La Ciudad mueve una pieza clave antes de renovar el contrato de la basura
El Gobierno de la Ciudad puso en marcha en los últimos días el proceso para definir un nuevo esquema de recolección, traslado y procesamiento de los residuos secos, es decir, aquellos materiales que pueden ser reutilizados o reciclados y que constituyen una de las piezas centrales de la política de separación de residuos en origen.
El anteproyecto de pliego establece las condiciones para la prestación del denominado Servicio Público de Higiene Urbana–Fracción Seca y comprende no solamente la recolección diferenciada, sino también el traslado, la selección, el acondicionamiento y la posterior comercialización de los materiales recuperados. Entre estos materiales, se encuentran papeles y cartones, vidrio, distintos tipos de plásticos, metales ferrosos y no ferrosos, textiles, envases multicapa y otros elementos susceptibles de ser reciclados.
La iniciativa se inscribe dentro de los objetivos establecidos por la Ley 1.854, conocida como Ley de Basura Cero, aprobada en 2004, que planteaba reducir progresivamente la cantidad de residuos enviados a disposición final y promovía la separación en origen y la recuperación de materiales.
Uno de los principales cambios territoriales previstos en el anteproyecto es la organización del servicio de residuos secos en seis zonas de prestación, que abarcarán las 15 comunas porteñas. La Zona A comprenderá las comunas 1 y 4; la B, las comunas 2 y 14; la C, las comunas 12 y 13; la D, las comunas 11 y 15; la E reunirá las comunas 7, 8, 9 y 10, mientras que la F estará integrada por las comunas 3, 5 y 6.
Un aspecto especialmente relevante para los barrios es la continuidad de las instalaciones destinadas a recibir, seleccionar, acondicionar y distribuir los materiales recuperados. En el nuevo anteproyecto esas instalaciones aparecen bajo la denominación de Centros de Reciclado (CR), dejando de utilizarse en el texto la denominación de “Centros Verdes” con la que tradicionalmente fueron identificadas dentro del sistema porteño.
El esquema contempla centros distribuidos en distintos puntos de la Ciudad. En la Zona A aparecen el de Barracas, ubicado en Herrera 2124, y el de Cortejarena 3151. Mientras que para la Zona B se establece el Centro de Reciclado Saavedra, en Arias 4383.
También en el norte porteño, la Zona C tendrá como referencia el Centro de Reciclado Núñez, en el área de avenida General Paz y avenida Lugones, y la avenida de los Constituyentes 6259.
Para la Zona D figura el ubicado en Balbastro 3209, mientras que para la Zona E se contemplan los que están situados en Coronel M. Chilavert 2745 y en Corrales 1763. Finalmente, para la Zona F se establece el centro situado en avenida Varela 2505.
De esta manera, el listado incorporado al anteproyecto identifica esas instalaciones como parte de la infraestructura que el Gobierno porteño deberá poner a disposición de quienes resulten adjudicatarios. Los oferentes, de todos modos, también tendrán la posibilidad de proponer centros propios o de terceros, siempre que acrediten su disponibilidad, cumplan con las condiciones técnicas previstas y reciban la aprobación de la autoridad de aplicación.
Cuando se utilicen las instalaciones proporcionadas por la Ciudad, el mantenimiento integral de la infraestructura y de la maquinaria provista continuará a cargo del Gobierno porteño. Los adjudicatarios deberán aportar, por su parte, los recursos humanos, vehículos, equipos y demás elementos necesarios para garantizar el funcionamiento del servicio.
El esquema también conserva la recolección de los materiales depositados en los Puntos Verdes, con presencia en las 15 comunas. Entre las localizaciones previstas figuran Plaza Vera Peñaloza, en la Comuna 1; Plaza Monseñor de Andrea, en la 2; Plaza 1º de Mayo, en la 3; Plaza Colombia, en la 4; Plaza Almagro y Plaza Boedo, en la 5; Parque Rivadavia y Plaza Irlanda, en la 6, y Plaza de la Misericordia, en Flores.
También se incluyen la Estación Lugano, Parque Santojanni, Plaza Don Bosco, Plaza Vélez Sarsfield, la Estación Villa Devoto, Plaza Aristóbulo del Valle, Parque Saavedra, Plaza Castelli, Parque Las Heras y Plaza Benito Nazar, entre otros espacios. El objetivo es sostener puntos de recepción barriales complementarios a la recolección domiciliaria y a los contenedores verdes.
El nuevo contrato tendrá una duración de 24 meses consecutivos e ininterrumpidos, contados desde el perfeccionamiento de la orden de compra. El período previsto coloca al esquema de residuos secos dentro de una etapa de transición que se extenderá hacia 2028.
La definición no resulta menor porque durante ese período la Ciudad deberá avanzar también en la discusión de los futuros pliegos del Servicio Público de Higiene Urbana, que comprende la recolección general de residuos y constituye históricamente el contrato de mayor dimensión económica y operativa de la administración porteña.
Actualmente, la prestación general está dividida en siete zonas operativas. Seis fueron adjudicadas a empresas concesionarias a partir de la Licitación Pública 997/13, mientras que la Zona 5, que comprende Villa Lugano, Villa Soldati y Villa Riachuelo, permanece bajo administración directa del Ente de Higiene Urbana.
Los contratos vigentes llegan hasta 2028, por lo que durante 2027 deberá comenzar a tomar forma una discusión que excederá la cuestión estrictamente ambiental: estarán en juego el modelo de recolección, la distribución territorial del servicio, la contenerización, las frecuencias, el reciclado, la limpieza del espacio público y el papel que tendrán las cooperativas y recuperadores urbanos en el próximo esquema.
Por su magnitud presupuestaria, extensión territorial y efecto cotidiano sobre los barrios, la próxima licitación de higiene urbana se perfila así como una de las decisiones administrativas más importantes que deberá preparar la gestión porteña antes del final de su actual mandato.
Larreta vuelve a poner la limpieza de la Ciudad en la discusión política
La cuestión ya comenzó, además, a trasladarse al terreno político. El ex jefe de Gobierno y actual legislador porteño Horacio Rodríguez Larreta, que durante la última campaña electoral colocó entre sus principales consignas que Buenos Aires estaba más sucia y llegó a sintetizar su diagnóstico con la frase de que la Ciudad “tiene olor a pis”, presentó una iniciativa para volver a poner la higiene urbana, la separación de residuos y el estado del espacio público en el centro del debate legislativo.
El planteo busca recuperar y formalizar herramientas vinculadas con la recolección diferenciada, los Puntos Verdes, los programas de concientización ambiental y los mecanismos para medir el desempeño del servicio.
A eso incorpora dos instrumentos: un Mapa Público de Higiene Urbana, destinado a permitir el seguimiento ciudadano de las condiciones de limpieza, y un sistema de incentivos para quienes realicen correctamente la separación de residuos.
La propuesta también sostiene que la planificación del servicio debería contemplar las características particulares de cada barrio. Bajo ese criterio, las frecuencias de recolección, la ubicación de los puntos de acopio, la infraestructura y las tecnologías utilizadas deberían adaptarse a la densidad, el movimiento y la configuración urbana de cada zona, en lugar de responder a un único esquema para toda la Ciudad.
Larreta fundamentó su iniciativa con una fuerte crítica al estado actual de la limpieza porteña. “La Ciudad de Buenos Aires está sucia. No es una percepción subjetiva ni una queja aislada”, sostuvo y aseguró que la higiene urbana representa el 35 por ciento de los reclamos registrados a través del Sistema Único de Atención Ciudadana (SUACI).
En los fundamentos del proyecto también vinculó el deterioro que observa en el espacio público con los problemas en la infraestructura destinada a la separación en origen. Según su diagnóstico, cuando los vecinos no cuentan con lugares adecuados donde disponer los reciclables, esos materiales terminan mezclados con los residuos húmedos, aumenta la presión sobre los contenedores y se favorece la aparición de basura alrededor de ellos.
“La separación de residuos en origen, columna vertebral de cualquier sistema de limpieza urbana eficiente, requiere que los vecinos tengan dónde depositar lo que separan”, planteó el ex jefe de Gobierno al justificar la necesidad de recomponer esa infraestructura.