La crisis golpea al sector textil: cerró una empresa centenaria y hubo 260 despidos
La crisis en la industria textil argentina se hace más palpable con el cierre de la empresa Emilio Alal, fundada en 1914, que ha decidido cerrar sus plantas en Corrientes y Chaco. En un contexto marcado por un consumo interno a la baja, la presión de las importaciones y el aumento de costos operativos, la firma se vio obligada a desvincular a más de 260 empleados, quienes recibieron la dura noticia a través de un comunicado oficial.
Este cierre es solo la punta del iceberg de un sector que atraviesa uno de los momentos más críticos en años. Las empresas están enfrentando un entorno comercial adverso, caracterizado por la "apertura indiscriminada" de importaciones de hilados y prendas, que ha debilitado la competitividad de la producción local. Emilio Alal argumenta que la situación se ha tornado insostenible y no vislumbra cambios positivos en el corto y mediano plazo.
Las razones detrás de esta crisis son múltiples. Según la empresa, la reducción del poder adquisitivo de los consumidores, los elevados costos financieros y energéticos, así como una alta carga impositiva, han llevado a una significativa disminución en la competencia de la industria nacional. Estas condiciones adversas no solo han afectado a Emilio Alal, sino que han llevado a otros fabricantes como el Grupo Dass y Eseka S.A. a realizar despidos y cerrar plantas.
📻 En @radio_dos hablamos con el intendente de Goya @hormaechea quien se refirió a la crisis que atraviesa el sector textil, tras el anuncio del cierre de la empresa Alal, que dejó a 260 trabajadores sin empleo.
— Carlos Simon (@carlosalbesimon) January 27, 2026
🗣 Indicó que la ministra de Industria, Trabajo y Comercio inició… pic.twitter.com/zSgwYRDz8f
El aumento de la presión de las importaciones y la caída del consumo han tenido un impacto directo en la producción textil del país. La Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) ha reportado una caída del 24% en la actividad del sector en comparación al año anterior, un descenso mucho más considerable que el promedio de la industria manufacturera en general. La utilización de la capacidad instalada ha caído a un alarmante 32.5%, mostrando una reducción notable en comparación con los años anteriores.
En el ámbito laboral, la situación es igualmente crítica. En septiembre de 2025, el sector contaba con 105,000 trabajadores registrados, cifra que se ha reducido drásticamente, dejando a más de 16,000 personas sin empleo desde diciembre de 2023. La tendencia sugiere que la crisis no solo afecta a las empresas, sino que también está impactando profundamente en la vida de miles de trabajadores y sus familias.
Con el cierre de empresas emblemáticas como Emilio Alal, la industria textil se enfrenta a un futuro incierto. A medida que la presión económica continúa, se plantean serias preguntas sobre la posibilidad de recuperación del sector y la necesidad de políticas que fomenten su competitividad.