Publicado: 01/07/2026 UTC Nación Por: Fernando Riva Zucchelli

Viva Perón Carajo!!!

Opinión
Viva Perón Carajo!!!
Fernando Riva Zucchelli
peronismo

Por supuesto que existe vida en el peronismo más allá del kirchnerismo y de Alberto. Como existió después de todos los “ismos” que transcurrieron en un continuado tras la desaparición del General Juan Domingo Perón exactamente hace 52 años. Todos ellos con sus luces y sombras, pero Carlos Menem, Eduardo Duhalde, Néstor y Cristina Kirchner fueron realidades políticas de una potencia singular, y se queda lamentablemente afuera Alberto Fernández que, en un enfoque raro del rol presidencial en un oficialismo de ese signo, decidió abdicar en esa construcción para terminar deshilachado por otras construcciones más sólidas y nítidas de su mismo gobierno.

El peronismo, desde la Reforma Constitucional de 1996 se mueve al compás de las elecciones en los años pares y compite en las mismas en los impares. Para dicha fuerza parece ser una realidad irrefutable en la cabeza de sus militantes y dirigentes, el estilo de construcción clásico en el que todos se formatean para ser gobierno mientras están en tránsito hacia ese punto. No existe otro estadio posible. Nunca fue un lugar cómodo para nadie “la oposición”, ya que el poder debe estar suficientemente cerca para sacar lo mejor de cada uno en esa búsqueda, el famoso “huelen sangre” se transforma en una percepción masiva y motorizadora dentro de esa fuerza política.

Es en ese marco, y es bueno recordarlo en el aniversario del viaje eterno de su fundador, hay determinadas cosas invariantes a lo largo del tiempo y hay otras que deben ser repensadas todo el tiempo, que van acompasadas a los acontecimientos que se suceden en el mundo y en nuestro país. Como en el mundo, por ejemplo, se pasó de una hegemonía unipolar a una multilateralidad en 20 años, nuestro país empezó el nuevo siglo con una mega crisis social que luego fue mitigada por gobiernos peronistas, y transita ahora por una mega entrega de las cuestiones más sensibles de una Nación, como se verifica en los recursos naturales y todos los factores que atañen a la soberanía tecnológica, la marca del desarrollo de este tiempo.

En un intento de mirar hacia adelante y no detenernos en una riquísima historia tantas veces relatada con excelencia por demócratas sanamente nacionalistas y otras tantas con el cinismo cipayo de la oligarquía que desea un país neoliberal, para un 30% de su población (la famosa peruanización), nos enfocaremos en un análisis lo más objetivo posible de su realidad, de ese presente que buscará encontrar el agujero del mate, con mucha doctrina detrás, pero en un escenario cuesta arriba por errores propios y aciertos ajenos.

Como en cualquier tablero de ajedrez, asistimos estos primeros 30 meses del gobierno actual, a un avance demoledor de las blancas. En ese brevísimo lapso, el Presidente y los grupos económicos que lo empujaron con un apoyo decisivo, pusieron algunos de los pilares de lo que podría ser la frustración argentina más importante de la primera mitad del siglo XXI. Sin pretender abundar en lo conceptual, por la visibilidad y explicitación que la misma provoca de hecho, hay una cuestión de responsabilidad que tenemos como pueblo con el futuro de la Patria en la que debemos coordinar y lograr el “mach” de esa peligrosa situación del país con el mismo riesgo que padecemos el restante 70%, de los argentinos y quiénes aquí residen en forma permanente.

La justicia social, la independencia económica y la soberanía política no son tres consignas de época ni conceptos residuales en el devenir histórico de la Nación. Son las “líneas rojas” que no se debieron nunca cruzar para ser un país desarrollado (y su gente al tono), son las banderas que fueron atacadas a sangre y fuego en un momento de nuestra joven vida política y a su vez, las consignas que debieran resignificarse en cada una de las medidas que necesariamente deberá abrazar el peronismo para reencontrarse con su esencia, sus representados históricos, los trabajadores todos, sean estos empresarios o empleados, en este nuevo formato con demasiada informalidad y precarización que es lo que caracteriza al momento político.

Las lluvias de inversiones –las que sirven- llegan a los países serios que saben lo que quieren, no a los que pegan manotazos de ahogados, posturas internacionales ridículas, a los que solo ofrecen un carry trade ventajoso para quién lo realiza (y también al que lo promueve) o un RIGI envenenador, con la variante SUPER para que la dependencia de nuestros datos -que les estamos regalando-, nos guíe en la siguiente etapa. La misma se desarrollará a través de nuestros celulares, ordenadores, cámaras de todo tipo, GPS, vehículos, escuchas y toda actividad – financiera, comercial y familiar- que desarrollemos de aquí en más, en términos del manejo de los datos o sea la información hiperconectada de nuestras vidas para que luego hagamos lo desaconsejable, de forma alegre y sin pensar mucho. Se genera así una cultura del entretenimiento social y político de masas por quienes ya tienen la capacidad de manejar buena parte de nuestras vidas. Teléfono para Peter Thiel.

El mundo moderno nunca estuvo manejado por 10 tipos, y todos del mismo país. Otra variante de la sistematización absoluta de datos, es la de China, todo supervisado por un Estado, que en base a ello se convirtió en el principal estabilizador del planeta. Entre ambos modelos, hay otros caminos para países como el nuestro, que poseen recursos naturales y humanos para lograr acceder una política propia sobre los datos de nuestra gente, sin tener que optar por la entrega total a ninguna de las potencias dominantes. El peronismo es, además del movimiento popular de nuestra querida Patria, un sentimiento que se basa en los días más felices que conoció nuestra gente. Sería imprudente, injusto, y también muy parcial definir al peronismo por sus errores, aclarando que lo mismo vale para cualquier otro partido o movimiento político. Incluso este, que no tiene casi nada rescatable. La adaptabilidad y versatilidad de la dirigencia peronista no solo produce internas, sino también distintas visiones de rumbos y de crecimiento, rescatando el mercado interno como el exportador, la de hacer crecer la torta con los dólares de afuera para estar más tranquilos produciendo en el país, se logra sin contradicciones entre ellas en la convicción que al peronismo no le sobra nadie, como al país en su población, le hace falta gente. Con agallas y determinación.

Las tres banderas tienen que estar bien altas este primero de Julio. Hay doctrina, hay buenos ejemplos de gobernabilidad, hay una necesidad popular que este peronismo crezca, existe una oportunidad de generar en clave federal una comunidad de gente sensata que entienda qué estamos rifando, que genere alternativas a esta depresión de la argentinidad, esa que explota con Messi y compañía con la pelota, puesta al servicio de la reconstrucción de la Nación. Con macro y micro. Sin deuda, con todos adentro, con respeto por el otro, la casa común (se llevan hasta la escritura), con cada familia con las necesidades básicas satisfechas. Es posible, es en defensa propia y de todos, es con una unidad inteligente y seguramente nuevos aliados. Empecemos ya. VPC!!!

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