Pasan a disponibilidad a un subcomisario de la Federal
Millones de dólares fueron extraídos en marzo pasado de 99 cajas de seguridad del Banco Macro ubicado en Callao al 200. Las investigaciones de la Fiscalía de Instrucción Nº 45, a cargo de Viviana Fein, no sólo se focalizaron en el accionar delictivo dentro de la sede bancaria, también pusieron la lupa en lo que ocurría o, mejor dicho, no ocurría en los alrededores. La inacción o supuesto desconocimiento de situaciones sospechosas (ruido para generar el boquete por ejemplo) de efectivos de la Policía Federal, motivaron la profundización de las averiguaciones en la línea de una posible complicidad de efectivos policiales de la Comisaría 5ª con los delincuentes.
Según informaron fuentes policiales a NU, el segundo jefe de la seccional y su chofer fueron "pasados a disponibilidad" y ya tendrían pendiendo sobre sus cabezas órdenes de detención.
?Se estaba investigando la situación patrimonial del subcomisario. Se rumora que podría haber habido encubrimiento por parte del oficial, cierta complicidad haciendo ?oídos sordos?, mirando para otro lado, por lo que la fiscal habría solicitado al juez Mauricio Zamudio (a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal Nº 21) el dictado de algunas medidas entre ellas, la detención de estos dos integrantes de la Comisaría 5ª?, comentaron. Y agregaron: "Debido a las investigaciones internas, los efectivos perdieron su estado policial y comenzaron a ser sometidos a un sumario administrativo dentro de la Fuerza".
Las órdenes de detención se habrían solicitado el pasado jueves contra el subcomisario Aristóbulo Amarilla, a cargo como segundo jefe, de la comisaría, y el agente Omar Mickic, chofer del oficial, los cuales no sólo deberán enfrentar el proceso administrativo de la fuerza policial, sino también un posible procesamiento por encubrimiento.
Ante esta información y la aparición en los medios de las proximidades del Congreso como zona liberada, el comisario Carlos Abbondanz deberá tomar medidas, las cuales podrían centrarse en mejorar la imagen y accionar de los efectivos a su cargo en la cuadrícula delimitada por las calles Pasteur, Montevideo, y las avenidas Córdoba y Rivadavia, pero que también podrían tener como objetivo poner punto final a la investigación dentro de su seccional.
?Hay mucha preocupación dentro de la Fuerza. Que los medios hablen de zona liberada y de la vinculación de dos efectivos con un robo multimillonario genera mucho ruido para adentro. El comisario seguramente bajará alguna línea a los oficiales (unos 30 aproximadamente), para que estos la reflejen luego a los suboficiales (poco más de 200 agentes) que son los que están en la calle?, señalaron a NOTICIAS URBANAS desde la fuerza comandada por Néstor Valleca.
Más allá de los rumores o comentarios mediáticos, el sólo transitar por la avenida Corrientes corrobora que en dicha zona la inseguridad está a la orden del día (pungas por doquier, y asaltos a comercios al por mayor), y que la presencia policial se encuentra más abocada a custodiar ciertas paradas específicas más que a circular o realizando investigaciones y acciones para prevenir el delito.
?En la práctica son los subcomisarios los que dicen dónde se deben ubicar las paradas y qué se debe vigilar, generalmente, en horario diurno son comercios y en horario nocturno, restaurantes. Los suboficiales cumplen órdenes y se paran donde les dicen, si les dicen que se paren delante de un restaurante chino que está solito en Junín y Corrientes en lugar de estar circulando por una zona comercial fuerte como el Paseo La Plaza, ellos lo deben hacer. Si uno se pregunta cuál es el criterio que los jefes tienen para definir los lugares en donde dar presencia policial, las respuestas formales pueden ser muchas, pero la verdad es que el criterio es monetario. El que paga tiene custodia. Los transeúntes no pagan?, relató un ex efectivo de la Federal.
Y agregó: "Por esta razón es que el Gobierno de la Ciudad decidió mandar a agentes de la Metropolitana a circular en sus móviles por la avenida Corrientes en horarios nocturnos. Mientras los azules custodian restaurantes, los cuadriculados intentan dar un poco de sensación de seguridad a los porteños que recorren librerías o salen de los teatros".