramienta para retratar conflictos sociales, políticos y laborales. Durante la década de 1970 impulsó el grupo Cine de la Base, una experiencia que buscó llevar las proyecciones a fábricas, sindicatos, barrios y espacios populares con la convicción de que el cine podía convertirse en un instrumento de participación, reflexión y debate.
Su película Los traidores, estrenada en 1973, permanece como una de las obras más importantes del cine político latinoamericano. A través de ese y otros documentales abordó conflictos obreros, desigualdades sociales y procesos políticos de la Argentina y de otros países de la región, construyendo una filmografía que continúa siendo estudiada en escuelas de cine, universidades y espacios dedicados a la preservación de la memoria audiovisual.
El 27 de mayo de 1976, pocos meses después del golpe de Estado, Gleyzer fue secuestrado por un grupo de tareas y permanece desaparecido desde entonces. Su caso integra la extensa lista de artistas, periodistas, intelectuales y militantes que fueron víctimas del terrorismo de Estado, y su figura se convirtió con el paso del tiempo en un símbolo del compromiso entre la cultura y la defensa de los derechos humanos.
La iniciativa presentada en la Legislatura porteña se enmarca en las acciones recordatorias por los 50 años del golpe de Estado de 1976. Según los fundamentos del proyecto, el objetivo no es solamente realizar un reconocimiento simbólico, sino también mantener viva la memoria de quienes fueron perseguidos y desaparecidos, acercando esas historias a las nuevas generaciones a través de los espacios cotidianos de la Ciudad.
La propuesta también pone el foco en el valor que tiene la nomenclatura urbana como herramienta para construir memoria colectiva. Las calles, plazas y espacios públicos no solo cumplen una función práctica para orientarse dentro de la Ciudad, sino que también reflejan parte de su historia y de las personas que dejaron una marca en la vida política, social y cultural del país. En ese sentido, el proyecto entiende que incorporar el nombre de Gleyzer permitirá visibilizar su trayectoria entre vecinos, estudiantes y visitantes de La Paternal.
Para el barrio, la iniciativa representa además una oportunidad para reivindicar una de sus figuras culturales más importantes. La Paternal es reconocida por su fuerte identidad comunitaria, por sus clubes, sus instituciones educativas y su tradición obrera, pero también por haber sido cuna de artistas, escritores y referentes sociales. Sumar el nombre de Gleyzer a su mapa urbano significa incorporar una nueva referencia que dialogue con esa historia y con el patrimonio cultural del barrio.
El proyecto prevé modificar exclusivamente el tramo de San Blas comprendido entre Donato Álvarez y Nazca. Si prospera en la Legislatura, ese sector pasará a identificarse oficialmente como Raymundo Gleyzer, convirtiéndose en un homenaje permanente a quien hizo del cine una herramienta para contar la realidad y promover el pensamiento crítico.
La iniciativa comenzará ahora su recorrido parlamentario. Al tratarse de una modificación de la nomenclatura urbana, deberá cumplir el procedimiento previsto por la Constitución porteña y la Ley 1.216, que regula la imposición y el cambio de nombres de calles y espacios públicos. Ese mecanismo incluye una primera aprobación legislativa, la realización de una audiencia pública y una segunda votación antes de su sanción definitiva. Si obtiene el respaldo necesario, La Paternal sumará una nueva referencia a su historia, recordando en una de sus calles a un vecino cuya obra continúa siendo un punto de referencia para el cine documental argentino y latinoamericano.