Publicado: 04/09/2026 UTC Ciudad Por: Valeria Azerrat

100 metros de asfalto y todo un barrio para escuchar

El ministro Baistrocchi recorrió una repavimentación en Villa del Parque y recibió reclamos por calles, construcciones y servicios, además de un inesperado contrapunto por una foto.
100 metros de asfalto y todo un barrio para escuchar
Valeria Azerrat
villa del parque

Hay recorridas oficiales que necesitan planos, cascos, máquinas y varias horas de explicación. Y hay otras que pueden medirse, literalmente, en pasos. La de esta semana en Villa del Parque correspondió a la segunda categoría: el ministro de Espacio Público porteño, Ignacio Baistrocchi, llegó hasta Baigorria al 3500 para recorrer una obra de aproximadamente 100 metros de extensión. Una cuadra, para decirlo sin rodeos. Aunque, por la cantidad de asesores, funcionarios y vecinos convocados, la escena tenía una dimensión bastante mayor.

El ministro fue recibido por los vecinos y por un nutrido grupo de colaboradores. A pocos metros, una docena de trabajadores avanzaba con la reparación de la calle, mientras una máquina y un camión hormigonero daban forma a una intervención que había comenzado a partir de una serie de reclamos de residentes del barrio que transitan a diario por el lugar.

La postal era la de una calle en plena transformación: vallas, conos, trabajadores con ropa naranja y una superficie todavía irregular que, en cuestión de horas, empezaría a parecerse a un pavimento nuevo. La cuadra había acumulado pozos e importantes deformaciones por el intenso tránsito. Los vecinos apuntaron especialmente a la línea 124, que modificó su recorrido y comenzó a circular por Baigorria, y al movimiento de camiones de gran porte vinculado con la cantidad de obras de construcción que se multiplican en el barrio.

En apenas cuatro manzanas, aseguraron, se pueden contabilizar alrededor de media docena de emprendimientos, entre demoliciones, construcciones en marcha y edificios próximos a terminarse. Los vecinos, a su vez, señalaron que varios de esos nuevos desarrollos no contemplan estacionamientos subterráneos y anticipan que el crecimiento inmobiliario traerá más autos sobre una zona que ya tiene una circulación intensa y que se encuentra cerca del centro comercial de Villa del Parque.

“El barrio está perdiendo la identidad de casas bajas”, plantearon algunos de los vecinos. También aparecieron problemas menos visibles que un pozo pero bastante más difíciles de resolver con una máquina vial: baja presión de agua e interrupciones en el suministro eléctrico que, según los residentes, comenzaron a hacerse más frecuentes a medida que aumentó la demanda.

Mientras los vecinos hablaban, los trabajadores seguían con la obra. La intervención contempla la colocación de una capa de hormigón y luego asfalto. Uno de los residentes quiso ir un poco más allá y preguntó si no era posible incorporar una malla de acero para darle mayor solidez y resistencia al arreglo. La respuesta fue negativa por cuestiones técnicas.

Antes de la visita, entre los vecinos circuló una pregunta que resumía cierto escepticismo: ¿“Una cuadra nomás”?. La frase había aparecido en los grupos de chat barriales cuando recibieron la convocatoria del Ministerio. Desde la cartera explicaron que este tipo de intervenciones pequeñas se realizan a partir del registro de reclamos y que forman parte de una modalidad de atención de problemas puntuales en distintos barrios. Para los vecinos, en cambio, la obra resuelve una necesidad concreta pero deja abiertas varias preguntas sobre el futuro inmediato de la zona.

La recorrida terminó funcionando como una de esas reuniones de cercanía en las que desde el jefe de Gobierno hasta los ministros llegan a un club barrial o centro cultural para hablar de un tema y termina recibiendo una lista bastante más extensa.

Los vecinos aprovecharon la presencia de Baistrocchi para plantear cuestiones relacionadas con el arbolado, casos de ejemplares talados, planteras que fueron cubiertas con cemento, espacios verdes y las plataformas gastronómicas que avanzan sobre el espacio público.

Baistrocchi fue delimitando el terreno de sus respuestas. Algunas de esas cuestiones, explicó, no estaban bajo su órbita. Ante las consultas por determinados espacios verdes en conflicto, el ministro marcó distancia y hasta preguntó a sus asesores si estaba prevista la presencia del presidente de la Comuna 11.

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El límite de las competencias se volvió todavía más evidente cuando apareció otro reclamo, esta vez sobre una reparación anterior en la misma calle. Una vecina cuestionó el uso de recursos públicos para arreglos que, según su mirada, no eran necesarios y pidió que las intervenciones viales respondieran a prioridades más claras. Baistrocchi sacó entonces su celular y mostró a los presentes una fotografía de la intersección de Baigorria y Concordia en la que se veía, según explicó, una capa asfáltica deteriorada y un pozo que justificaba una intervención previa. La respuesta de los vecinos fue inmediata. “Paso todos los días y ese pozo no estuvo nunca”, sostuvo uno de ellos. Otros plantearon, incluso a modo de hipótesis, que la imagen podía haber sido generada con inteligencia artificial.

Fue el momento en que el tono de la conversación cambió. Hasta entonces, el intercambio había sido cordial y relativamente distendido. La insinuación de que la imagen podía ser falsa, sin embargo, molestó al ministro y la discusión subió unos grados.

Baistrocchi llegó al Gobierno porteño de la mano de Jorge Macri, con quien trabajó durante años en Vicente López, donde ocupó distintos cargos hasta convertirse en jefe de Gabinete municipal. Cuando asumió en diciembre de 2023, reemplazó a Clara Muzzio al frente del entonces Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana.

Por entonces, la cartera tenía una amplitud considerable: espacio público, mantenimiento urbano, higiene, residuos, plazas, parques, sistema pluvial y distintas políticas vinculadas con el uso y conservación de la ciudad. En los primeros meses de gestión, incluso, Baistrocchi presentó ante la Legislatura una agenda que incluía como ejes una “Ciudad Limpia”, una “Ciudad Ordenada” y una “Ciudad Cercana”, con la higiene urbana y la recolección de residuos como parte central de sus responsabilidades.

Pero esa estructura fue cambiando. La modificación más importante llegó en 2026, después de una larga seguidilla de cuestionamientos por la suciedad de las calles y el funcionamiento del sistema de higiene urbana. En marzo, el Gobierno de Jorge Macri decidió sacar la Secretaría de Higiene de la órbita de Baistrocchi y trasladarla a la Jefatura de Gabinete.

El movimiento tuvo un peso político evidente: la limpieza había sido uno de los puntos más cuestionados de la gestión y había quedado instalada como uno de los problemas de la administración porteña.

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