Publicado: 08/09/2026 UTC Nación Por: Redacción NU

La industria sufrió su peor caída en 16 meses

Además la construcción se hundió 4,6%, según datos del Indec.
La industria sufrió su peor caída en 16 meses
Redacción NU
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caída de la industria

La actividad industrial volvió a mostrar señales de deterioro y registró en julio su mayor caída mensual en 16 meses, en un escenario marcado por la debilidad de la demanda interna, el bajo nivel de utilización de las fábricas y las dificultades financieras que atraviesan las empresas. Este martes el INDEC informó que el Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero se hundió 5% en comparación con el mes previo.El retroceso profundiza las dudas sobre la posibilidad de una recuperación sostenida del sector, después del rebote registrado durante algunos meses del año. Los últimos indicadores ya advertían que la industria se encontraba bajo presión y que la mejora de la actividad no lograba consolidarse.

El deterioro industrial se produce en un contexto económico en el que distintos sectores muestran comportamientos divergentes. Mientras actividades como la energía y la minería mantienen una dinámica positiva, la industria y el comercio continúan enfrentando dificultades vinculadas principalmente con el consumo. En mayo, por ejemplo, la industria había registrado una contracción interanual del 5,6%, mientras que el comercio cayó 4,3%, reflejando una economía con fuertes diferencias entre sectores.

Las dificultades también se reflejan en el nivel de actividad de las distintas ramas manufactureras. La industria textil aparece entre los sectores más afectados: durante el primer semestre de 2026 su producción cayó 24,4% interanual, mientras que en junio operó con apenas el 46,6% de su capacidad instalada. Además, desde diciembre de 2023 se perdieron 26.851 empleos formales y desaparecieron unos 750 establecimientos textiles y de confección. Las importaciones de prendas terminadas, en paralelo, aumentaron 60,1% en lo que va del año.



La industria metalúrgica también exhibe un cuadro de fuerte debilidad. En julio, el sector utilizó solamente el 39,2% de su capacidad instalada, uno de los niveles más bajos de toda la serie histórica, y acumuló una caída del 5,5% durante los primeros siete meses de 2026. La contracción alcanzó a segmentos como bienes de capital, maquinaria agrícola, equipos eléctricos y equipamiento médico. A su vez, todas las principales cadenas de demanda registraron resultados negativos, con retrocesos particularmente fuertes en consumo final, construcción y actividad agrícola.

El impacto sobre las empresas se suma al deterioro productivo. Según un informe reciente de la Unión Industrial Argentina, el 47,6% de las compañías relevadas tuvo durante julio dificultades para afrontar al menos uno de sus principales pagos, entre ellos salarios, proveedores, compromisos financieros, servicios públicos o impuestos. El 9,2% registró atrasos simultáneos en todos esos compromisos, el nivel más alto desde que existen registros y más del doble del promedio histórico del 4%. Para enfrentar las restricciones de liquidez, el 56,2% de las firmas afectadas tuvo que recurrir a financiamiento de corto plazo o incrementar su endeudamiento, mientras que el 53,2% afrontó mayores intereses y costos financieros.

El escenario vuelve a poner bajo la lupa la situación del entramado industrial argentino, que además viene perdiendo empresas y puestos de trabajo. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 85.561 empleos privados registrados en la industria, equivalentes al 35,5% de la destrucción total de puestos formales del sector privado durante ese período. En paralelo, desde noviembre de 2023 desaparecieron 30.633 empresas en el conjunto de la economía. Con una demanda interna todavía débil, costos financieros elevados y una creciente competencia de productos importados, la industria enfrenta ahora el desafío de revertir una tendencia que vuelve a mostrar signos preocupantes.



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