Deuda y miedo en los sectores populares: "El gota a gota"
Los préstamos conocidos como “gota a gota” se expanden en barrios populares de distintas zonas del país y combinan crédito informal, intereses abusivos y violencia. La modalidad, originada en Colombia durante la década de 1990, ofrece dinero rápido y sin garantías a personas excluidas del sistema financiero, pero establece mecanismos de cobro que pueden derivar en amenazas, extorsiones y ataques armados.
Uno de los casos investigados recientemente ocurrió en el conurbano bonaerense, donde una organización otorgaba préstamos con tasas superiores al 100% mensual. La víctima, que había solicitado $250.000 para comprar alimentos y útiles escolares, denunció las intimidaciones recibidas. Tras una investigación, la DDI de San Isidro realizó once allanamientos y detuvo a integrantes de la banda, acusados de asociación ilícita, usura, extorsión y amenazas.
La operatoria suele comenzar con la entrega de pequeñas sumas de dinero sin avales ni controles formales. A cambio, los deudores deben realizar pagos diarios, semanales o mensuales, sin dimensionar el verdadero costo financiero del crédito. Cuando la persona no puede cumplir, los prestamistas recurren a la presión y, en algunos casos, buscan quedarse con motos, autos, electrodomésticos o incluso viviendas.
El negocio también encontró un nuevo canal de expansión en las redes sociales. Bajo nombres que simulan ser financieras legales, los grupos publican mensajes dirigidos a emprendedores y familias que necesitan resolver gastos urgentes. De ese modo, amplían su alcance y captan clientes fuera de los circuitos tradicionales de los barrios, mientras mantienen ocultas las condiciones reales de los préstamos.
La violencia asociada a estas deudas también habría aumentado. El ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, advirtió que se duplicaron los casos de personas baleadas en las piernas y vinculó ese fenómeno con la usura ligada al narcomenudeo. Durante 2025, distintos operativos en la provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires permitieron desarticular redes que cobraban intereses de hasta 300% mensual y utilizaban amenazas para apropiarse de los bienes de sus víctimas.
El origen de esta modalidad estuvo ligado al lavado y la circulación de dinero proveniente del narcotráfico colombiano, aunque con el tiempo se transformó en un sistema de enriquecimiento criminal. En Argentina, la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos ya había advertido en 2018 que los préstamos “gota a gota” podían constituir usura, un delito contemplado en el Código Penal. El avance de estas redes expone una problemática que combina pobreza, falta de acceso al crédito formal, desbancarización, narcotráfico y ausencia de respuestas estatales eficaces.