La gobernanza global y el peligroso cóctel de lo nuclear, el terrorismo, la IA y el mainstream
Estamos viviendo una época de enormes cambios en la gobernanza global en donde se confunden -de acuerdo a la información que cada uno consuma- las cuestiones más trascendentes con las que sólo son provocaciones pasajeras, aunque algunos las describan como cuestiones estratégicas. Maniobras para distraer.
Es por eso que la presentación de los hechos y de la realidad pasa a ser excepcionalmente importante para la justificación o no de determinadas decisiones o acciones. Ese “relato” es casi el principio de todo y por ello los medios de comunicación hegemónicos -dentro del mainstream- están inmersos en el centro de la disputa por las distintas potencias que luchan por definir las características y el rumbo que debería tomar el planeta por estos tiempos convulsionados.
Sin límites
Las líneas rojas como lugares absolutamente intransitables ya pasaron a la historia, hayan sido ellas absurdas o muy correctas, eso ya no importa habida cuenta de su vulnerabilidad y de su casi inexistencia. Los conceptos que las habían generado, en general cuestiones de soberanía y de seguridad, no han sido cambiados ni derrotados pero las metodologías de no cruzarlas sí. No está claro cuál será la respuesta del perjudicado por esa acción, de hecho, ese tipo de acciones se realiza ahora por delegación, en modo proxy y seguramente híbrida, o sea de una complejidad severa para prevenirla o defenderla.
Cada situación es distinta e igual de compleja será su respuesta, dando por sentado que en la mayoría de los casos ese “cruce de línea” no es definitivo y que luego de las blancas, siempre juegan las negras como marca la historia.
La disuasión nuclear como “base absoluta” de una paz mundial (como la conocimos) ante el peligro de la destrucción masiva del mismo, está siendo puesta a prueba -cómo todo- por estos días como una garantía que nada sucederá en ese terreno. Sólo nueve países construyen y poseen armamento nuclear, siendo la Federación de Rusia y los Estados Unidos los que poseen más del 86 por ciento de las ojivas del planeta, con Rusia apenas adelante. El selecto grupo se completa con el tercero China (ya lejos con 600), India, Pakistán, Francia, Reino Unido y Corea del Norte e Israel (ambos con menos de 100). Además de ellos hay otros seis países que albergan ese tipo de armamento en su territorio por medio de acuerdos, pero necesitan autorización de sus casas matrices para activar. Son ellos Alemania, Países Bajos, Turquía, Bielorrusia, Bélgica e Italia.
Las doctrinas para su uso son distintas, ambiguas, pero son las que determinan para cada país el umbral de peligro al que debe verse sometido para su uso. El término preventivo, de no “uso primero” aunque con muchos peros, es el que tienen todos los países miembros del club menos la China y la India. El caso más opaco es el de Israel, que ni siquiera admite tenerlas (tampoco las niega) aunque la Doctrina Begin la sitúa, como de costumbre, entre las más agresivas.
La Doctrina Karaganov
Serguéi Karaganov es un destacado politólogo y estratega ruso, asesor de varios presidentes en su país y también de Vladímir Putin, es hoy conocido por argumentar que el Occidente colectivo le ha perdido el miedo a la guerra y el ruso defiende la intimidación nuclear limitada para forzar la seguridad de su país y más en concreto el escarmiento a Europa por su participación decisiva en el conflicto de Ucrania. Tras años de no hacerlo, Rusia –aunque no solo por Karaganov- cambió recientemente su doctrina, quedando más en sintonía con el umbral de sus rivales actuales.
La “Doctrina Karaganov” se basa en que Rusia está en un conflicto militar con un grupo de aproximadamente 50 países, entre los cuales se encuentran algunos más beligerantes y activos que otros. En sus fundamentos afirma que muchas naciones como los Países Bálticos, Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Polonia y Francia, entre otros, brindan a Ucrania permanentemente asistencia indispensable en términos de equipamiento militar sofisticado, inteligencia, satélites y tecnología, para que dicho país ataque el interior profundo de Rusia en lugares estratégicos y ya no solo para el combate en las líneas de contacto o en sus retaguardias.
Este pensamiento precede a las provocaciones cada vez más crueles que el régimen de Kiev viene realizando de manera creciente por estos días en territorio ruso, como el acto terrorista que segó la vida de 21 estudiantes de entre 15 y 17 años en la residencia de Starobelsk (también más de 45 heridos en el mismo ataque), algo que el mundo occidental mágicamente invisibilizó desde su capacidad mainstream a través de sus medios hegemónicos. Hay cosas que no “suceden” o que son “mentiras” como otras que “sí suceden” y “son verdad” para un sector del planeta que vive engañado y manipulado, al que llevan cegado en un camino cada vez más peligroso.
Por eso la capacidad de trasmitir en “voz única” los conflictos que están sucediendo en 360° alrededor del mundo, alteran la realidad de los mismos y también se fuerzan desde sus editoriales, manipulaciones hacia los cerebros de las ciudadanías que, a la hora de pensar y votar lo hacen con esas limitaciones o transformaciones informativas y así y todo, habitualmente lo hacen en contra de los gobernantes que proponen en esos países incrementar la beligerancia con una fuerte dosis de rusofobia como único argumento.
Terrorismo por delegación
El terrorismo ya incrustado en el gran mapa (con o sin guerra) es otra de las palabras que están bastardeadas en estos tiempos, ya que pareciera que hay acciones terroristas buenas y otras horribles. El tráfico de armas que nadie sabe a dónde va, ni qué bolsillos engorda más allá de acusaciones concretas en Kiev, provoca que todo valga en cualquier lado, con manos propias o contratadas, sobre todo estas últimas. Los mercenarios son otro problema que ensucia estos conflictos, muchas personas ante las crisis económicas en sus países pobres, buscan un futuro peleando en cualquier lugar (Ucrania, Asia y África, principalmente) para morir como carne de cañón y ni siquiera ser reconocidos para las pensiones. Solo no desaparecen si son tomados prisioneros antes, lo mejor que les puede pasar. Mientras, llueven armas en Siria, en el Kurdistán siempre de dudosa procedencia, pero de origen estadounidense para desestabilizar una región clave. Y en Gaza no entra ni la ayuda humanitaria, y se castiga, golpea y violan a los que la intentan. Irán paró en seco a Estados Unidos y veremos qué sucede con Israel ahora.
Gobernanza acorde al equilibrio
La Organización de Naciones Unidas no puede casi nada en este ecosistema. Funciona – es un decir- con el portugués Antonio Guterres que oficia como el eco de la titular de la Unión Europea, Úrsula Von Der Leyden con todo lo que ello implica. Bochornoso su rol por sus antecedentes, con su cargo en la ONU es el máximo responsable en la caída de calidad, concreción de objetivos, apego a las normas y protagonismo y sinceridad en la organización global que ¿conduce? Acá se vienen cambios rápidos que están muy discutidos, debería ser de América Latina y mujer, quizás la chilena Michelle Bachelet, muy beneficiada por la pésima relación de Javier Milei con el mundo entero que arruinó la candidatura del capo nuclear del organismo, justamente, el argentino Rafael Grossi. Hay que cambiar la gobernanza global y el nuevo equilibrio debe estar reflejado de otro modo para que pueda ser viable su reconstrucción. Esta vergüenza de hoy se debe ir con Guterres.
Para ir cerrando esta primera entrega vamos a dedicarle un párrafo a la Inteligencia Artificial (IA) que hoy nos abruma desde todas las iniciativas que el ser humano desea poner en marcha. La carrera de los diez megamillonarios estadounidenses por tener la mejor y más amplia prestación en el tema se cruza con la también ambiciosa y veloz carrera de las corporaciones chinas de Shenzhen, principales competidores globales de los gigantes de Sillicon Valley.
El fenómeno que atañe a los cambios en las sociedades que ya se producen, pero que se van a multiplicar por 10 en la misma cantidad de años, pretendo abordarlo aquí desde tres lugares, de los tantos que existen con esta herramienta. El futuro del ser humano en el sentido estrictamente literal ante el avance no limitado ni reglamentado de este tsunami tecnológico.
Preguntas
¿Existirá una Tierra sin humanos o estaremos en franca minoría, derrotados? ¿Iremos por Marte, otras galaxias y otros lugares del espacio, con o sin ellos?
Con qué gobernanza global existirá el planeta para el caso que convivan humanos y la IA (hoy la inteligencia artificial supera en densidad tecnológica a los robots, o humanoides, al menos hasta este momento). Los Peter Thiel de este mundo, hoy experimentando en nuestro país, no quieren Estados ni gobiernos ni democracias ni fronteras. Quieren su IA a cargo de todo el mundo y el espacio también. Suena a priori a sometimiento, a supercolonialismo de los pocos ricos de la IA contra los que queden vivos cuando ella ya actúe.
Militarmente la IA ya lo hace, y eso está agrandando la brecha. Pero pronto hará una notable diferencia para tomar cualquier decisión con nuevas armas recontra letales, que podrán combinarse con nucleares o no, depende del devenir de los avances y de quién llegue al final del conflicto. Podrían hasta ser terriblemente devastadoras por sí solas, pero con las nucleares, chau todo.
Conclusión sobre los tres niveles de IA:
La IA moderada o estrecha, es la que conocemos todos a través de Chat GPT o similares. En cualquiera de sus versiones.
La IA general no está limitada a reglas estrictas o a un solo propósito, puede razonar, planifica y aprende cosas nuevas por sí misma. Tiene la habilidad de resolver problemas y desempeñarse en escenarios para los que no fue explícitamente entrenada. En este tramo, ya se está avanzando con una velocidad importante.
La IA llamada súper inteligencia es el nivel más alto y aún hipotético. Esta IA superinteligente dispone de funciones cognitivas de vanguardia y capacidades de pensamiento muy desarrolladas, más avanzadas que las de cualquier ser humano. Es el fin último de esta aventura, con resultado absolutamente indefinido, estamos avanzando hacia allí sin saber las grandes mayorías que será de nuestra civilización.
Mainstream, el tema nuclear, el terrorismo y la IA. Con esos ingredientes, alguien se anima a pronosticar un mundo mejor. No somos pesimistas sino realistas. Lo último que se pierde es la esperanza. Solo pretendemos advertir desde estas líneas que miremos lo que realmente pasa, que no te la cuenten. Preguntate adónde vamos, adónde nos llevan. Quizás te vaya la vida en ello, en muchos lugares del mundo. Mientras haya mundo.